El diario el País/Monty, informa

Los dueños del Uruguay

Quiénes son los propietarios de la tierra es un secreto pero algo se sabe: en seis años los extranjeros se hicieron de más de cuatro millones de hectáreas

Se hicieron con, no: compraron. Con dinero.
En el Río de la Poca Plata, las dos orillas y sus vertientes, le tienen una fobia especial al verbo Comprar.

Eso es porque Comprar trae de suyo una mala palabra para el Latinoché: Pagar.
El verbo Pagar lo conjuga muy mal el latinoché, es como el verbo Coger que no lo conoce: el latinoché no coge, no sabe coger: agarra.

El latinoché no concibe que la propiedad se tenga mediante la compra y prefiere el verbo Adquirir. Pero Comprar y Adquirir no es lo mismo, no son sinónimos en absoluto.
Esto viene de muy atrás en el tiempo y ya dijo el poeta en consejo a sus hijos argentinos

El trabajo es necesario
Porque es preciso Adquirir.
Duele mucho el corazón,
del que tiene que pedir.

Adquirir se puede adquirir de muchas maneras.
Pidiendo, método que desdeña Martín Fierro, por humillante.
Robando, método preferido del rioplatense y que tiene el aval de sus caudillos, ladrones y degolladores que sentados en caballo de bronce y con sable de matar hombres al costado se exhiben de ejemplo a la ciudadanía, para que lo imite.
Herencia, que nadie tiene culpa de haber nacido hijo de rico.
Fraude, desfalco, dolo y coima, de uso especialmente por el cuerpo de oficinistas del Estado.
Confiscación e Impuesto Revolucionario, acompañado de la necesaria Apropiación Indebida. Método practicado desde el poder o desde el Poder Fáctico.
Contrato amañado. Con repartija.

En fin, la creatividad del latinoché en este tema supera todo lo imaginable.
Obsérvese que en ninguna de estas modalidades de la adquisición de propiedad figura el intercambio legal de dinero entre las partes.
Esto es precisamente la diferencia con Comprar, que implica Pagar y se verifica en documentos de valor legal.

Estos Viles, Pícaros Extranjeros que han Comprado tierras en Uruguay, comprado que horror y además pagaron sus dineros por ellas, en vez de Adquirirlas como debe hacer un uruguayo que se precie, Adquirirlas por la cara y con todo el morro (como le instaba hace poco un avivado a Mújica, que había que hacer la reforma de Artigas, es decir, quitarle las tierras a sus dueños legítimos y dárselas a él, que sólo tenía unas pocas) es el único método que está autorizado por la enseñanza liceal, y los modos y costumbres.
Se las han comprado a uruguayos, supercontentos de librarse del clavo de la estancia y encajársela a un gilún argentino.
– Tanto trabajar para no ganar dinero. Se la vendo al entrerriano este y me compro unos apartamentos en Punta, y a vivir. Ahora los problemas que los tenga él.

Claro que el vil extranjero y no compre estancia en la frontera, que ya Carlos Julio Pereyra dijo que a menos de kilómetros de la frontera… -Sí, vengo oyendo eso desde que yo usaba pantalón corto.

Ahora la ex-terrorista Topolansky, como es estanciera, se congratula y felicitaba a sus colegas de la rural porque se ha vendido un terreno, 3 mil dólares la hectárea. Y todos los matracos, asombrados, ¿estas chilcas con mio-mio valen eso?
Vosotros no sabéis lo que es la especulación en casas y tierras, parece que ha llegado ahí. Si del valor no se saca rentabilidad, eso es una burbuja que digan lo que digan acaba siempre mal.

Por Armando

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