En EE.UU. publican un libro que ha puesto de mal humor a los ingleses. The Evil Empire 101 Ways That England Ruined the World
Steven Grasse, su autor, es un estadounidenses aficionadillo a la historia que intenta desviar la inquina que el mundo siente contra su país culpando a Inglaterra de todos los males del mundo, en particular las dos guerras mundiales, la de Iraq y hasta de la guerra de Vietnam -donde es bueno contar que ningún soldado británico peleó porque H Wilson no siguió a Johnson en su aventura bélica.
Hasta le echa la culpa a los ingleses del calentamiento global por la Revolución Industrial, el carbón y todo eso. Como si en Europa y si vamos al caso en EE.UU. no hubiera industria.
Aunque el catálogo de maldades del Imperio del Mal no es escaso, cualquier persona razonable se ve obligada a admitir que las responsabilidades están muy compartidas.
La Guerra del Opio cierto que fue una infamia: Inglaterra obligó a China a aceptar el opio en nombre de la libertad de comercio, tras aplastarlos a cañonazos.
El norteamericano Grasse se olvida de contar que las principales familias yankis también traficaban opio, por ejemplo la familia Roosevelt.
En cuanto a la guerra europea, la segunda, durante los años 30 los EE.UU. se embarcaron en un programa de construcción de armamento naval sin precedente. Los historiadores y periodistas ingleses, con esa boquita de rosa de pitiminí que tienen, dicen que era para oponerse a Japón. Qué vivos que son, y que tontos se creen que somos los demás. Y que tontos que son los hispánicos que se tragan las ruedad de molino que escriben los historiadores ingleses.
Por entonces la Royal Navy era más fuerte que las cuatro siguientes potencias navales juntas -hoy es una sombra de lo que era. Y como todo Imperio abusaban todo lo que podían.
Esa construcción naval norteamericana de guerra iba dirigida contra el Imperio Británico, que tenia el llamado Imperial Privilege, que para el que no lo sepa quiere decir que en el Imperio, sólo los ingleses comerciaban y los americanos y otros no mojaban. Y las guerras son por la plata, el comercio y el poder.
Por 1933 la cosa estaba tan clara, que diplomáticos ingleses decian con esa boquita que un conflicto bélico entre Gran Bretaña y EE.UU. era impensable.
Cuando un inglés te diga que algo es impensable es porque se lo tiene pensado hace rato.
Una generación antes, Teddy Roosevelt y la Guerra contra España en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Los americanos en 1898, en plena expansión pero no lo bastante fuertes para guerrear contra el Imperio del Mal, se apoderaron de los restos del Imperio Español, unas birrias que nos quedaban.
Por los años 30 estaban que se salían por quedarse con todo lo de los ingleses, de quienes un presidente norteamericano dijo que eran el mayor enemigo de la paz mundial: por arramplar con todo y no dejarles a ellos.
No fue esa guerra, no les hizo falta, fue otra guerra (que nos la han vendido como por el bien de la humanidad) contra Alemania, con el resultado que Inglaterra perdió el Imperial Privilege, y el Imperio todo, Europa fue ocupada medio siglo por rusos y americanos, y vale, la ganaron porque eran los mejores y lo supieron hacer.
Ahora, como en Iraq la cosa no les ha salido muy bien y aún puede ser que se ponga peor, estas americanos plumas raras les echan la culpa a los ingleses hasta de que hace calor y se descongela el Polo.
Que tuvieron en su tiempo la responsabilidad de lo bueno y de lo malo, no cabe duda. Los ingleses eran los Malos, porque mandaban pero si en vez de ellos hubieran mandado otros, esos hubieran sido los Malos de la película. Como ahora mismo les toca el papel a los que te dije.
En todo caso las acusaciones de perfidia ahora mismo que Grasse achaca a los ingleses (¿Ellos pérfidos? ¡Qué dices!) en Oriente Medio muestra que los americanos son insaciables e intolerantes y no aceptan la menor objeción. Y que están buscando a quien culpar.

Este Grasse ha largado a toda página una International Coalition for British Reparations, exige que Gran Bretaña pague 60 billones decimales de dólares ( un 6 y doce zeros) en Compensación por sus depredaciones y malandanzas a los descendientes de sus víctimas.
Aunque yo malamente puedo irla de patriota inglés, te diré Grasse que no tenemos plata porque la necesitamos para pagar a los médicos de la Seguridad Social, que vosotros no teneis.
En Alabama y así estan esperando los negros que les pagueis lo que les debeis vosotros por la esclavitud que los teniais hasta hace nada.

Por Armando

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