«Sangriento», escribe Rosa Montero de los minerales afganos y se cree el bolazo del Litio

Rosa Montero en un artículo lleno de ternura y santa indignación, no sabe si alegrarse o lamentar que encontraron minerales en Afganistán; más bien que lo contaron ahora, porque se sabe hace muchos años.

De hecho China ya está explotando cobre en Afganistán, lo que debería llevar a los norteamericanos e ingleses –los que han puesto más muertos, digo, de las Fuerzas del Bien– a consideraciones muy melancólicas.

Pero esta noticia es un bolazo que largaron en cierto momento, la desesperación por el fracaso ya se masca.  Y se nota sobre todo en el énfasis que todos los monos repetidores de los periodistas ignorantes de la geología, de la química y de las ciencias todas, todas, pusieron un insólito énfasis en el litio, porque les suena de algo.

Ocurre que el mundo industrial no tiene ninguna carencia de Litio.  De hecho los recursos más importantes de Litio están en el salar de Uyuni en Bolivia y otros lagos salados parecidos. No se explotan o es en forma normal.  Hay que recordar que el Litio es un elemento, como el Cobre, digamos por comparar, y se recicla sin problemas.

Muy dudoso que en las condiciones de guerra activa que se vive en Afganistán alguna compañía se atreva a invertir en un ferrocarril para sacar los minerales y obras de este tipo, de enorme inversión y rendimiento a largo plazo, demasiado largo para recuperar inversiones en un país así.  Lo que sí puede ser que por cuenta del Estado Americano, es decir cobrando sueldos abusivos, unos cuantos espabilados y no quiero señalar, hagan estudios y proyectos saqueando el erario público, como es casi de rigor en estos casos.  Es decir, que en vez de robarles a los afganos les van a robar a los americanos: ponele la firma !

Así que litines para Doña Rosa.  Los EEUU no fueron ahí a robar minerales y mucho menos litio. Esto es un bolazo como tantos otros.

Acordarse de Vietnam. La gente tiene mala memoria, se la voy a refrescar.

En Febrero de 1975 Mobil Oil la gigantesca empresa petrolera americana informó que había encontrado petróleo en Vietnam del Sur, en el campo Tigre Blanco Bach Ho en el mar.  Los ministros vietnamitas se fotografiaban con los tubos de ensayo llenos del líquido negro inflamable y bromeaban que se iban a dejar el bigote como el Jeque árabe, Yamani, que era el ministro del Petróleo de Arabia entonces, hombre de bigote muy famoso ha sido.  Ya se veían todos ricos.

La Embajada Americana contentísima, pensaba que eso iba a dar nuevas fuerzas al régimen sudvietnamita y mejorar el apoyo en Washington y mejorar el esfuerzo bélico.

Pocos días después los tanques rusos nordvietnamitas entraban en Hanoi y el último helicóptero americano escapaba de la embajada. Imágenes inolvidables.

Sangriento

ROSA MONTERO 22/06/2010

Resulta que han descubierto en Afganistán unos yacimientos minerales fabulosos. Oro, cobre, hierro, cobalto y, sobre todo, litio, que es un componente fundamental en los aparatos electrónicos. O sea que los talibanes son ricos: controlan militarmente la mitad de los yacimientos. Los periódicos celebran este premio gordo de la lotería geológica como si se tratara de algo muy bueno para un país tan paupérrimo, pero yo no sé si felicitarlos o mandarles el pésame.

En primer lugar, este súbito descubrimiento no ha sido nada súbito: aunque la noticia la acaba de revelar The New York Times, el yacimiento se conocía desde 2007, y seguro que su existencia se sospechaba desde mucho antes. Con lo cual todo el frenesí guerrero que ha vivido durante años esa tierra pelada y miserable empieza a adquirir cierto sentido, una lógica mucho más interesada y más siniestra.

Como también podría tener otra interpretación la reciente oferta de paz hecha a los talibanes, y que ahora se traduciría de este modo: pueden seguir torturando a sus mujeres tan ricamente, siempre y cuando dejen explotar los yacimientos a la gente adecuada. ¿Y quién sería esa gente? La historia ha demostrado que la combinación de un país pobre, inestable y corrupto con un yacimiento fenomenal solo conduce a más pobreza, más inestabilidad y mucha más violencia: véanse los diamantes de Sierra Leona o el coltán del Congo. Las luchas comerciales por el control de los yacimientos se camuflan bajo la degollina atroz de las guerras tribales, atizadas con armas, mercenarios y dinero extranjero. No es el argumento paranoico de una mala película: organizaciones serias y fiables (entre ellas la ONU) han encontrado pruebas de todo esto. Me temo que, dentro de nada, estaré escribiendo mis artículos en un ordenador cuya batería llevará litio sangriento. Ya digo, pobres afganos. Y, sobre todo: qué será de ellas. ,,

Por Armando

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