Una absurda metáfora de los científicos en tiempos de crisis

Cuatro capos de la ciencia española, distinguidos con abundantes premios, publicaron una carta con comparación por demás absurda, mezclando torpemente arte, ciencia y literatura barata.

Sorolla y la inversión en ciencia
F. HIRALDO | M. DELIBES | JORDI BASCOMPTE | GINÉS MORATA

Resulta fácil en estas circunstancias recordar el cuadro de Sorolla titulado Aún dicen que el pescado es caro, donde el maestro valenciano de la luz representa a dos pescadores atendiendo a un joven compañero herido en el suelo de la bodega de un barco, entre maderos, cuerdas, aparejos y alguna cesta de pescado; mientras uno de ellos tapona la herida, el otro lo abraza por las axilas. Con esta viva imagen el gran pintor parece indicarnos que detrás del pescado que llega a nuestra mesa hay más de lo que vemos y saboreamos; hay mucho trabajo, esfuerzo y riesgo. Desgraciadamente, en estos momentos de crisis resulta obligado recordar también a algunos que detrás de la ciencia, de sus productos que posibilitan el bienestar de la sociedad, hay mucho trabajo, esfuerzo y riesgo, y que éstos son, hoy más que nunca, necesarios para apuntalar la todavía débil estructura de nuestra ciencia.

¡ Y aún dicen que la Biología Molecular es cara !

Luego de una llorona salmodia del sufrimiento del joven aspirante a investigador en España, y con rechinar de dientes por tener que reconocer QUE EN ESPAÑA NADIE HA HECHO MÁS POR LA CIENCIA QUE EL PRESIDENTE ZAPATERO, y con egoísmo e insensibilidad absoluta ante la tragedia que se precipita sobre España -diré más: con ignorancia supina de las causas y consecuencias de la tragedia que se precipita sobre España- admonizan defendiendo sus intereses de trabajo  y de clase:

Fue él quien se comprometió a doblar en su primera legislatura el gasto en I+D en España, y él quien lo impulsó y acabó consiguiéndolo. En esta crisis es necesaria, de nuevo, su implicación directa. No sólo para impedir la reducción del gasto en I+D en los presupuestos, sino también para impulsar los cambios administrativos y normativos que hagan más ágil y eficiente la inversión en ciencia. En el fondo, los que propugnan la reducción del gasto en ciencia son los mismos que han frenado durante años los imprescindibles cambios administrativos en OPIS y universidades encaminados a hacer más eficiente y rentable nuestra ciencia. A ellos hay que explicarles que la ciencia, como el pescado, no es cara si se valoran la dificultad para conseguirla y, sobre todo, sus beneficios posteriores. En las postrimerías del XIX, cuando Sorolla pintó el cuadro, no se conocían los efectos positivos que tiene el pescado sobre la salud, pero ahora sí sabemos la rentabilidad que para la sociedad tiene la ciencia. El indudable esfuerzo económico que supone mantener la inversión en tiempo de crisis merece la pena.

La realidad de la carrera de investigador en España comienza en los Jesuitas o en los institutos del Opus, en donde han estudiado todos ellos.  Con puntos regalados por los curas, para que tengan buena entrada en Selectividad y desplacen con trampa a los muchachos que vienen de los Institutos del Estado, y acomodándose entre ellos -y ellas, por algo será que los puestos de funcionario de la ciencia y universitaria están ocupados por mujeres casi en exclusiva y no es por logros ni por capacidad ni por trabajo, sino porque follan con sus jefes- y obteniendo los mejores puestos entre sus pares en universidades en el extranjero, continúan estos señoritos y señoras su particular cursus ad laudem [ magnus est in re publicā campus, multis apertus cursus ad laudem ].

Don Santiago Ramón y Cajal dice, ahí donde lo dice y que los investigadores españoles no han leído, faltaría más (Charlas de Café) que su generación del 98 había puesto muchas esperanzas en que la llegada de los deportes anglosajones mejoraría a los españoles, pero que desgraciadamente no había hecho otra cosa «que aumentar el número de señoritos».

Esto hay que ampliarlo a la ciencia española, que ciegos y egoístas ante lo que ocurre exigen mantener puestos y gastos, y aún ampliarlos que eso cunde a la nación (no, a la nación no: a ellos sólo o principalmente) y en todas sus conversaciones y aún por escrito manifiestan un intenso desprecio ante los trabajadores meniales: por algo son todos estos científicos hijos de fascistas y de tal palo tal astilla. La Ciencia española ha logrado aumentar el número de señoritos en España, que se comparan envidiosos con los ronaldos.

Como a los señores capos de la ciencia en España nadie les discute o afea sus dichos y hechos, dejo bien claro que la metáfora torpe y caprichosa de mezclar Sorolla pescado y presupuesto les habrá gustado muchos a ellos, siempre contentos de haberse conocido, pero no la puede tolerar nadie de buen gusto.

OTRO QUE TAL BAILA

De forma parecida un Astrónomo, tras presentar el favorable panorama de la Astronomía en España, y eso en gran parte gracias al gobierno del PSOE y de Zapatero, se descuelga con una insolente propuesta, en plan aquella famosa de Swift que proponía al gobierno inglés que para solucionar el problema de los Irlandeses, los ingleses se comieran a los niños bien cocinados.

Una propuesta de ahorro
Estimado Señor Presidente, he estado pensando en posibles sistemas con los que el Estado español pudiera ahorrar dinero en este momento de crisis y, como no podía ser de otra manera dada mi profesión, he encontrado una respuesta en la Astronomía. Es evidente que el momento económico internacional exige sacrificios, y éstos representan la base de mi propuesta.
La Astronomía española ha pasado en unos treinta años de ser una actividad testimonial a representar una de las principales bazas españolas a la hora de compararnos con nuestro entorno científico. La comunidad está formada por unos 500 investigadores y técnicos en plantilla de universidades y centros de investigación, acompañados de unos 300 becarios en diferentes niveles.  /…/

Para ahorrar estos 35 millones de euros, Señor Presidente, basta con tomar la decisión de eliminar de raíz la Astronomía Española. Una vez tomada esta decisión podría usted pensar en eliminar otras ramas de la Ciencia, como la Biología Molecular, o la Física de Partículas, que podrían representarán un ahorro aún más importante.

Quizás sea una decisión drástica, o eso puede parecer a algunos. Pero, en realidad, si se confirma que está usted dispuesto a reducir el magro presupuesto de la Ciencia española el próximo año, creo que está usted ya a punto de lanzarse por ese camino. La estrategia que le sugiero es, simplemente, un poco más focalizada, pero básicamente igual de válida.

Alberto Fernández Soto es científico titular del CSIC en el Instituto de Física de Cantabria

Como a lo mejor no creen lo que digo de la actitud real de los científicos españoles, una carta de alguien que se hace firmar «fisica», una de tantas, afeando a un trabajador que le parecía que 1.900 euros por trabajar en lo que a uno le gusta, ya estaba bien:

madre mia con el amigo, tu seguramente trabajas 8 horas, te vas a casa y te olvidas de todo. Esta gente trabaja muy duro para llegar a optar a un contrato indefinido, en un trabajo increiblemente cualificado y dificil, no es coger un traspalé y llevar un bulto de aquí a allí. Por cierto si no se investiga siempre estaremos a la cola de los paises desarrollados, porque lo de la octava economia del mundo para el que se lo crea…

Estos farsantes llorones casi le hacen a uno aprobar lo que dijo el Presidente Cánovas «que en España no hace falta educación.  En España lo que necesitamos son burros de carga.»

Esto lo opinó Cánovas no por bruto (que lo era, y lo demuestra que Fraga siempre habla de él con aprobación, y hasta tiene libros escritos sobre el buen Cánovas) sino porque había estudiado con profundidad (Cánovas era un hombre superculto) la situación de la ciencia y de la educación en España durante la era del Conde-Duque de Olivares, cuando España tenía más Universidades que Inglaterra (que sólo tenía dos, Oxford y Cambridge) y mas que toda Europa (exceptuando a italia), pero el resultado era deplorable y no salía de tanto gasto universitario más que cosas inútiles para el país.  Dedujo por lo tanto que poner en España la enseñanza pública gratuita y obligatoria no iba a resultar más que en un gasto inútil, y que convenía simplemente tener trabajadores ignorantes, salía más barato.

Igual, exactamente igual que hoy.

Reventaron las burbujas.  La Burbuja Inmobiliaria, la Burbuja Financiera, la Burbuja Automotriz, la Burbuja del Turismo, la del Comercio Consumista, la del Empleo Público y tantas otras que veremos reventar.  Y otra burbuja que ha reventado es la de la Ciencia Española cuya expansión terminó y que se tendrá que adelgazar en tiempos difíciles y buscar salidas diferentes del Presupuesto.

—————————————————————————————————————–

☼ PS. Agosto 2012. Con la mierda gigantesca que le ha tirado arriba el PP a la ciencia española, estos científicos idiotas hoy deben estar llorando lágrimas de sangre.

una acotación para los funcionarios del CSIC, los científicos españoles.

,,

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.