Es curioso que estas dos expresiones sean muy usadas en España pero poco en Latinoamérica, precisamente donde son muy relevantes.
Armando Gascón Buckingham, Reino Unido
——————————————————————————–
Leía yo el otro día a un periodista argentino del diario más importante de Buenos Aires y no podía reprimir la sonrisa. El hombre luchaba con el concepto, pero desconocía la palabra exacta, le mot juste (digámoslo en francés para entendernos), hablaba de la influencia de las fuerzas sociales no elegidas en su país pero al no usar el término preciso (Poder Fáctico) el pensamiento se le volvía divagante e impreciso.
Poder fáctico, en cuanto decimos las palabras entendemos el concepto : Son actores sociales cuya autoridad no emana de un proceso democrático pero que ostentan un poder importante, a menudo decisivo en un país. No son siempre los mismos en todos los países y en todos los momentos.
Un Poder Fáctico evidente son las Fuerzas Armadas. ¡Qué les vamos a comentar a hispanos o latinoamericanos sobre el poder decisivo de las fuerzas armadas! Aunque sus jerarquías emanan de leyes y reglamentos bien precisos, su monopolio de la violencia del Estado hace que en muchos países los confundan con el Estado mismo y ellos se confunden también, lástima de confusión que suelen tener que el Estado son ellos.
Otro poder fáctico de consideración es la Iglesia. Menos poderosa en Uruguay que en España, donde posee diarios, universidades, liceos, escuelas, empresas, radios, tierras, bancos y un largo etcétera y donde puede poner en la calle a un par de millones de manifestantes a favor de cualquier tema que les interese, sea de dinero -la enseñanza, las aportaciones de los fondos del Estado- sea ideológico -el aborto, la familia, etc. Igual en los países latinoamericanos se permite opinar sobre cualquier tema político que le interese arropándose en una autoridad moral que ni es su objeto ni su tradición.
A cambio que la Iglesia sea menos poderosa como poder fáctico en Uruguay, son mucho más poderosos los sindicatos, otro poder fáctico antidemocrático -ahí es nada la de años que se tiran sus dirigentes chupando del bote, ningún senador se atrevería a tanto. Se puede decir que los sindicatos han gobernado durante los años del Comunismo Chapa 15 y gobiernan ahora. Pues no es sólo gobernante de un país el elegido de turno, también gobierna el que te lo puede paralizar con una huelga general, o peor aún, porque en Uruguay temerosos que el mecanismo de la Huelga General Revolucionaria les resultara contraproducente usaron el de la huelga sectorial y la huelga solidaria. Con lo cual lograron paralizar todo el país durante generaciones, destruir su industria, hacer huir a su empobrecida población, confundir todo y, hábil patraña en la que medran muchos, aparecer como tus defensores quienes fueron tus destructores.
En España y en Inglaterra los sindicatos carecen de esa capacidad destructiva -razones históricas diferentes en cada país.
A cambio en España adolecemos de los sindicatos de empresarios, la CEOE, organizados sectorialmente y cuya prepotencia frente al gobierno -les da igual si es de izquierdas o de derechas, nos asustan a todos- imposición sobre los ciudadanos y desprecio hacia los trabajadores -a quienes tratan como el cabrero a sus cabras- es uno de los más repugnantes espectáculos de la vida política española.
Es interesante que su capitoste, Cuevas (achabo nombre y personaje grotesco) nunca fue empresario. Es un publicista -dirían los latinochés- un comunicador, vea: panzón, siempre de terno y fumando un puro, es una caricatura con papadas y mofletes del empresario que no es. Ignorantón profundo, detrás de él vemos la figura del capo Arturo Gil, el verdadero amo de la CEOE, que le manda y diga lo que tiene que decir, que es el discurso esperable de esta gente: bajar los salarios, quitar la Seguridad Social, despido libre y gratuito, quitar las pagas de vacaciones, no a las pagas por antigüedad. Siempre con la amenaza del despido masivo, el cierre de empresas. Luego el gobierno tras estos sustos nos corta unas rodajas de la longaniza y aún respiramos aliviados: ¡Le han parado el carro a Cuevas y Gil, qué valientes que son!

Clase Política es otra expresión común en España en los diarios, pero poco usada al otro lado del charco. Tenemos clarísimo que estos profesionales de la política son como los profesionales de la Medicina, los pilotos de Iberia, los farmacéuticos y un largo etcétera: son una piña. Van a lo de ellos, primero ellos su bienestar y su supervivencia y la de sus familias y la continuidad del negocio en la familia, y el que confunda a un político con un administrador se ha equivocado de persona: El servicio al público no es su prioridad. La prioridad es él: primero yo, luego los colegas y si queda tiempo a ver de la gilada.
Ahí está la razón de porqué cuando están en la oposición parece que tuvieran soluciones para todo y una vez en el gobierno hacen lo mismo que el otro. Porque no es otro, fundamentalmente es el mismo.
Descaradamente claro en Uruguay, donde además el oficio se hereda y el escaño por consiguiente: lo llamáis República por disimular pero eso es una aristocracia hereditaria como la del Antiguo Régimen en la Francia de Louis XVI o los Lords ingleses, donde había un cierto recambio en la casta gobernante, una cierta movilidad también había y en Uruguay el que vale para esa tarea puede medrar no lo tiene cerrado del todo.
Es risueño que en España la nobleza (legalmente apartada de funciones de gobierno) se llama así mismo La Clase, y tienen una especie de sindicato (voy a ofenderlos apelándolo así) que vela por sus intereses … de clase. Los uruguayos, carentes de duques, marqueses, barones y fijosdalgos teneis a senadores, diputados, intendentes y etc.
El Dr. Abdala, en una sonada intervención hace unos años calificó a la actividad política de “corporativa, cerrada y además egocéntrica, por lo que hay que modificar ‘pero con cuidado’.
No hay ninguna necesidad de modificar un negocio tan rendidor en esa Jauja Rifada. Puede darle pérdidas a la Clase Política.

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.