Armando Gascón Buckingham, Reino Unido
La estatua de esta chica, famosa por una canción y empujaba su carretilla vendiendo berberechos y mejillón, es posible que comerciara otras almejas, al grito de «Cockles and mussels, alive, alive-O!».
Era colega de aquella bilbaina que cantaba
«Desde Santurce a Bilbao
vengo por toda la orilla
con la falda remangada,
luciendo la pantorrilla.
Vengo deprisa y corriendo
porque me oprime el corsé,
voy gritando por la calle
¿Quien compra? ¡Sardinafreskuék!
Mis sardinitas
qué ricas son
son de Santurce
las traigo yo.
La del primero me llama,
la del segundo también,
la del tercero me dice
¿A cuánto las tiene usted?
Y yo les digo que a cuatro
y ellas me dicen que a tres.
Cojo la cesta y me marcho.
¿Quien compra? ¡Sardinafreskuék! »

Pasado el momento de exaltación telúrica os diré que Dublin abunda en interesantes estatuas. Incluso tienen estatuaria horizontal, es decir que en algunas calles tiene la acera pisadas en bronce, o flores de bronce incrustadas en las baldosas. No he visto sin embargo estatuas de matahombres a caballo, muy abundantes en Latinoamérica y en el feroz Reino Unido, cómo no. Con la diferencia que en UK esos celebrados homicidas lo fueron de gente de y en otros países, mientras que en Latinoamérica se ensañaron con sus conciudadanos. En Dublín tienen estatuas de señoritas de buen ver, de escritores famosos, de políticos mundialmente desconocidos y un grupo escultórico muy dramático que comentaré en mejor ocasión.

Por Armando

2 comentarios en «Molly Malone, irlandesa buena moza»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.