El crédito fácil, la ruina de la economía productiva, la crisis energética, un Sector Terciario disparatado, las guerras, el vicio, la superpoblación. Imposible ser optimista ante las señales del fin de una época.

Ed Mitchell, 54 años, periodista que entrevistó a Thatcher, Major, Blair y ganaba 200.000 dólares al año; de vacaciones dos veces al año a Goa (India), Cape Cod (EE.UU.), una mansión, esposa, dos hijos.
Ahora duerme en un banco de la plaza. Perdió todo, trabajo, familia, bienes.

Su alcoholismo, por supuesto, estuvo en la base que lo echaron de la televisión, donde llevaba un programa de consejos financieros para una cadena norteamericana -no se ría Ud, por favor.
Empezó a jugar de tarjetas de crédito y como tanta gente en este país generó una deuda escalofriante.
Tuvo que vender todo y no alcanzó a pagar.
Mitchell dice que no es el único “bichicome de cuello blanco” y que conoce a un colega que era millonario.
Trata de sobrevivir con las 52 libras por semana de la ayuda al desempleo -son 104 dólares, es decir 416 dólares al mes. En Uruguay eso puede parecer mucho dinero, aquí alcanza para alquilar un cuarto malo, pero no comer. Y si comes -y a más si bebes, aquí la bebida es cara, aunque Mitchell y yo bebemos sidra de la más barata- no tienes donde dormir.

Más que una anécdota esto es un símbolo de lo que ha ocurrido en este país. La industria se ha destruido, la maldición del petróleo arruinó el tejido productivo del Reino Unido, el crédito fácil usado por el Estado y por los particulares provocó una inflación desmesurada de las viviendas y un consumismo disparatado.
Los hijos y nietos de gente inglesa del común que nunca hubieran ido ni de vacaciones a Italia, se compran propiedades en Francia, España, Dubai, Estados Unidos, Sudáfrica, Lituania, Tailandia, Australia: es una orgía. Pero lo deben todo.
Si miras los empleos o bienes de estos creadores de mini-imperios personales, te encuentras que no tienen nada, a veces no tienen ni pensión, tienen una casa hipervalorada y han pedido dinero a cuenta de esa hipoteca para comprar por ahí. Con crédito barato y libra sobrevalorada. Ejemplo concreto: cualquier casa vieja de un dormitorio en Notting Hill, sin garaje, vale un millón de dólares. Un espabilado que la herede y venda se puede comprar en Latinoamérica un imperio con ese dinero, y en Londres no podría ni vivir.
Es un castillo de naipes, y se viene abajo. El golpe lo ha dado este problema con las hipotecas basura en EE.UU., pero eso ha sido el detonante, no el explosivo.
El explosivo es que esta sociedad anglófona -porque los EE.UU. se han contagiado de lo mismo o ellos empezaron primero, quién sabe- no produce nada y genera terribles déficit en su comercio con países realmente productivos.
Casi la única actividad industrial productiva aquí es el petróleo -y las armas, un rubro muy importante y tan vital que ante denuncias de prácticas corruptas el gobierno prohibió se continuara la investigación.
Y contar dinero. Esa es la verdadera actividad productiva en el Reino Unido. Yo leo como que el 70 % de las entradas del país son por las actividades financieras de la City. Es un tema que no puede entender el ciudadano común, incluso si tiene preparación en otras materias.
Sin embargo, los centros financieros del mundo son muchos, New York, Frankfurt, París, Zurich, Tokio, HongKong, ahora Dubai, cada vez salen más. Hasta Montevideo y su Zonamérica. No parece una cosa tan difícil, es todo mover papelitos y cifras en el ordenador.
Es una actividad aquí, piensa uno desde la ignorancia, que puede sufrir una caída repentina por razones inesperadas.

El negocio que más se abrió en Inglaterra en estos diez años no fue en tecnología ni ciencia.
Han sido peluquerías. Absolutamente.

El petróleo del Mar del Norte se acaba. La producción ha bajado a la mitad en siete años.
El desabastecimiento de energía es una amenaza cada vez más próxima.
Y ahora los conservadores piden que se vuelva al carbón, pero quitando el CO2 del humo e inyectándolo bajo tierra.
Esto es técnicamente y económicamente imposible. Nadie lo hace en el mundo, por la suficiente razón que es inviable y dispara los costos enormemente.

¿Centrales nucleares? En el Reino Unido, que fue el país pionero, el primer país que construyó una central eléctrica nuclear, ya no se saben hacer. Quizás las construya Francia en Inglaterra -cuesta una fortuna.
Como ya no se saben hacer trenes en el Reino Unido, se importan de Alemania o Japón.
Y el Queen Elizabeth reciente, se construyó en los astilleros de Italia.

¿Energía eólica? Otro brindis al sol. Técnicamente no puede pasar del 10% de la energía total, de lo contrario desequilibra el sistema por su inestabilidad.

La guerra de Irak está perdida, al menos para Gran Bretaña. Los británicos se han ido de Basora, tras regarla con su sangre y encima los critican.
En Afganistán, la guerra eterna. Los talibanes se retiraron de un pueblo que parece Pork Chop Hill -o la Ermita de Santa Quiteria, para hacer una comparación española- tomado, perdido y retomado varias veces. Nos dicen que la victoria de la coalición del Bien sobre los malos es segura, pero siempre lo dicen.
Vinieron los sarracenos
y nos molieron a palos.
Que dios ayuda a los malos,
cuando son más que los buenos.
Varios bravos soldados mutilados de la guerra en Irak, les faltaban pierna o brazos, en ese plan, fueron a rehabilitarse a una piscina pública y se tuvieron que ir, llorando. Las inglesas que estaban ahí los insultaban y se burlaban de ellos, diciendo que daban asco y que se fueran, que ellas habían pagado por estar ahí, y ellos no y que asustaban a los niños. Que los soldados habían dado un pago supremo al país, a esa gente horrible no le importaba.
Es inconcebible, si le hubieran dicho a un negro que se fuera de la piscina por negro, iban presas. Insultaron a unos soldados mutilados y no les pasó nada. Si esto no es degradación social, a mi me parece peor que si fueran drogatas o alcohólicas, que lo serían las muy vividoras, seguro que vivían del paro.

El precio de los alimentos se dispara. Y el terremoto se traslada a los restaurantes, a esa vida dulce y cómoda que se tuvo, que aún se tiene si la tarjeta VISA aguanta.
Un plato de Chicken Tikka Massala en un hindú, el plato más popular en Inglaterra -es decir, pollo con arroz y salsa curry, traducido- ya vale 10 libras, veinte dólares. Es muy poquito pollo, muy poquito arroz.

Hay más gente empleada en Inglaterra en el servicio doméstico hoy que en 1890.

Cuestión de pasar esta Navidad y Año Nuevo.
Después nos vamos todos a tomar por donde cargan los camiones.

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.