En plena tragedia en Japón optimismo obligado de nuestros catedráticos del pensamiento débil

«El pasado muestra que las catástrofes han unido al pueblo japonés en numerosas ocasiones hasta conseguir convertir la tragedia en una oportunidad.», dicen dos catedráticos sobre Japón.

Japón puede salir reforzado

Faltaban pocos minutos para el mediodía del 1 de septiembre de 1923 cuando Tokio se estremeció con el terremoto más intenso que había vivido la capital. Miles de fuegos calcinaron tres cuartas partes de las viviendas hechas de madera y más de 100.000 personas murieron. El país, sin embargo, supo poner los medios, los recursos humanos y la capacidad de trabajo para sobreponerse rápidamente. Muchas de las grandes avenidas, parques y edificios públicos que hoy se levantan en la ciudad son fruto de aquella reconstrucción.

Un párrafo que parece escrito por personal del gremio de la construcción, no por intelectuales. ¡Cómo se demuestra la verdad de lo que dijo Delors, que España es un país de albañiles!

Lo que ocurrió tras el terremoto de 1923, en aquel Japón construido de papel y bambú, es que el militarismo se reforzó y la democracia representativa cayó. Una catástrofe tan inmensa puede causar movimientos sociales en líneas muy negativas y eso fue lo que ocurrió, al agravar tensiones ya existentes.

La historia no muestra que una catástrofe «sea buen negocio», es una interpretación voluntarista de unos procesos muy complicados y muy extendidos en el tiempo.

En esta etapa de la historia de la humanidad, en que se enfrenta a los mayores desafíos y sin buena solución esta tragedia va a hundir a Japón pero es que además va a continuar hundiendo la economía mundial en la profundidad de la Gran Depresión 2.

La humanidad ha consumido la mitad del tesoro de petróleo con que empezó, la mitad fácil y barata.

Japón, que carece de petróleo, de gas y de carbón (o los tiene en muy pequeña cantidad, insuficiente) empeñó su futuro en la Energía Nuclear, que ahora vemos se vuelve contra Japón, como un Godzilla imparable.  Como puede volverse contra España, haciéndola inhabitable durante miles de años.

Puesto que ya no disponemos de aquellos fáciles y baratos recursos energéticos, Japón que estaba en un lento deterioro va a entrar en una brusca caída.

No es cuestión de apuntarse con facilidad a la teoría de Toynbee del Desafío y la Respuesta, Toynbee mismo explica muchos casos de sociedades que enfrentadas a un desafío extremos no pudieron encontrar una respuesta adecuada.

El Colapso de Japón que transcurre horriblemente ante nuestros ojos  -yo he visto esas imágenes horrorizado- es un espejo en que vernos reflejados, pues no hace falta ni terremoto ni tsunami para ver en los japoneses, en los próximos meses, nuestro propio destino.

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Por Armando

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