Orbis Quartus

ésta no es la historia de mis emociones sino de Uqbar y Tlön y Orbis Tertius /…/ Casi inmediatamente, la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden —el materialismo dialéctico, el jansenismo, el nazismo—para embelesar a los hombres. ¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado? Inútil responder que la realidad también está ordenada. Quizá lo esté, pero de acuerdo a leyes divinas —traduzco: a leyes inhumanas— que no acabamos nunca de percibir.

Tlön , Uqbar, Orbis Tertius.  JL Borges

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— Tiene Ud que ir a visitar a un cliente en Telor. Se ha quejado de que no le estamos mandando las camisas que pidió.

¿Telor?  No recuerdo ese pueblo, habrá sido otro vendedor.

—  Y qué pidió ¿Qué colores, qué tallas, qué clase de camisas?

La secretaria me dice por teléfono que no tiene constancia del pedido, que lo visite y cierre la venta.  El cliente, o que será cliente, se llama Mr Lin, y me da la dirección.

No la digo que no tengo ni idea de dónde está Telor, para que no le comente al jefe y tengan mala impresión de mi.  Se supone que conozco perfectamente toda la provincia, y las cercanas también.

Mientras desayunamos Lola y yo miramos las noticias en la televisión.

Hay masacres en la Ucrania, manifas pacíficas en Cataluña, cosas terribles en Pakistán, pero la principal noticia es que la colonia humana en Marte está en conflicto con los pequeños invasores marcianos.  O se supone que son marcianos, nadie sabe realmente si son nativos de Marte o llegaron de otro lugar, en todo caso están perfectamente adaptados al Planeta Rojo. Se habían infiltrado entre los valientes expedicionarios en Marte, pero ahora todo está bajo control.

Se suponía que aquellos primeros colonos eran una misión suicida, que nunca regresarían de Marte, que fueron en un viaje sin retorno al Cuarto Orbe por la gloria de la humanidad.  Pero los enormes progresos en velas solares magnéticas desde la Primera Expedición que fue en cohetes y fundó la base, ahora las velas solares hacen del viaje de ida y de vuelta algo casi rutinario y la base en Marte ha crecido mucho.  Diez o doce veces al año salen de la órbita terrestre rumbo a Marte, y otras naves, propulsadas por láser desde Marte regresan acá, toman órbita, y los astronautas bajan a las bases en tierra, en lanzaderas, a veces en cápsulas rusas o a veces en vehículos magnéticos, o en raras ocasiones, como deporte de alto riesgo, se arrojan desde la Estación Espacial en una difícil maniobra rebotando en la alta atmósfera, usando parapentes y trajes de silicio.

Esto entusiasma a la humanidad entera, sobre todo a los muchachos, y tengo que reconocer que yo me paso las horas mirando el paisaje de Marte, viendo el rápido deslizar de las naves solares con el Orbe Rojo al final del viaje, o de regreso impulsado por un Rayo Verde, el Láser de Marte,  que ilumina una vela solar de kilómetros de diámetro hacia nuestro divino Orbe Azul y acuoso, cubierto de nubes, -luego usan el magnetismo solar para frenar y entrar en órbita terrestre, maniobra delicada- e incluso con Realidad Virtual como si uno estuviera en el vehículo espacial o descendiendo al rojo vivo por la atmósfera, protegido por el traje de silicio.

La Primera Expedición tardó meses en llegar a Marte en cohetes químicos.  La Segunda Expedición, casi un esfuerzo desesperado contra reloj porque la Primera Expedición estaba a punto de morir en la Base, usó un motor nuclear a fisión de Uranio, y tardó apenas un mes, salvó a los astronautas y ampliaron la Base, ‘Presidente Obama’ se llama ahora, pero las protestas por la radiación que lanzó sobre toda la Tierra impidieron volver a repetir la hazaña.

La transformación de Marte en un planeta apto para la vida humana está empezando y más rápido de lo que se pensó nunca.  Pronto podremos colonizar Marte -la Tierra se resiente bajo el peso de Siete Mil Millones de personas, y eso que se logró detener el aumento de la población por severas medidas de control de natalidad.

Es una lástima que los nativos marcianos sufran por esto, pero nada pueden hacer contra nosotros es una raza inferior y pasiva  -aunque hay almas bonachonas que los defienden; quizás puedan sobrevivir en una reserva ecológica, o sean eliminados por el imparable devenir de la humanidad.

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El desarrollo de las velas solares, que alcanzan alta aceleración impulsadas por el Sol, y luego frenan iluminadas por el Láser de Marte nos ha dado un sistema seguro, muy rápido y fiable para salir de la Tierra. El Láser de Marte usa el reactor nuclear de la Segunda Expedición para frenar las naves que llegan, y acelerar las naves que salen de su órbita. Frenar a la órbita terrestre al principio fue un problema pero los avances en Vela Solar y Magnética han conquistado el espacio exterior y las maniobras de las astronaves ya son seguras. Ya empiezan a funcionar los Reactores a Fisión Nuclear en Marte y en la cara oculta de la Luna, y el Láser Lunar, eso nos dará el dominio completo del espacio solar. La expedición rápida a Próxima Centauri, la estrella más cercana del sistema Alfa Centauri, ya se prepara para salir, impulsada por un gigantesco láser que se construye en un asteroide entre Marte y Júpiter.

Todos nosotros y cualquiera de nosotros, incluso simples ciudadanos como yo un mero representante de comercio, la humanidad entera comparte este esfuerzo y lo disfruta con la Realidad Virtual: estamos ahí, en la Base en Marte, en las naves espaciales, en las colonias en los asteroides, y en los satélites de Júpiter y Saturno.

— Una astronave del espacio profundo aterrizó la semana pasada acá, en la base de los americanos, la comento con admiración.  Viene del asteroide Pallas, están probando con ella el Gran Láser que usarán para ir a la estrella más cercana, Alfa Centauri; se detuvo frenando en Marte, subieron astronautas por el ascensor espacial en Marte, y luego siguió viaje impulsada a la Tierra por el Láser de Marte.  Alcanzaron una velocidad jamás lograda antes, tardaron dos semanas apenas y en el mejor de los casos tomaba un mes.  Es un récord, ¿te imaginas nosotros yendo a Marte en menos tiempo que se tarda en ir a Buenos Aires en los barcos a vela de ahora?

Y con algo de extrañeza lo comento, normalmente lo dicen el mismo día, pero recién lo dicen hoy.  Me extraña que no contaran inmediatamente este récord tan importante.

Desde que los americanos volvieron a abrir la base en Zaragoza las astronaves de Marte son una visita frecuente, y luego están las lanzaderas de la NASA que también bajan con mucha frecuencia y después son reenviadas desde aquí a órbita baja, usando un lanzador magnético de tubo al vacío que mide kilómetros de largo y cuya parte final se alza al cielo en una elegante curva de un kilómetro de altura.

— A lo mejor vinieron marcianos en la astronave, y no personas, y por eso se lo callaron, dice Lola.

— Los marcianos no pueden vivir en esta atmósfera con 20% de Oxígeno, querida, la digo con suficiencia. Arderían instantáneamente por los peróxidos que contienen.

A las mujeres les asestas con datos científicos y cifras y quedan impresionadas.

— Y entonces cómo entraron a la base humana en Marte, eh.

La digo que seguro que es mentira y que el gobierno lo dice para justificar los astronómicos gastos.  Son capaces de declararle la guerra a los marcianos, una raza perfectamente plácida e inofensiva, con tal de sacarnos el dinero para mantener a la Industria Espacial, la única en expansión.

Lola me vuelve a dar la tabarra conque quiere tener un niño, que no tenemos hijos y quiere tener uno y le han dado permiso en la Seguridad Social, somos sanos, relativamente prósperos y dentro de la cuota nacional.  Yo la digo que no me darán permiso en el trabajo.  No sé porqué dije eso.

— ¿Desde cuando necesitas permiso de la empresa para que yo me quede embarazada? me dice, roja de furia.

La digo, que no es eso, que no me darán asueto de paternidad, antes son capaces de despedirme, digo, lo primero que me viene a la cabeza.

— Pues no lo pidas.

— Claro, mira tú que viva que eres, pero es que lo han hecho obligatorio.

Esta discusión ya lleva largos días, y me pone de muy mal humor. Me pongo la chaqueta para salir, y evitar más palabras fuertes;  Lola siempre dice la última palabra, bueno, la última palabra siempre la digo yo, siempre acabo con un -tienes razón, querida.  Le doy un beso en la puerta.

— Por cierto, tú no sabrás dónde queda Telor, verdad.  Es un pueblo que me mandan a visitar, tenemos a un cliente medio raro ahí.

Lola nunca oyó hablar de ese lugar.

En el coche tengo un mapa de papel con alfabético, pero Telor no aparece por ninguna parte.  En el ordenador la búsqueda en Internet no trae nada útil, así que decido recurrir al hombre de la estación de servicio, ese gachó conoce toda la provincia, lo que no sepa él es que no se sabe.

Me detengo a llenar el tanque de gasolina por las dudas que el viaje sea largo, una intuición me dice que no debe estar cerca de Zaragoza.  Cada vez hay menos gente cargando gasolina y eso que está más barata, pero nadie tiene un euro, o un duro como se dice ahora. Paso la tarjeta digital de racionamiento, tengo derecho a combustible aunque este viaje me temo que consumirá gran parte de mi cuota de ciudadano civil.

Con esto de la Crisis Interminable los precios han bajado mucho, el precio del combustible también, pero los sueldos han bajado más y desde el default de España, y el abandono del euro más bien expulsión -nos expulsaron del euro, dijo el Presidente por Podemos, y eso hay que reconocerles a los podemistas, soluciones no encuentran ninguna, pero al menos no mienten ni roban a cara de perro como los otros- y desde la vuelta a la peseta, a la neopeseta más bien, estamos trabajando todos básicamente por 500 de los antiguos euros al mes, aunque yo gano como tres mil, por las comisiones de las ventas y que me duren.

Juanito tampoco sabe dónde puede parar Telor y eso me deja perplejo.

Entro al pequeño café y restorán que tiene la gasolinera, y mientras me tomo un carajillo en la barra y me fumo un cigarro -han vuelto a permitir fumar en todas partes, y les han quitado los filtros a los cigarrillos diciendo que contaminan el ambiente, se ve que sobramos personal pero es curioso la gente sabe que si te pescas el cáncer por fumar el médico lo detecta, y no te curan o te lo tienes que pagar tú, pero igual fumamos-  el Juanito se acerca a una mesa y le pregunta a un camionero, el único en el café y uno de los pocos que quedan en esta ruta, los conozco ya a todos.

— No he entrado nunca, nos dice, pero ¿Telor? creo que vi un cartel camino a Sabiñánigo, 20 kilómetros antes sería, y se toma a la derecha.

Eso queda como en la gran puta de lejos, es en otra provincia, con razón no había oído hablar de él, quiero creer yo, pero necesito ese contrato, así que le doy las gracias a los amigos y me voy al coche.

Cuando abro la puerta del coche y estoy por subir veo pasar un pedal por la carretera, que lo lleva un chino y pedalea;  va sudando la gota gorda. Son vehículos livianos, como para dos o tres personas, van a pedal y todos los pasajeros pedalean, y tienen un motor a batería para las cuestas.

Y esos son más o menos afortunados, la gente se acostumbró a caminar, y no es raro que caminen 10 kilómetros para ir a trabajar, y otros 10 kilómetros de vuelta. Los ciclistas tienen ahora privilegios, abusos excesivos en mi opinión.  Han cerrado muchas calles y avenidas, ahora sólo para ciclistas y pedales y motos, e incluso hay autovías sólo para ellos -lógico, no hay apenas coches ni camiones, algún uso tenían que darles- y también vías elevadas sólo para bicicletas a pedal y bicicletas eléctricas.

— Juanito, véndeles gasolina a los chinos esos del pedal, le digo en broma.  Yo soy de los no muchos que pueden comprar gasolina todavía, y racionada está.

— Cada vez veo más, don Marcelo. A este paso cerramos pronto, ya le digo. Cada vez menos camiones a biodiésel, y menos coches como el suyo a gasolina y más pedales. Por suerte las motos compran gasolina pero me deja poca ganancia por la poca cantidad que toman.

— Pero hay muchas motos a gasolina ahora Juanito, más que antes incluso. Más motos en la ciudad y en la carretera. Nosotros los repartos los hacemos en motos y motocarros a biodiésel, en camionetas eléctricas sólo en ciudad en trayectos largos no es posible.

Juanito tiene un lugar de recarga para camionetas y coches eléctricos, tardan horas en cargar, y mientras tanto les sirve de comer y de beber, seguramente le renta más que la electricidad y el servicio de restaurante, pero ahora mismo no hay ninguna.

Durante el viaje reflexiono que esto es en parte consecuencia del esfuerzo en la colonización espacial. Todo tiene su lado positivo en esta vida, y su lado negativo.  Seguimos dependiendo del Petróleo, y del Carbón, y del Gas -cada vez queda menos de eso, estamos en decadencia- pero para derivar el combustible a la fabricación de materiales y a las naves espaciales, y a la agricultura y los fertilizantes que nos dan de vivir es necesario limitar el uso de los ciudadanos a lo imprescindible.

El planeta está electrificado y descubrieron cómo fabricar biodiésel con madera, eso por suerte nos salvó, y la industria del espacio exterior está en expansión, en la Tierra la expansión económica ya no era posible.  La Luna, Marte, los Asteroides, el espacio exterior nos ha salvado, de ahí llega nuestra salvación. El lado negativo, que las astronaves consumen combustible, aunque mucho menos que antes -son lanzadas al espacio exterior usando aceleración magnética y eléctrica, como el carril que tienen en la base americana, pero algo de combustible consumen en la etapa final, y en maniobras.  Alguien lo tiene que pagar eso, y lo pagamos los ciudadanos con limitaciones al consumo, y limitaciones en todo, pero el saldo final es positivo.

Varias horas después, ya casi en plena montaña, veo un letrero con pinta de nuevo que dice →TELOR así que giro a la derecha y tomo el camino.  Es de piedra tosca, como tantos ahora por cierto, un camino mortal para las ruedas y hay que ir despacio pero soy el único coche que circula.

El pueblo tiene pinta de nuevo, me da la impresión de que fuera una urbanización de las que construyeron a principio de los años dos mil, tiene toda la pinta. Todas las casas son iguales, feas, con pretensiones de casas mediterráneas completamente fuera de lugar acá, que hace frío en invierno. Las paredes son blancas, los techos tienen placas solares para calor y electricidad, veo algún molino aero-generador, probablemente tengan algún digestor de basura comunal para generar gas metano para todo el pueblo, pero no está a la vista.

Detengo el coche en la avenida para preguntarle a un peatón.

Es un chino de edad indefinible, bajito y muy delgado, de brazos y piernas muy finitos. Visto de costado el perfil de su pecho es aplastado, da una impresión de insecto más que de humano y su total calvicie y su color francamente rojizo y no amarillo acentúa la semejanza insectil, imaginaria por supuesto. Yo me autocritico a mi mismo, por este reflejo de racismo, los chinos son francamente una positiva fuerza de progreso mundial. Eso nos dicen ellos y yo me lo creo, porque lo veo y lo noto.

— ¿Conoce Ud el negocio de Mr Lin?  Le digo el nombre de la calle.

— No, dice, a ese no. Es Mr Lín.

— Eso dije.

— No señor, Ud dijo Mr Lin, es Mr Lín.

Este chino se está quedando conmigo.  Está bien que inventaron la pólvora pero los chistes y el sentido del humor lo inventamos nosotros.

— Pues vale campeón, dónde queda.

— Ve esa calle a la derecha, tome por ahí.

Leo el nombre de la calle, dice Calle Lin.

— Ah, la calle Lín, esa es. ¿Es de él la calle esa?

— Claro que no, es la calle Lin, me dice muy sonriente. La tienda Mr Lín está ahí, es uno de los negocios.

Lo dejo al chinata con sus bromas sin substancia, y arranco el coche, giro a la derecha y veo una tienda, que el cartel en chino dice Mr Lín.  Aparco, y cuando salgo del coche vuelvo a mirar el cartel y sí, dice Mr Lin, y en chino, pero yo no sé el chino cómo es que sé que ahí dice Mr Lín y no Mr Lin, por ejemplo.

Debo quitarme de los carajillos en lo de Juanito tan de mañana, debe ser eso el mareo que me da.  Este pueblo es muy raro, de verdad. La poca gente que veo por la calle son todos chinos parecidos al chino que encontré antes, unos escuchimizados todos.

El escaparate de la tienda de ropa muestra trajes y camisas de calidad, y lo examino con detenimiento; reconozco marcas de la competencia, estoy seguro que la venta está hecha, nuestros productos son superiores, mejor calidad y estilo y a precios competitivos. Eso sí, le voy a tener que vender todas las camisas de tallas pequeñas.

Entro en la tienda, por supuesto suena una campanilla veo que se trata de un establecimiento tradicional y eso me gusta, nada de buzzers eléctricos.  Parece que también es sastrería a medida, eso se ven muchas ahora y yo lo veo como un cambio de progreso.

Hay una china sentada detrás del mostrador y por suerte parece normal, es decir, es bajita y gorda y de pelo negro y amarilla de piel más bien.

— Ah, buenos días señora, quisiera hablar con Mr Lin, por un pedido de camisas que nos hizo.  La entrego mi trajeta.

— Yo soy Mr Lín, me dice, -tras leer la tarjeta- y ya era hora que vinieran Uds por aquí, me tienen muy decepcionada.  No sabe Ud ni pronunciar mi nombre, esperaba yo un trato mejor.

— Disculpe señora, es que la pronunciación, los idiomas no son mi fuerte. Si me permite mostrarle el catálogo.

Me deshago en disculpas y sonrisas, y Mr Lín, la señora china esta, selecciona su pedido.  Supongo que eso de que se haga llamar Mr Lín debe ser una cuestión comercial extranjera, en todo caso el pedido es grande, Mr Lín está contenta y abandona su actitud hostil, mi comisión es robusta, eso es lo que importa, y ya mismo llamo por teléfono a la secretaria y le paso el pedido, y los datos comerciales de la empresa, nuestro nuevo cliente.

Ya comenté que el negocio de Mr Lín estaba como impregnado de un delicioso aroma oriental, muy estimulante para el cuerpo y el alma. que me impactó agradablemente nada más entrar.

Me subo a mi vehículo, salgo de Telor y parto a razonable velocidad por el camino, y luego tomo la carretera hacia Zaragoza.

Durante el viaje, largas horas más que a la ida, y bastante penoso por suerte es cuesta abajo y la carretera está casi vacía, un estallido sónico me lleva a mirar hacia el cielo del atardecer.  Una lanzadera salió impulsada por el carril magnético cuyo tramo final se alza en el horizonte, sale a Mach 4 del carril vertical y enciende los motores acelerando aún más, es una flecha de fuego sobre un pilar de llamas.

Este sueño de la humanidad que se hace realidad vale cualquier sacrificio que hagamos los ciudadanos, pienso con solidaria satisfacción.

Cuando paso frente a la gasolinera de Juanito, enciendo el motor eléctrico para ir a buena velocidad y lo saludo, él me contesta sonriente y agitando la mano.  Luego lo apago, estoy en llano y pedaleo con facilidad.

Pongo el vehículo a cargar en el garaje comunal, subo a mi apartamento, por la escalera -hoy no es día de usar el ascensor hasta mi piso, que funciona días alternos a pisos pares e impares, hay obligación de ser parsimoniosos en el consumo de electricidad- después de todo sólo es el piso 4º, subo los escalones en un periquete, de dos en dos.

Lola me recibe con un caliente beso, y cuando la tomo en mis brazos, me dice, -cuidado vas a despertar al nene.

— ¿Lín?  Qué va, ese duerme bien, mira como sonríe en su cunita. Qué grande que es, nadie diría que tiene seis meses apenas.

— Se llama Lïn, no Lín, cuántas veces te lo tengo que decir.

— Bah, es igual. Hoy hice una venta bárbara, pero vengo cansado de tanto pedalear, ¿hay una cerveza fría, Lolita? Sabes que vi a una lanzadera disparada por el Acelerador Magnético, voy a poner la Realidad Virtual, a lo mejor los agarro cuando entran a la Estación Espacial.

Mientras entro en la esclusa de la Estación Espacial tengo como una idea en la cabeza de que algo se me olvidó, allá en Telor, era una cosa como diferente, pero se me va casi al momento. La Astronave va a partir inmediatamente hacia el Cuarto Planeta y durante un mes conectaré regularmente en este viaje hacia el Planeta Rojo.

 © 2014 Armando Gascón Lozano

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Por Armando

4 comentarios en «Orbis Quartus»
  1. Sigo pensando que eres un gran escritor, me gusta este escrito , sigue escribiendo se ve que tienes una buena novela en la cabeza.

    Enhorabuena.

  2. Me ha gustado,
    por qué esta entrada no aparece con mayor realce en la página de inicio del blog?

  3. Es que «estamos» haciendo una sección especial y todavía no funciona.
    En ella irán artículos de literatura, bueno, ¡yo lo llamo literatura, ja, ja! de ficción y de otros tipos, además de cuestiones así como de arte y dibujo.
    El Webmaster se enfermó, no corre prisa, esto no pide pan como dicen en Aragón.

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