Los países tienen las musas que se merecen

musa, (DRAE. Del lat. musa, y este del gr. μοῦσα).

1. f. Cada una de las deidades que, según la fábula, habitaban, presididas por Apolo, en el Parnaso o en el Helicón y protegían las ciencias y las artes liberales, especialmente la poesía. Su número era vario en la mitología, pero más ordinariamente se creyó que eran nueve.

2. f. numen (inspiración del artista)

Es curioso que en Inglaterra hay una tendencia de las artistas mujeres a usar su propio cuerpo como objeto de su arte.  Generalmente es porque están buenas, todas las mujeres jóvenes están buenas. Dejando de lado a la desagradable Tracy Emin, veamos a Sam Taylor-Wood que nos da su versión en estos tiempos autistas de un motivo eterno, Venus.

Esta es de ella, y es ella, mis disculpas por las imperfecciones del formato JPG con alta compresión.

Una versión mía del original de más calidad, pintada al óleo.

En caso que no lo hayan reconocido eso verde que hay arriba del lavadero de la cocina donde se tomó la foto, es una col.  Esa col representa la concha de Venus, por si no se les había ocurrido, y como se ve en esta pintura de Botticelli famosa, La nascita di Venere.

La modelo de esta pintura de las que inauguran el Renacimiento en Italia, madre de nuestras culturas, fue Simonetta de Vespucci, La bella Simonetta, la mujer más hermosa de la Italia del Renacimiento y amante de Giuliano de Medici y de Botticelli.

Diferencia hay entre La bella Simonetta y estos viragos ingleses como Tracey Emin.

Por Armando

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