La Unión Europea ha aprobado esta medianoche ampliar por encima de las 48 horas la semana laboral, un derecho social consagrado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace 91 años.

Los ministros de Trabajo de los Veintisiete han dado luz verde a la propuesta de la presidencia eslovena que permitirá a cada Estado miembro modificar su legislación para elevar la semana laboral vigente de 48 horas hasta 60 horas en casos generales y a 65 para ciertos colectivos como los médicos.
Este tiempo se computa como promedio durante tres meses, lo cual significa que las jornadas podrán alcanzar hasta las 78 horas semanales.

Los miembros de la UE está divididos entre los que reclaman una mayor flexibilidad laboral, encabezados por Reino Unido y Alemania, y los que optan por acabar con las excepciones que permiten trabajar más de 48 horas semanales, liderados por España. El ministro español de Trabajo, Celestino Corbacho ha dicho que ampliar la jornada sería un «retroceso en la agenda social».
El opting out británico, que ha ejercitado el Reino Unido desde el año 1993 y permite que cada trabajador pueda pactar con su empresario «libremente» el tiempo de trabajo, se va a convertir en norma general europea. En cualquier caso, la directiva deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo.
España se opone
La iniciativa de aumentar la jornada laboral se encontraba paralizada desde hace tres años por la oposición de países como Francia, España e Italia, principalmente, que ejercían la minoría de bloqueo. Con la llegada de Silvio Berlusconi al poder, Italia fue la primera en abandonar el frente de la defensa del derecho social. Posteriormente, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el premier británico Gordon Brown pactaron que si el Reino Unido apoyaba la reforma de las agencias de trabajo temporal, otra directiva que se discute paralelamente, Francia apoyaría el aumento de jornada.
España, por el contrario, mantiene su oposición a la directiva. Según el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, «supondría una regresión social». Con la nueva directiva de tiempo de trabajo se consagra el free choice, la libertad de elección del trabajador en materia de jornada. Los Estados miembros podrán modificar su legislación y permitir que los trabajadores alcancen acuerdos individuales con sus empresarios sobre la duración de la jornada.

Alejandro Cercas, eurodiputado socialista español, considera que la directiva «supone un grave retroceso que convierte el derecho laboral europeo en un material de usar y tirar». «Es un precedente peligroso», añade, «que luego se puede aplicar a salarios y a condiciones de higiene y abre la puerta al dumping social». En su opinión, «dejar al trabajador que pacte a solas con el empresario es renunciar a toda la historia legal y de lucha social colectiva».

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos ha advertido de que si se aprueba la directiva podría convocarse una huelga en toda Europa.
COMENTARIO. Empiezan a verse las consecuencias de la Depresión 2008 y del agotamiento del petróleo, gas y carbón. A trabajar 14 horas por día, los pocos afortunados que tengan trabajo. Está claro que España se opone porque esta medida va a causar mayor desempleo, en un momento que aumenta el desempleo y la conflictividad. Quitarán Seguridad Social y Jubilaciones y Pensiones. La miseria y la guerra caen sobre el mundo.

A la cola de la sopa.

Esta foto es de Norteamericanos, la semana pasada en New York, buscando empleo.

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Esta otra foto es de norteamericanos, en el mismo lugar pero en 1930. Esperando les dieran un mendrugo de pan, la bread line que se llamaba.
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Esta vez será peor. En la Gran Depresión de los años 30 las fuentes de energía estaban intactas, incluso la energía hidroeléctrica estaba poco desarrollada (precisamente Roosevelt construyó enormes represa, también en Rusia, Alemania, incluso en Uruguay); la energía atómica era conocida apenas por un puñado de sabios y faltaban muchos años para que tuviera usos civiles pacíficos; las energías alternativas, solar, eólica, geotérmica y otras no pasaban de ser un concepto o generaban muy poca electricidad; la población, en fin, era mucho menos de la mitad que ahora, ese aumento de bocas y necesidades pone en peligro la misma existencia de la especie humana.

Por Armando

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