Son ya cientos las víctimas del frio y la carencia de combustible en el Este de Europa y los Balcanes.  Muchas de los apartamentos en las ciudades tienen suministro centralizado de calefacción, herencia de la época comunista. Entonces también fallaba, pero ahora es peor, ahora es que no tienen. Muchos de esos países están decayendo rápidamente a condiciones medievales.

Campesino rumano lleva tallos de maíz, combustible tradicional

Parece que se reunirían Timoshenko y Putin, para arreglar el conflicto. Mientras tanto la electricidad empieza a faltar en los Balcanes, hay apagones porque la red está saturada.

Algunos acusan a Yushenko, el de la cara de piel de naranja, de armar esta patraña para venderle los gasoductos a empresas occidentales, y llevarse una buena mordida.  En todo caso ya hay manifestaciones en las ciudades, y  diversos países se acusan unos a otros.

Esto es un anticipo del caos próximo en Europa cuando otro pico inevitable del precio del combustible vuelva a hundir las economías y los países.  Ahora mismo los bancos mundiales están en shock por las malas noticias de la banca norteamericana -que esta quebrada toda ella, para simplificar un tema muy complicado.  En Gaza una masacre que no por menos esperada, o buscada, deja de ser menos angustiante y que presagia un futuro de Tormentas de Acero.  En países europeos que hace un par de años la prosperidad y el despilfarro y la arrogancia eran escandalosos -pongamos que hablo de España y del Reino Unido- todo son cierre de empresas y echar trabajadores a miles a la calle. Y el transporte marítimo, clave de la economía mundial, paralizado, hay miles de barcos detenidos en el puerto de Singapur porque no hay carga o no hay crédito para transportarla.

No hay razones para el optismismo y no se ve que los gobiernos sepan lo que ocurre, ni lo anticiparon ni lo saben solucionar.

Por Armando

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