Milagreros Latinochés ponen toda su fe en dios -y en la lotería

Uruguay fue un país en que convivieron afablemente el escepticismo en materia de religión y una tradición cristiana y milagrera respetable.  La escuela laica, el respeto por otras opiniones, el laicismo del Estado Batllista fueron importantes en su formación histórica y social.

Desgraciadamente los comunistas destruyeron la convivencia nacional, por el astuto sistema de destruir su economía con la huelga sectorial permanente.  Lo hicieron así para empobrecer el país y que la gente reaccionara con brutalidad insensata contra el mismo país que ellos destruían.  Hay que decir que tuvieron completo éxito en su tarea, a la vista está: Ahora la gente mata y muere por una botella de cerveza y Montevideo parece Tombstone, pero sin el Sheriff.

Una consecuencia de la degradación de la vida nacional uruguaya es que de noche pones la radio, y en la TV también, y no oyes más que estafadores de la religión que piden dinero a sus idiotizados y desesperados escuchas, y a cambio de dinero les prometen el milagro, el milagro deseado, cualquier milagro.

Los grupos evangelistas, bautistas, umbandá, abrasilerados, tiradores de cartas, brujas y brujos, y en general estafadores y vividores de la religión se ceban en una población cada vez más embrutecida.

Uno de los más avivados es Pare de Sufrir, una iglesia que además se ha extendido en España e incluso en los EE.UU.  Ahí van profesionales a dar ‘testimonio’ que gracias a la secta esa dejaron la droga, o el alcohol y su vil destino cambió total.  Pero hasta eso es mentira, porque ni eran borrachos ni drogatas ni nada, sino que al prestarse a esta vil patraña consiguen contratos e inversiones de la secta riquísima.

Una curiosa tradición católica es la de San Cono, santo milagrero cuya memoria se trajeron de Nápoles, de Sicilia y de Calabria los pobres emigrantes italianos.  Como esta tradición me parece respetable por su raíz social nacional y católica, no la ponemos en el mismo bajo nivel que a los ladrones descarados y extranjeros que nombré arriba.  En Nueva York también hay procesiones de San Cono en el barrio de los italianos, y me parece bien.

Aunque Cono el joven de aquel brumoso siglo VII nunca hizo nada de nota en su vida, era un monje benedictino cualquiera, y se murió joven, se creó una leyenda alrededor de sus milagros post-mortem.  Con la invención de la Lotería o Quiniela, los jugadores quisieron imaginar que San Cono se comunica con los apostadores en sus sueños, y los interpretan según libretas y claves transmitidas por tradición: que si en sueños se te apareció un muerto que te habla, saldrá el 48, que es el Morto qui Parla, y eso fijo: y en ese plan. Luego sale o no sale.

Como motor económico no está mal: los fieles ilusos van en devoción a una iglesia que hay en la ciudad de Florida, -que si no, nadie iría- en el tren les cobran 100 pesos, alguna consumición harán. Luego el santo, tras una mala noche de sueños, les da una premonición, un pálpito que será o no será.

Me extraña que el Sanguinetti no le haya recomendado a los Moonies que él tanto promociona -algún dinero le irá en la cosa- que se inventen algún santo Koreano, san Chin Chu Lin con sede en Piriápolis o Shangri-Lá por ejemplo, para promocionar el turismo en la costa, o algo. Esto de los Intangibles deja mucho dinero, vea.

Por Armando

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