El sexo se inventó mucho antes que el cristianismo pero el contraste entre la tranquila burguesía británica reverenda y el lumpenaje católico de los curas no puede ser mayor

En un próspero y pequeño pueblo británico un asunto de amores y parejas entre reverendos y reverendas tiene en vilo a los fieles que van al templo.  Es curioso que los tres se llaman igual, casi igual: Michael, el reverendo, Michelle su mujer la reverenda, y Michelle la ganadera y sucesiva amante del reverendo y de la reverenda. Los tres en la cincuentena y con ganas de poner algo de picante en sus vidas rutinarias.

El Reverendo Michael Morton – anglicano por supuesto- es párroco de este pueblo y su reverenda señora vicaria  -vicario es alguien que ocupa el lugar del sacerdote cuando él no está – Michelle la vicaria sedujo al esposo de la ganadera.

Ocurrió que luego de mucho instar, Michelle la vicaria y Michelle la ganadera se fueron a vivir juntas.

Por supuesto las dos parejas tienen hijos, los hijos del cura y los hijos de la ganadera, y ya crecidos.

Pero la ganadera denunció que la Vicaria era una depredadora sexual, que ella sólo la había querido ayudar por amistad.

La Iglesia Anglicana, algo fastidiada por la publicidad del caso  -esto lleva un año siendo la comidilla del pueblo- le dio dinero a la Vicaria Michelle para que renunciara, temiendo que si la despedía los llevara a Tribunal de Trabajo y les saliera más caro.

A todo esto la Vicaria ahora vive con otra mujer, la de turno, y pone anuncios en Internet buscando otra pareja estable, y también mujeres de contactos en los círculos de lesbianas. Los vecinos comentan con escándalo de mujeres que la visitan, de otra mujer que vive con ella y se exhibe con ropas y actitudes provocativas.

Aquí la Reveranda Michelle, muy parida y cincuentona pero que tiene su morbo con ese collar de perro que lleva puesto en la puerta de la iglesia, donde había acusado a los vecinos de chismorreos venenosos contra ella.

Se trata en realidad de amores entre funcionarios públicos -la Anglicana es la religión oficial, y los pastores cobran del Estado-  algo jamones y burgueses por supuesto, padres de familia y de vidas cómodas y rutinarias, nada sórdido en realidad.

La Tercera en la Comedia de Costumbres

La ganadera Michelle muy afectada por estas cosas del amor o la entrepierna, la Iglesia le pagó ayuda y tratamiento psicológico, a u$a 75 la hora advierte muy complacido el diario de donde tomo esto; esa cifra garantiza a los lectores de clase media baja que estamos hablando de problemas normales entre gente de su clase, tampoco es una barbaridad y a cualquiera le puede pasar, es tranquilizador que la Iglesia actúe de forma moderna y al uso ante estos asuntos del corazón.

Pero con todo esto Michelle la ganadera se fue a vivir con Michael el Reverendo para consolarlo en este trance. Total los hijos ya son grandes.

Vaya, así que en la Iglesia Anglicana los reverendos viven plácidamente y en pecado con señora jamona miembro de su congregación y nadie se rasga las vestiduras ni la sotana. Ojalá estuviéramos tan adelantados en la Católica y Vulgar España.

Michelle la Ganadera acusa a Michelle la Reverenda de arruinarle su matrimonio, perseguirla con mensajes de texto proponiéndole encuentros de alto contenido erótico y en general de ser una peste que se enchufó de Reverenda -el puesto de Vicaria está bien pago, los sacerdotes anglicanos viven muy bien–  gracias a su marido el Reverendo. Que ella sólo se fue a vivir un tiempo con la Reverenda para ayudarla a pasar un mal momento, pero que ella de tortillera nada, eso Michelle la Reverenda.

A todo esto el Reverendo cambió a su señora  rubia Michelle por esta otra rubia Michelle, a lo mejor no advirtió el despiste freudiano, o quizás es que todas estas jamonas inglesas se parecen. De todas formas el reverendo opina poco y deja a sus dos hembras que se peleen: el gallo en su gallinero.

Contrastemos esta tranquila relación, entre verdes plantas y jardines simétricos, casas de clase media limpias y cuidadas, los tres protagonistas higiénicos y bien lavados y peinados, con lo que denuncian en la prensa italiana:

Curas homosexuales italianos que practican la sodomía en locales gays de alterne

Y, en todo hay clases.  Estos hipócritas y desgraciados y pobretones y sucios curas católicos, yendo a desfogarse a sórdidos locales de alterne homosexuales con otros hombres igualmente repugnantes.

Como los curas católicos no pueden casarse sólo les queda a los curas salidas depravadas a su sexualidad: la sodomía, la violación de beatas y de beatillos, la prostitución, ir a buscar hombres y similares desesperaciones.

El cura, casado o capado.  Sí, pero entre los españoles traería nuevos problemas hasta que se acostumbraran a la novedad.

Las locas noches de los curas gays

El contraste entre los laberintos de la sexualidad entre los pausados anglicanos y los depravados católicos latinos no podría ser mayor. Con razón odian los curas a los españoles y nos dañan todo lo que pueden, a sabiendas que sus diatribas contra el aborto, contra la masturbación, contra las relaciones juveniles, contra la enseñanza del estado y en general dañar a los ciudadanos españoles, eso les compensa de sus privaciones.  Claro que también se podrían ir a trabajar de algo útil, pero la calle está dura y cobrar un sueldo pobre pero fácil tiene su beneficio.

Imaginen Uds por un momento un pueblo español, un pueblo habitado por españoles o sea habitado por gente inculta, brutal, prepotente y que si cambian los reglamentos de la iglesia, tenga el cura una señora.

Inmediatamente todos los borrachos  – y ahora además depravados drogadictos es lo que se lleva en España- a ver quién se follaba primero a la mujer del cura; menudo gusto les daría ponerle cuernos al cura, que ahora les puede poner cuernos a ellos con sus mujeres las beatas, y sus hijas, y ellos al cura no lo pueden cornificar. ,,

Por Armando

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