A medida que el Batllismo arruina la empresa privada en Uruguay se hunde la libertad de prensa

Cuando regresé a Uruguay en 1999 me daba mucha risa ver a los pobretones montevideanos pasar junto a los kioscos de prensa en 18 y vichar los diarios, las portadas. No los pueden comprar por lo pobretones que se han vuelto, culpa de ellos: cada vez más comunistas.
Cuando mi padre me llevó a vivir ahí desde España, 1959 y yo era un niño, el viejo compraba El Día, de mañana, y El Plata, de tarde. Por ecuanimidad: uno batllista de mañana y uno blanco -habían entrado a gobernar los blancos- de tarde.

Había muchos otros diarios, de todas las tendencias y en varios idiomas. Era fácil conseguir diarios extranjeros o al menos era posible, y desde luego semanarios extranjeros como The times, The Economist, Der Spiegel -posiblemente Der Spiegel, alemán, sea la mejor revista del mundo.
Yo fui a vivir ahí en 1959, pero también visitó en 1959 el Ché Guevara, esa alimaña que destruyó el Uruguay -con el entusiasta apoyo de muchos uruguayos, y de no uruguayos también.

Recuerdo unos años después a Washington Beltrán, llorando -llovía pero lo que le corría por la cara eran lágrimas,
-“Perdonadnos. No hemos sabido gobernar.” Y entró Gestido, un general inútil. Encima se murió.
Si es por perdonar a quien no supo gobernar, tienen que pedir perdón todos.

Y a medida que hundían el país, se iban quedando sin diarios y revistas y la gente se iba acostumbrando a no comprar diarios y mirar las noticias en esa deplorable tv gratis que tiene el Uruguay.

Las personas que compramos el diario todos los días tenemos derecho a jactarnos de ser una de las columnas que soportan la cultura de un país. Y además de verdad: sin nosotros no existe la cultura o es una cosa muy enferma. Sólo los diarios, o los semanarios de noticias y opinión permiten el necesario espacio de reflexión y pueden leerse con la atención imprescindible. Que también implica que los puedes apartar a un costado, hacer otra tarea y retomar la lectura donde la dejaste, cuando te conviene.

Internet ha abierto al ciudadano actual una ventana al mundo que desde luego no tuvimos antes. Ahora el uruguayo, a través de Internet, puede ver al mundo aunque sea por un agujero, antes ni eso.
Hay mucha diferencia entre leer un diario en Internet y leerlo impreso. Tomemos El País/Madrid, sin lugar a dudas el mejor diario en lengua española -y yo he leído casi todos los demás, e innumerables extranjeros. Se puede leer -casi todo NO todo- El País/Madrid en Internet. La diferencia con el ejemplar papel es muy grande. En Uruguay hay pocas personas que lo reciban, yo el único que conozco era el hijo de Flores Mora, porque tras leerlos los dejaba afuera de su casa en la calle de Carrasco donde vive. Supongo que Sanguinetti también lo recibe -escribe mucho Sanguinetti en El País/Madrid, con ese estilo ameno, ingenioso y engañador que acostumbra- supongo que un puñado de los capos del país lo reciban, me temo que demasiado pocos son.

Y si Uds se ilusionan que con lo que son en Uruguay alcanza y sobra, les diré que no han visto el mundo ni por un agujero.

El mayor peligro para la libertad de prensa en Uruguay es que a medida que el crecimiento de las empresas del Estado estrangula a las empresas privadas los diarios y revistas independientes quedan condicionadas a cantar las loas de los mandamases o al menos callar sus abusos, so pena de perder los anuncios oficiales. Y donde no hay empresas privadas, o son pobres, sólo los anuncios oficiales que dependen del capricho o interés del partido en el poder pueden alimentar a la prensa, ya que el precio de portada se elevaría demasiado si fuera la única entrada del diario o la revista. Es un precipicio a la tiranía.
Este es el lazo invisible pero vital que liga libertad nacional, libertad de prensa, libertad de empresa: libertad ciudadana. Libertad.
El Frente Amplio se queja que lo critican. Si la corrección que la libertad impone a sus abusos o errores no existiera, el Uruguay se volvería una dictadura como la de Mugabe en Zimbabwe y los uruguayos estarían agarrando ratones para comérselos, como en Zimbabwe.

Que os quede claro: si tuvierais “El Poder”, como decís no “El Gobierno”, es decir, gobernarais como os saliera de la pija sin contrapeso legal ninguno, que ya ha quedado claro lo poquito que valéis, estabais ya todos ahorcados de las farolas de la rambla. No os llaméis a engaño, que valéis poco y mal. La libertad, la constitución, el parlamento, las leyes, todo el equilibrio de poderes republicanos os ha salvado de lo peor de vosotros, os ha salvado de ser vosotros tal cual sois, os ha permitido corregir lo peor de la birria que sois.

Apoye Ud a la prensa, impresa: aunque sea un pasquín como Mateamargo o un diario de conchettos como El País/Monty y sus puestas de largo de quinceañeras. Apoye con lo que vale en la vida, con su dinero, que Ud con su dinero puede hacer lo que quiera, para eso es suyo.
Y jáctese de ser Ud un pilar soporte de la cultura nacional y la libertad republicana.

Por Armando

Un comentario en «Sólo hay libertad de prensa donde hay libertad: de empresa»
  1. cacorros perras
    RESPUESTA
    Vale, estoy en contra de la censura. ¿porqué escribes en azerbayano? Traducilo al español, por favor

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