el amor del obrero por su máquina va a sufrir

Edward es un americano -estaba clavado, dijo F’Angulo, que tenía que ser americano- que mantiene relaciones sexuales con coches.  Ha violado -la expresión es excesiva- mil vehículos, los de él y los de otros.  No lo puede resistir, cuando ve un coche que lo excita, va y lo acaricia, se frota contra él, luego

desgraciadamente el diario donde encontre la noticia es uno inglés y vergonzoso que leen familias no dice  si los copula por el tubo de escape o de otras maneras

Aquí el mecafilo con su novia actual

Man admits having sex with 1,000 cars

Edward Smith, who lives with his current «girlfriend» – a white Volkswagen Beetle named Vanilla, insisted that he was not «sick» and had no desire to change his ways.

Es una de las razones por las que esos planes extravagantes de coches eléctricos de alquiler instantáneo me parecen propios de ilusos.  Imaginen que suben al coche, y Smith ya estuvo ahí!  O fue una pareja normal -pero quedan aún parejas normales?- que se refocilaron en el eléctrico.

En los próximos años el amor del obrero español por su máquina va a entrar en crisis.  No va a poder conducir o casi nadie va a poder conducir -eso va a causar graves envidias sociales y tensiones-  y el amor por el coche decae mucho si ya sólo te vale para criar gallinas.

Se pueden pasar a la bicicleta, y es sorprendente, también existen desviados sexuales que aman las bicicletas.  Cuando deje aparcada la chiva vuelva con una toalla higiénica, la va a necesitar por las consecuencias de los E Smith y similares y limpiar el sillín.

Caminar, naturalmente.  En fin, la atracción que muchos hombres tienen por los zapatos de mujer es bien conocida una desviación sexual extendida y casi inofensiva.   Parece que sólo por zapatos femeninos, yo al menos no supe de mujeres que se pirren por zapatos de hombre.

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Por Armando

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