Recuperar las tecnologías tradicionales con materiales y diseños modernos

Algo se mueve en Uruguay.  Alcanzado el año 2010 que yo anuncié es el año del Colapso del Uruguay -y está ocurriendo- el Presidente Mujica se desespera ante la factura petrolera y barbota de soluciones, de alternativas … son imposibles. Hay que volver a tecnologías tradicionales, que le darían a Uruguay pleno empleo y riqueza, en vez de enviar dinero a los Jeques y a Chávez. Una de ellas es el transporte usando carros, que por cierto en Uruguay nunca desapareció y debe regresar.

Un conocimiento histórico.  Entre 1922 y 1925, una expedición paleontológica norteamericana estudió fósiles en territorio argentino. Lo interesante para nuestro tema, es que sacó miles de fotografías de cómo era la vida nacional entonces.

Name of Expedition: Captain Marshall Field Expedition for Vertebrate Paleontology Learn more about The Field Museum’s Library Photo Archives.

Se usaban carros para transportar bolsas de trigo, y troncos de madera. Eran carros enormes, de ruedas mucho más altas que una persona.  Perfectamente capaces hoy para el transporte de cargas agrícolas y de madera.

Iban tirados por muchos caballos y llevaban una tropilla de repuesto para esos largos caminos.  Piensen en el impacto fabuloso que tendría sobre el empleo en Uruguay: todo el atelaje que lleva una caballería, las empresas de cría y doma de caballos, fabricación de estos carros pero probablemente con ruedas metálicas, de aluminio o de maderas especiales, su mantenimiento y reparación.

El combustible de estos caballos, hierba y granos (pues un caballo no puede trabajar fuerte así sólo alimentado a hierba) es nacional, en vez de contaminar con gases mortíferos generan estiércol fertilizante, y se reproduce esta «máquina» en vez de tener que importarla.

El gobierno uruguayo debería:

  • quitar impuestos a las empresas de transporte tracción a sangre
  • eliminar durante cuatro años los impuestos a empresas fabricantes de vehículos a tracción a sangre
  • obligar a transportar la caña de azúcar en Bella Unión en carros de este estilo y no en camión ni chata tirada por tractor, es decir, bajar el consumo de combustibles a tope.
  • ayudar a legalizar a los fabricantes incluso de los carritos en Montevideo
  • subvencionar al menos una fábrica por departamento de sulkys, tartanas, carros, jardineras y todo tipo de vehículo a tracción a sangre
  • ayudar a crear empresas fabricantes de rickshaws sea tracción humana directa, o tirado por bicicleta o bicicleta eléctrica -pero no a motor a explosión, a esos consumistas lujosos impuestos totales.
  • favorecer a las empresas fabricantes de arreos para caballos (y bueyes) quitando sus impuestos o una rebaja considerable.
  • Montar en cada Departamento un Instituto de Tecnologías Alternativas y Tradicionales con personal idóneo y concienciarlos a que sus investigaciones y productos deben tener aplicación al mercado local, investigar productos y técnicas de valor comercial y trabajar con empresas del ramo.

Y, last but not least, separar en las ciudades avenidas y calles exclusivamente para la circulación de bicicletas, triciclos a sangre y eléctricos, rickshaws, carros y similares.  No es posible la convivencia en la misma vía de automóviles y camiones con los vehículos a tracción natural o eléctrica, por lo tanto, los vehículos a motor deben ser desplazados a donde no sean un peligro mortal.

Como es comprobable por los acontecimientos ahora mismo en Europa, asistimos a las temibles consecuencias de la Gran Depresión II, los estados hacen recortes feroces en sus gastos (esos recortes se mostrarán insuficientes ante la magnitud de la ruina), un fantasma recorre el mundo (como dijeron aquellos dos antiguos), el fantasma del Colapso inminente de la Civilización Industrial.

Uruguay puede resistir lo peor, recuperando tradicionales modos de transporte mejorado con los conocimientos modernos.

PS. No me hagan reír con el coche eléctrico.

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Nuestro estanciero uruguayo preferido, que además es historiador de la zona de Mercedes, se conmovió al leer esto y aporta una descripción publicada en un libro suyo

Armando, te mando esto que es lo que pasaba en los pagos de Soriano, por las mismas fechas.  Los que mostrás se llamaban carros suizos, yo no alcancé a ver ninguno cargado, pero eran comunes Te incluyo el párrafo respectivo de un libro mio  que se llama Rincón del Cololó, Soledad, Chacra y Monte, publicado en 2003 y que para mi buena suerte se agotó en seguida (no como otros, bah!) y que espero pueda servirte para tu blog. Porque también habla del gasógeno, que se usaba cuando no había nafta por los ataques de los nazis a los convoyes de barcos que traían petróleo. Entonces y no sé quien ni donde, inventaron eso que usaban en San Dios y toda esta zona. Y a algunos de los carreros que nombro, alcancé a conocerlos. Por ejemplo a Dominguiyo Martínez, que fue un hombre como para cuento de Quiroga. Un hombre ligero para la uña, que le vendieron una máquina a la mujer de hacer plata. Medio crédulo el hombre. El hecho que vino la Policía, se la sacó, y los metieron presos a los dos. Un hombre muy agradable, y prolijísimo. Claro, no era para poner la anécdota en el libro.

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» Fueron muchos los carreros del Rincón, o que a él llegaban regularmente con sus carros suizos. Los de Mercedes redondeaban el transporte de cereales al interior con tareas que hacían en la ciudad; a veces eran aguateros o llevaban arena y cal para construcciones, también leña a la entrada del invierno. Con especial interés por sus caballos, todos con nombre, a los que generalmente no se les castigaba, además de darles bien de comer. Cada poco tiempo andaban por el Rincón: Felipe Agrelo, Juan Trujillo, el Vasco Tolosa que trabajaba con Carlos Méndez, Alfonso, el viejo Román Sosa, Domingo Correa, Dominguiyo Martínez siempre de camisa blanca remangada, fuera invierno o verano ¡qué caballada tenía!

Otros radicados en Rincón también a ello se dedicaban, una lista incompleta de mediados del siglo XX, lleva los nombres de: Abita (Abad) Lima, con el carro de los Marrero andaba Maneco Aranda, Julián Muela, José Lima, Francisco Pereyra… Por su parte Esteban Posse durante siete años radicado en Young, antes de regresar al Rincón trasladaba cargas a Mercedes en un carro que tenía nombre, “Va y Viene”. De a poquito fueron desapareciendo los carreros cuando volvió la nafta, el último que se recuerda fue Pedro Cantirán.

Los carreros salían de noche, el cencerro diferenciaba el sonido del carro, cada uno tenía su timbre. Antes del amanecer ya se veía la chorrera en el camino, hacían noche en lo de Fregossi en ruta 14, o al lado del Granero Oficial de Mercedes, donde había un par de fondas, era el punto terminal. Salían a la otra mañana bien temprano para estar primeros en la cola. Descargaban en las barracas entre 37 y 45 bolsas de trigo o lino que traía cada uno, volvía antes el que más madrugara, directamente si le daba el tiempo para llegar antes del anochecer. Pero si se les hacía tarde por levantar carga para el regreso, salían por la tarde, parando los del Rincón otra vez en lo de Fregossi. A veces lo hacían por mal tiempo, otras el arroyo Cololó crecido no daba paso en la calle más corta y tenían que dar vuelta por La Tabla, agregando muchos kilómetros a su viaje.

Por más de tres décadas, el carrero fue el eslabón indispensable para el envío de granos, lana, cueros y leña, a los galpones de la ciudad o del ferrocarril. Pero desde fines de los años ’20  comenzaron a verse los pequeños camiones Ford, alternando fletes con los carros suizos. Se fue adoptando, más rápido y barato por mayor rendimiento. Desde Mercedes hacían viajes los Frabasile, Humberto Bruno y Juan Ruiz con panadería en Rodó y Zapicán, en su momento también usaron gasógeno. Blas Beltza era carrero y pasó a camión como su hijo Isidoro, aunque iban al Rincón y San Dios, trabajaba más para el lado de Cabelludo. Cuenta Juan Pedro Vespa: éramos una competencia, pero nos llevábamos bien con todos los carreros. El camión era más ligero, nosotros les ganábamos siempre por apurados que anduvieran. En el monte, se hacían puentes sobre las cañadas para llegar adonde estaba la leña y el carbón, para poder sacarla. A veces descargábamos en depósitos en Mercedes o en la estación del ferrocarril, porque también compraban para mandar a Montevideo. Aunque un día dejamos de acarrear del Rincón, por la cantidad de víboras yaras, era imponente, no querían esa leña.

Foto de la expedición paleontológica a la Argentina ~1926, Almorzando

[ Los camiones y coches que pronto desplazarían a los Carros Suizos ]

Pero los días del carro suizo estaban contados, desde la década del ’40 se vieron reducidos a fletes muy cortos entre chacras o en la ciudad. Pese a los grandes inconvenientes que presentaba el uso del gasógeno, el mismo Vespa relata que: faltaba petróleo, aunque algunos “conseguían” los vales de nafta agrícola. Con el gasógeno había que levantarse muy temprano y dejar todo bien limpito, en los hornos le daban la carbonilla para que funcionara. La ponía en un tacho grande, y de ahí salía una boquilla que iba para el motor. Si nos daban nafta la usábamos, porque rendía mucho más. Si no, pasábamos al gasógeno, pero con él cuando nosotros íbamos, los otros ya venían de vuelta. Se tapaban fácilmente los filtros, al humedecerse el camión no marchaba, había que cambiárselos y eso demoraba.

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  • Es concebible una etapa intermedia, pronto, en que se use el gasógeno, o sea gas generado por combustión de carbón vegetal o madera en retorta, cuando falte petróleo y como se hizo y cuenta.  A considerar que aquella carencia de petróleo en los años ’30 y ’40 se solucionó al llegar la paz mundial, pero esta vez será una carencia aguda y definitiva.

El biodiesel y el bioetanol que famosamente iba a fabricar Alur y Ancap vemos que se queda en nada aunque queremos tener fe en que personas más competentes que Sendic lo hagan, cuando les toque.  Lo que se puede dudar que alcance para saciar el consumo nacional:  estamos hablando de los camiones, tractores, barcos de guerra, cosechadoras, barcos pesqueros, marina de cabotaje, ferries, carterpillars, ejército y policía y servicios de salud que tendrán prioridad sobre la población civil.

El gasógeno puede ser una especie de solución civil, para camiones y que no necesita de vales ni regulación.  En cuanto al transporte civil ya se deben poner medidas para facilitar el desplazamiento de las personas en bicicletas, triciclos y rickshaws, todo lo que se haga por facilitarlo, Y LA PRINCIPAL MEDIDA ES AVENIDAS Y CALLES DEDICADAS ABSOLUTAMENTE -cosa que Ehrlich dijo iba a hacer en Montevideo y no hizo nada, es un hombre inútil total y ahora de ministro de Educación tiene cuatro huelgas todos los días.

Otra medida necesaria es facilitar la instalación de talleres de bicicletas y esos otros medios de transporte y en un país con tan altos y absurdos niveles impositivos la medida más fácil y efectiva es quitarles el IVA -lo que se ahorra en petróleo extranjero lo suple con creces y la recaudación por salarios y empleos lo supera.

Por Armando

Un comentario en «Vuelven los carros y caballerías»

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