Abbey (Santander), Barclays, Royal Bank of Scotland, todos los bancos ingleses de hecho, ahora envían propaganda a teenagers entre 11 y 15 años, instándoles a sacar tarjetas electrónicas, retirar hasta 300 libras por día, gastar a crédito, comprar, irse de vacaciones tirando de tarjeta y otras delicias del consumismo.

Estas cartas se las envían a los hijos, no a los padres.  Para que los chicos y las chicas les den la lata a los padres, y gasten de su tarjeta y generen una deuda impagable.  Esto no son cuentas de ahorro, esto son cuentas de gasto enviadas por estos buitres como el Royal Bank of Scotland que acaba de declarar las pérdidas más grandes de toda la historia del Reino Undido.

La idea es que estos consumistas chiquilines, que por supuesto no trabajan y muchos ni estudian ni hacen nada, generen una buena deuda, luego demandar a los padres y quitarles la casa.  Están desahuciando ingleses a miles, quitándoles las casas por deudas a veces muy pequeñas, incluso por atrasarse un par de meses en pagar la contribución municipal.  Les mandan los alguaciles -que son privados, es decir, unos verdaderos buitres carroñeros-, la deuda muy pequeña se transforma en una deuda imposible de pagar por la factura inmensa que les suma el alguacil, y a la puta calle inmediatamente.

Se comprende que en un país así la gente no esté yendo ni a votar.

En el diario The Observer de hoy Domingo, Lesley McLeod, una mujer blanca, Directora de Comunicaciones de la British Bankers Association escribe a favor de esto, para que los jóvenes aprendan el uso y valor de las tarjetas de crédito. A esta mujer le pagan por engañar, naturalmente, qué se puede esperar que diga si es su trabajo.

Helen Powell, madre y señora de color negro, se manifiesta en contra y se pregunta escandalizada, qué padres en su sano juicio le van a dar acceso a su dinero a unos niños consumistas y manipulados por los medios de comunicación y presionados por su entorno adolescente.

Yo no digo que el Reino Unido ya no sea una democracia plena, y que sólo tenga la apariencia de la democracia, pero desde luego observo que la substancia de la democracia se está perdiendo a hilachas.  Esto es una Guerra de Clases, y la Clase Superior le está hurtando sus bienes, ahorros y pensiones y modo de vida a la impotente Clase Media Británica.  En cuanto a la Clase Obrera, como soy yo, no le noto ninguna diferencia.  Seguimos y seguiremos igual de jodidos que siempre.

Por Armando

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