El Estanciero manda más material sobre los Carreros de primera mitad de siglo XX

Como no tengo fotos de ellos, y las que tengo en Argentina de los carreros son muy parecidas a las anteriores, pongo aquí fotos de la expedición norteamericana citada, son paleontólogos y geólogos que aumentaron nuestro conocimiento de la fauna extinguida de América del Sur.  Ellos fueron los que tomaron las fotos de los carros, y otras que usaremos, así que ponemos las fotos de ellos también.

Son científicos, aunque parezcan facinerosos del Oeste

Armando, si no querés sopa, va otro plato.

Recordé que antes todavía, en otro libro, 1999, había publicado este párrafo sobre los carros suizos. Ojalá te sirva para algo. Se llama San Dios, Rincón Olvidado de Soriano.

Ahora en cuanto a que vuelvan… como creo que te había escrito, demoraban un día y medio para llevar 4 ton, hoy demoran 1 hora para llevar 30. Sin contar que en mi primer tiempo, si sacabas 800 kg de trigo por há eras Gardel, ahora si sacás menos de 2500, capaz que ni te juntás con el recado.

Cargando las mulas con los fósiles y material, en ~1926

LOS CARROS SUIZOS

La revolución que significó el adelanto técnico, impulsó la sustitución de las carretas que ya se veían escasamente en la zona por 1915. Pasó a ser entonces común el carro suizo, que así se sigue llamando en Soriano, de cuatro ruedas y siete caballos. En la punta de la lanza está la balancera donde van los tres balancines para los boleros, los cuatro equinos de atrás se llaman tronqueros, dos en la lanza y dos por el lado de afuera. En las ruedas delanteras, más chicas, iba un gancho afirmado en la punta del eje, donde se prendían con tiro a la cincha otros dos caballos llamados ruederos, con barro en el camino hacían fuerza abiertos de los otros. En pasos con mucha agua se zambullía quien fuera baqueano, al hacer pie, con lazo o piola larga, ayudaba a la vez que orientaba el carro.

Por los años ’30 eran Besenzoni y Bruno, las dos herrerías en Mercedes que los construían; desde 1980, solo Roberto Lorenzo Pagalday, hay gente habilidosa pero sin la herramienta indispensable. Por otra parte como las maderas nobles tienen un costo muy elevado, se buscan carros viejos y apenas se los remienda; mazas, balancines y lanzas deben ser de lapacho, la caja de pìno brasil, de buen hierro bujes y llantas. Complementan dos mataburros de cadena que se enganchan en el cuerpo del carro, uno a cada lado, ayudan a tirar cuando dan vuelta los caballos.

En promedio cargaban 2500 kg pero hubo de mayor capacidad, por ejemplo el de Saturnino Pino de 4 toneladas y el de Florentino Beltza que llevaba 5 y las autoridades le obligaron a usar llanta fina para no destrozar los caminos. En la práctica, el carro suizo no pasó del  ’45, aunque a fines del siglo XX  se siguen viendo en las estancias y alrededores de Mercedes y Dolores donde se usan para fletes livianos.

En aquel último tiempo trabajaron en San Dios pero sólo con lluvia y barro, sacando carbón y leña hasta camino firme, donde se pasaba la carga a los más rápidos camiones. En momentos de esplendor, componían caravanas de seis y hasta diez carros. La barraca contrataba el número necesario con su encerado para evitar mojaduras, y desde las estancias volvían a Mercedes con lana, cueros y el trigo embolsado. El viaje se redondeaba, ya que a la ida  llevaban mercaderías para los almacenes y el consumo de los establecimientos mayores.

En algunos casos efectuaron trayectos medianamente largos, hasta Menafra y Young, cruzando el río Negro en las balsas de Correntino o Palmar; esta última era de maroma.

Había que tener paciencia -de llover todo bajo era difícil- buenos brazos para pico y pala al enterrarse, con el hacha para cortar ramas y asentar la calle. O en el calor y polvareda del verano, cerrazón y heladas de la época fría, los vientos arremolinados de la primavera.  A Dolores ponían dos días, de noche quedaban en Bizcocho donde hubo «suelta», es decir pastoreo para los caballos, cena y cama para los carreros. Eran varios los lugares con esas características, en Bequeló por ejemplo el almacén de Fregossi o en la estancia El Pilar de Eugenio Legrand, cerca del Juzgado. El destino final fueron los baldíos próximos a la estación de ferrocarril en Mercedes, donde luego se delineó el barrio Treinta y Tres, la Suelta de Beltza, el bar La Recalada punto de reunión  y las «fondas» de Juan Rava y Correa, que daban comida y noche.

En cuanto a la gente que conducía los carros suizos, sobrevive un calificativo, el de «carrero presumido», para los que se destacaban en su vestimenta criolla impecable por difícil que fuera el camino. Otros se distinguían por el uso del cencerro de bronce que más lejos se oía, según material, largo y espesor del cañón. Cada uno tenía su sonido particular, hubo hasta quien lo trababa para no delatar el cruce frente al almacén donde estaba debiendo «vicios» o consumo, la madrina de la tropilla delataba al incumplidor.

Se recuerdan a Feliciano Agrelo, hombre muy guapo domador de sus propios caballos, y a Florentino Beltza quien usaba un arreador larguísimo con el cual tocaba limpiamente al bolero que aflojaba, sin rozar a los demás. Dueño de dos tropillas excepcionales, una de tordillos, otra de oscuros, nunca mezclaba pelajes en el tiro, trotaban airosamente con la cabeza de lado. Cosas lindas de una vida monótona, gente con otras urgencias, sentido del tiempo y  distancias, hoy en la senda sin regreso del olvido.

——————————————————————————————————————

El Estanciero dice que eso no volverá, pero él tiene su buen sulky y caballada y todos sus gauchos de a caballo.

☼  Comenta una doctora en Zoología:

«No estás tan pirado o por lo menos estás pirado en compañía. El otro día me entere que aquí (en Canelones)  hay una dama creo que de ascendencia inglesa que tiene un haras enorme dedicado a la cría de percherones. Por lo que sé tiene otro mas grande aun en la Argentina. Se ve que se está preparando para la vuelta de las volantas y los carros de reparto como los que supieron haber en Montevideo del Frigorífico Modelo que repartía hielo por el barrio cuando yo era chica.» Dra. A. B.

☼  Continúan las buenas aportaciones

Perdón por lo pesado, pero ya que te sirve agrego (a lo que le contesté a la Dra. A. B.): esto está escrito hace como quince años, y la actualización está entre paréntesis. Y la verdad que hoy, no se me ocurre que se puedan usar nada más que en carros para establecimientos rurales (sin maquinaria o muy chicos) o para hurgadores de Montevideo, o fleteros para viajes pequeños de Mercedes, esos que te llevan una cocina, o 6 chapas, porque claro, ya ni para una mudanza los podés usar, te tienen que hacer 10 viajes y con un camioncito solucionás en 10 minutos después de cargar. El Estanciero Oriental.

Cren  (un productor francés) introdujo también en el Uruguay (en Bequeló, Soriano)  los caballos boloñeses, un padrillo y yeguas madres, a los que pusieron unos zapatones de cuero (que se conservaban hasta hace algunas décadas en la estancia El Bretón de Leonard) para que no sufrieran problemas en sus cascos, durante el viaje por tierra desde el puerto de Montevideo. Fue de las primeras cabañas en el Uruguay, antes que la raza de la Normandía francesa estuviera difundida. Este caballo de guerra clásico de la Edad Media presenta dos variedades, pequeña para tiro rápido y ligero y el Gran Boloñés, de tiro pesado y unos 700 kg de peso. El pelaje es tordillo blanco, a veces oscuro en el mayor. Un caballo que hasta ahora (ya no) tiene presencia y aprecio en la zona, aun cuando cada vez hay menos carros se ven por todo Cololó.

☼  Como Uds comprueban mis colegas al otro lado en el Atlántico sur son muy escépticos de lo que yo descubrí sobre el Pico Petrolero, y es que la modernidad, el maquinismo y el petróleo barato cambió totalmente aquella vida.  No llegan a entender lo que va a pasar cuando ese chorro de combustible se corte o encarezca mucho, y lo comprendo porque es casi inimaginable, algo que la Segunda Guerra Mundial es nada al lado de esto que cae.

Pero esa decadencia de las labores tradicionales con caballerías ocurre porque el Uruguay padece de la peor conjunción de Comunismo (altos impuestos y abusos de los gobernantes) y Abandono Total en la Desidia.  En Europa las actividades tradicionales son subvencionadas por los estados, en Uruguay ahí se las vea cada cual con su vida. Propio de un país tercermundista africanizado pero con discurso vano y acciones nulas o perversas.

Para contrastar, un caso en Inglaterra de uso de caballería en manejo de montes. Ah, pero esta compañía recibe subvenciones, da clases a interesados, exhibiciones a escuelas y eso le permite mantener una actividad elogiable, unos empleos, comprar arreos y riendas y caballos y los vehículos que verán.

arrastrando troncos con caballerías
Sacar troncos de bosque con caballería

. El manejo de caballos grandes es un arte difícil y en terreno empinado es peligroso

Diamond lleva troncos colina abajo

. No se trabaja a lo bruto, se ayuda con maquinaria hidráulica para cargar.

Esto es Apropiada Tecnología para Uruguay
Tecnología Apropiada

Comprueban que la implantación de tecnología apropiada como esta, unos institutos de tecnología apropiada pero asociados a empresas privadas, y con ayuda del Estado (quita de impuestos durante unos años) haría milagros para la economía y para el empleo.

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.