Somos un Pueblo de Honor, y al Moroso el Cobrador del Frac

Con la Gran Depresión II y el creciente desempleo muchos españoles no pueden pagar sus cuentas y las compañías le pasan la boleta a unos cobradores que van disfrazados para que se enteren los vecinos y por el gran sentido del ridículo que (aún) tiene el español, pague lo que debe.

El Cobrador del Frac es el más famoso, pero hay otros que van disfrazados de cuadrilla de toreros, de gallinas, del Zorro, de monjes o de Pantera Rosa.  El Cobrador del Frac tiene 400 oficinas por toda España y no da abasto. Los morosos han subido de 0,95%  el año pasado a 3,8% ahora y debido a la tolerancia de las leyes con los morosos y la lentitud de los tribunales, recurren a estas triquiñuelas.

Yo conozco a un vasco que no necesita al Cobrador del Frac ni nada. Comercia de vino y te vende un millón de botellas, sin papeles, ni nada.  Un apretón de manos, y ya está dice mi vasco.  ¿Entre hombres qué otra cosa hace falta?

Uno hubo, en Cádiz, que no le quería pagar el vino.

Llamó mi vasco al socio que está en Cuba en parecido tráfico. Salieron los dos de Bilbao a Cádiz, 1000 kms conduciendo en el coche, y cada vez se ponían más calientes de vino y de coñac en cada parada que hacían y más furiosos.  Llegaron a Cádiz.

Secuestraron al deudor y a su hijo. El Josu le metió el cañón de la pistola en la boca al deudor y le dijo, «Mato a tu hijo delante tuyo, y luego te mato a ti.»  Por supuesto que pagó el deudor.

Entre hombres de honor una deuda es sagrada.

Por Armando

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