La obsesión inglesa con sus agentes secretos les lleva a mortales delirios

Hace tres años, en un callejón de Manchester, Jimmy Bell un niño de 14 años apareció apuñalado en el estómago, casi moribundo. Su amigo, a quien llamaremos Kevin Bond [no son sus verdaderos nombres, el juez prohibió que se publicaran sus nombres, fotos o cualquier dato que permitiera identificarlos] dijo que un hombre encapuchado lo había apuñalado y huyó. Kevin fue quien llamó a la policía.
La policía buscó entre las ubicuas cámaras de CCTV -en el Reino Unido se calcula que nos fotografían en la calle unas 300 veces al día- no había ninguna en ese callejón pero otras cercanas mostraron que sólo los dos jóvenes habían entrado y nadie más había salido.
Jimmy se debatía entre la vida y la muerte. Confrontado con estos hechos, Kevin que estaba muy tranquilo se negó a contestar diciendo que Janet Dobidson, del servicio secreto británico, se presentaría para aclarar las cosas y liberarlo. No aceptó que le dijeran que esa persona no existía y los investigadores estaban cada vez más sorprendidos.
En el ordenador de «Kevin Bond», el único sospechoso ya de esta agresión, encontraron numerosos mensajes cruzados entre Kevin y «Janet Dobidson», así como mensajes de «Jimmy Bell» el niño apuñalado y otros mensajes de un grupo de chateo. Los tres, así como más de ciento noventa personas, estaban en un club de chateo por Internet, un grupo mayormente de chicos jóvenes, algunas personas mayores también había. Esto puso a la policía sobre la pista de depredadores sexuales
Los investigadores confiscaron también el ordenador de Jimmy Bell, el niño de 14 años apuñalado, y la historia fue tomando giros cada vez más sorprendentes.
Kevin Bond era un chico de 16 años normalillo tirando a bobeta, estudiante de liceo y que trabajaba de pinche limpiador de cocina en un restaurante de Manchester. Jimmy Bell, de 14 años, es un estudiante aventajado de una familia de padres divorciados con vida familiar complicada, .
Se conocieron en el club de chateo, donde también concurría una chica, Rachel, de la que Kevin se enamoró pronto. Un amor virtual, pero no precisamente platónico, solían escribir y masturbarse simultáneamente en el chateo, pero no llegaron a conocerse nunca. Un Stalker, un acosador violento y sádico, se introdujo en el chat y a los días le dijo a Kevin que había secuestrado, violado y asesinado a Rachel. Nunca más apareció Rachel por el chat.
Kevin se afectó algo, pero no denunció la desaparición, siguió concurriendo al chat, completamente colgado. Uno puede imaginar que Kevin no es precisamente el más astuto de los jóvenes que snifan gas del mechero de butano en Inglaterra -es la droga más extendida en este país.
A los días apareció por el chat una estupenda y sexy mujer de 44 años, Janet Dobidson.
Janet pasaba muchas horas chateando con Kevin, comiéndole el coco con masturbación, sexo ofrecido, promesas de dinero. Al poco le reveló que era una importante agente del Servicio Secreto y que querían contratarlo. Se acostaría con él, le haría muchas cochinadas, le darían dinero, ¡iba a conocer a la Reina y ser su Agente Secreto!
(Ese detalle de que lo iban a presentar a la Reina me pareció muy tierno, una cosa muy tierna.)
Esto era porque Kevin era amigo de Jimmy Bell y era muy importante que lo tuvieran controlado. Este niño era muy importante para el Servicio Secreto porque sólo él, y la Reina, estaban en posesión de una combinación secreta de una caja submarina donde se guardaba una fortuna inmensa.
Con los días -Kevin tomaba las cosas siempre por derecho- Janet lo instó a que se ganara más la confianza de Jimmy, que se hiciera su amigo más íntimo -Kevin y Jimmy ya se conocían personalmente, ambos eran de Manchester- y que le hiciera favores homosexuales orales al niño, para tenerlo completamente subyugado. Cosa que Kevin, espoleado por las promesas sexuales de Janet hizo sin dudar.
La madre de Jimmy sin embargo descubrió algo y avisó a los dos jóvenes de los peligros de Internet. Los acontecimientos se precipitaron. Janet Dobidson le prometió a Kevin sexo completo, 80 millones de libras esterlinas y entrar en el SIS, para lo que debía matar primero a Jimmy Bell.

29 Junio 2003. Con la excusa de llevar al niño al dentista Kevin se lo lleva al extraradio de Manchester; compra un cuchillo, van al callejón, le dice “Te amo, Jimmy” y lo apuñala casi mortalmente.

Janet Dobidson, perversa instigadora del crimen no aparece, por la superior razón de que nunca había existido.
El ordenador de Jimmy Bell, el niño apuñalado, tenía toda la verdad: En el grupo de chateo sólo eran personas reales Kevin Bond y Jimmy Bell. Las otras 193 personas eran todas Jimmy, que había adoptado todas esas personalidades para envolver a Kevin. Jimmy era «Rachel», y el «Stalker» y «Janet Dobidson» y él era todos los demás 193.
Jimmy había atraído a Kevin a esa trampa, para seducirlo y que Kevin lo matara.
Inteligente demás, multiforme perverso, con tedio de vida, astuto, brillante, Jimmy se debatía entre la vida y la muerte, finalmente se curó.
En el juicio el juez se vio obligado a dejar libres a ambos, prohibiéndoles de verse y de usar ordenadores en el futuro. Una decisión polémica, ambos son penalmente responsables bajo las leyes inglesas, pero de declararlos culpables sus identidades reales hubieran sido publicadas y la recuperación social seguramente más difícil. Ambos están bajo control de asistentes sociales y control policial.
«Este caso supera la imaginación de cualquier escritor de ficción», dijo el juez asombrado ante los hechos.

La obsesión inglesa con sus servicios de espionaje y las nuevas patologías sociales que florecen con Internet presenta a las autoridades y a la sociedad nuevos desafíos.

Publicado Impreso en el semanario Entrega 2000, Mercedes, Uruguay. Editor: José Olazarri

Por Armando

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