Con razón el paquete de pimientos picantes estaba rebajado

Ayer Lunes me fui a pasear a Oxford. de flâneur, que le dicen los franceses: ¡ de franela !.  Cuestión que saqué algunas fotos en una ciudad de las más hermosas del mundo, y luego de franelear un largo tiempo me fui a mi café preferido, el de la librería Blackwell’s en Broad St.

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Tras comprar un par de novelas, imposibles de encontrar en el pueblo inglés donde yo vivo, el pueblo que el tiempo olvidó, curioseé y encuentro la Paris Review famosa. Así que tras comprar un café y una madalena con arándanos (a precio exhorbitante, pero el lugar lo merece) me senté a leer la revista literaria.

Encuentro un interesantísimo artículo en que James Ellroy, un autor americano que me gusta mucho y algunos lo ponen como de los mejores escritores norteamericanos, cuenta de su biografía Y EXPLICA SU MÉTODO DE ESCRIBIR NOVELAS.

Así que extraigo mi Netbook y copié del artículo lo más interesante para mi.

Yo ya sabía de Ellroy que cuando niño su madre apareció asesinada, vuelven a la casa de ella con el padre, que estaban separados y se había llevado al jimmy a pasear, y la policía se lo dice.  Nunca se descubrió al asesino, pero el caso tiene algún parecido con la famosa Black Dahlia, y Ellroy años después escribió esa novela. Ellroy era un infanto juvenil y solía entrar en las casas de las vecinas cuando no estaban, era muy alto, muy delgado y de largos miembros, y se metía por las ventanas, tomaba del whisky, se comía algo de la nevera, robaba cinco dólares y buscaba las bombachas de las chicas en los cajones y se hacía la paja con esos textiles. Estuvo un corto tiempo a la sombra por esas travesuras.

☼  Su método de escritura es de una dificultad que sólo un obsesivo como él puede llevarlo a buen término.  A Ellroy le rinde muy bien desde luego.

Cuando regresé al pueblo paso por el gran supermercado y compré una barra de pan francés una larga baguette, un salame ahumado alemán de Westphalia, queso Emmental suizo y veo unos pimientos (ajíes, chiles) dizque picantes, de oferta unos peniques el paquete.

Me hice de noche un bocata con uno de los pimientos y algo de queso y salame y noto con resignación que el pimiento no picaba nada.

Hace un rato me hice otro bocadillo. Con un par de los pimientos, unas cebollitas verdes y más queso y salame.

¡ Qué sorpresa !  Estos eran como los pimientos de Padrón y capaz que son de ahí

Los pimientos de Padrón

unos pican y otros non.

Llegóme a ser doloroso en los dientes y en los labios el picor.  Hasta me caían mocos por la nariz tan fuerte la reacción.

Avezado en el consumo de platos picantes, soy un fanático de los platos hindúes a la Vindaloo, recurro a masticar fruta:  Es el remedio para el picante, ya que beber cerveza o vino o tomar agua agrava la cosa.

Cuando uno va a comer un plato picante, es bueno y de rigor en los restaurantes hindúes, digo en los buenos (que son los únicos que yo patrocino, naturalmente) poner a banda platitos con tomate picado, banana en cachitos y otras frutas.

¡ Ni aún así se aliviaba !  La pera aliviaba el dolor inmediatamente, pero al deglutirla volvía con igual fuerza.  Pero al final, entre cachitos de banana y de pera, fui eliminando la capsaicina de los receptores de la boca y los labios -no hay receptores de capsaicina en el tubo digestivo, excepto en su parte terminal epitelial, es decir que al descomer…

Parece que los mexicanos en cuyo país son tan variados y abundantes las especies de pimientos y tomates y cuyo consumo de ajíes es legendario, padecen mucho menos de tumores del intestino, ya que los compuestos picantes aceleran la apoptosis de células cancerosas.

Así que todo el lunes ha sido muy positivo, señor.

Por Armando

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