Otro lamentable hecho de sangre. Por cuestiones del momento entre hinchas de Nacional, se balearon con el resultado de un muerto. Un hombre joven, de 36 años. Una pérdida irreparable e injusta.
Aunque yo soy hincha de Peñarol, y lo seré hasta el día antes de que me muera, que me haré hincha de Nacional. ¡ Para que se muera uno de Nacional en vez de uno de Peñarol !

Pero en serio, qué asquerosa violencia. Esta semana un hermano mató a balazos a otro, también por una cuestión nimia. La lista es excesiva.
Una responsabilidad inmensa le cabe al Sr. Sanguinetti, que permitió que el país se llenara de armas de fuego.

Como es un hombre de reconocida hombría de bien y honradez en vez de corrupción se lo achacaremos a pura y simple necedad.
Dejó que Montevideo se transformara en Tombstone. Pero sin el Sheriff Wyatt Earp. Ese que hombre que le entraba cargando pistola
-«Esperame querida. Voy, lo mato y vuelvo.»

Sanguinetti comparte responsabilidad con todos los que le siguieron: Lacalle; Sanguinetti versión dos, peor que la primera; Batlle; el médico Vázquez, que no parece entender que la salud de un país no es solo cuestión de medicinas.

Aparte de las medidas deseables que no se toman -duras y largas penas de cárcel para el que tenga un arma de fuego, especialmente pistola, revólver o fusil sin registrar. Cursos de capacitación obligatorios para el que tenga certificado de porte de armas o lo reclame- sería de desear una campaña de concienciación de la población violenta.
Daría resultado. A los malos les gusta que les presten atención. Y en Uruguay malas personas hay muchos, muchísimos. Alguno hasta puede ser hincha de Peñarol.

Una manera posible es señalarles que no es necesario disparar al pecho ni abdomen y mucho menos a la cabeza. Es cosa de cobardes y la embriaguez no es excusa.
Tampoco a las piernas, pues una bala en la femoral es mortal de necesidad. Incluso en la rodilla, el resultado es un rengo para toda la vida.
Seguramente excesivo.
Incluso si es un hincha de Nacional parece excesivo dejarlo con la pata chueca toda la vida -admito que a la mitad del país le parezca la mía mucha condescendencia, pero yo tengo el alma grande, no lo puedo remediar.

En Irlanda del Norte, tierra muy violenta también, tuvo un gran éxito una campaña indicando que en caso de balear a alguien, tirar a los pies.
El daño y dolor es grande, pero no tiene tanta mortalidad ni tan malas consecuencias.
Es lo que debería promoverse, un baile al compás del plomo y la pólvora.
Así que una campaña en TV, por ejemplo algún pistolero prestigioso y simpático -es un decir- como Mújica o Zabalza.
-«Hermano, no tirés a matar. No balees a nadie, no es sano. Pero si tenés que hacerlo, no tirés al pecho, y menos a la cabeza. Tampoco a las piernas que se te desangra.

Tirale a los pieses. Así en vez de morirse, se acordará de vos toda la vida.»

Y a los finocchios que se rasguen las vestiduras por mi Modesta Proposición, les recuerdo que el Uruguay no es los Motivos de Proteo ni el Ariel. Que viven con los ojos muy ciegos ante lo que han hecho.
Porque las responsabilidades son compartidas, por acción u omisión.

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.