La población humana habrá aumentado cuando termines de leer este artículo. Inexorablemente. Y todos tenemos derecho a comer, como lo tienes tú.

El cultivo de soya/soja, esa leguminosa es decir, una alubia o poroto, es muy importante en Latinoamérica, a salvado a la Argentina de la ruina económica y transforma a Brasil en el primer exportador mundial de alimentos, delante de los EE.UU.
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[chaucha de soja]
Al mismo tiempo la extensa superficie plantada fuerza la expansión de la agricultura y la ganadería a nuevos territorios en Brasil. Esto tiene malas consecuencias ecológicas, seguramente es la razón de las sequías que regularmente azotan ahora el sur de Brasil, Argentina y Uruguay. Los ríos caudalosos que les dan energía eléctrica están en decadencia.

El rey mundial de la soya es Erai Maggi, 48 años, un brasileño que explota 200.000 hectáreas en el Matto Grosso. Muchos millones de personas comen gracias a él.
Pero Paulo Adario, director de Greenpeace en Brasil lo denuncia como un villano destructor, pues su actividad mueve a otros a internarse en la selva, cortar, quemar y destruir liberando millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Quemar, destrucción

Maggi transformó unos terrenos de matojos en campos productivos. Los agrónomos brasileños descubrieron que agregando fósforo y cal corregían los suelos ácidos y deficitarios en nutrientes, propios de la tierra tropical.
Maggi y otros como él llegaron en los 70 y 80, con nada y han logrado un milagro brasileño.

En este enfrentamiento entre productores y ecologistas ahora entra un tercero en discordia: el hambre mundial y la pobreza que se abate ya sobre la especie humana.
Aumentos de precios del 40 %, incluso del 100% en algunos casos ya causan revueltas en Latinoamérica, en Asia, en África. En Europa están empobreciendo a la población, e incluso en la próspera América del Norte, Estados Unidos y Canadá, los alimentos estos dos meses del principio de 2008 tienen un aumento brutal, que se empieza a notar.
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[India: un poco de aceite, carísimo. Notar la botella]
Agregar que China e India están mejorando su alimentación, comiendo carne y otros alimentos caros y esto toma un cariz preocupante -menos para los países productores, como Uruguay, Brasil, Argentina, que se están beneficiando ahora mismo.

Maggi y su empresa Bom Futuro se consideran salvadores de la humanidad: «nadie puede cultivar soya como podemos nosotros en Brasil» dice. Bom Futuro tiene 300 cosechadoras y 500 tractores, produce 600.000 Toneladas de porotos de soya para engordar ganado: carne para Europa, EE.UU. y China principalmente.
cienmil vacas
[100.000 vacas alimentadas a pienso, usa]
Más de 350 millones de dólares vendió su empresa el año pasado. Erai Maggi dice que él y sus colegas podrían ponerse de acuerdo, producir menos y tirar los precios para arriba ganando lo mismo o más: amiguitos de la humanidad, dicen que lo suyo es una cruzada por el bien.
(Hace unos años que la soja estaba barata estos mismos brasileros chillaban como marranos degollados, pero esta gente es así).

Hace dos años Greenpeace le dio a su primo Blairo Maggi, gobernador de Matto Grosso y entonces terrateniente más grande que su primo Erai, el premio Sierra Mecánica de Oro por su destrucción ambiental.

Erai se va a sacrificar, y se postula para senador, para domeñar los ríos brasileros y mejorar las carreteras y exportar mejor a China y la India. La soya aumentó de precio el 72 % el año pasado y quiere apandar rápido. Maggi también ha sido acusado de prácticas esclavistas en alguno de sus campos.

Héroe salvador de la humanidad o villano, lo cierto es que la bolsa en Wall St. sube o baja sus cifras, pero hay una cifra que sube y sube sin parar, y es la gente, la humanidad doliente y hambrienta, pobre y que se enfrenta a un futuro muy oscuro.
En Europa aún nos podemos permitir comer alimentos naturales o que lo parecen, por tales nos los venden. Esta moda durará poco.
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[ zanahorias lavadas, luego «naturalizadas»]

Por Armando

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