Intrigantes paralelismos entre el atentado en Wall Street, 16 Septiembre 1920 y el de las Torres Gemelas

En esta novela hay de todo un poco y además el muchachito o americano supermán es médico, Dr Stratham Younger y discípulo de Freud -pero a diferencia de otros psicoanalistas no le da miedo la sangre- y es amigo de un policía incorruptible, Littlemore.

Ambos protagonistas ya salían en la primera novela de Rubenfeld, The Interpretation of Murder, en este caso acompañados por la encantadora francesa Colette, que trabajó con el Dr Younger en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial en Francia, y por Luc, el hermano de Colette que es mudo a consecuencia del shock sufrido cuando los soldados alemanes asesinaron a toda la familia de ellos.

Colette es discípula de Madame Curie, técnica de Rayos-X o sea de la tecnología más puntera de la época pero oculta un secreto del corazón, que irrita mucho al Dr Younger que simplemente cree que se le hace la estrecha.

El atentado de 16-9-1920 en Wall Street ocurre a mediodía, un carromato tirado por un caballo se detuvo frente al banco  J.P. Morgan Bank en 23 Wall Street y estalló, además de 45 Kg de dinamita tenía pesos de cortinas como metralla, que causaron la muerte de 23 personas y terribles heridas a cientos de transeúntes.

La novela mezcla con habilidad  los hechos históricos y la ficción.  El Dr Younger está ahí pero su sobrehumana intuición -y su experiencia en las trincheras- lo hace sospechar del carromato y se arroja al suelo con Littlemore y Colette;  resultan ilesos, aunque concesión sin duda a una posible venta de la novela a Hollywood, Younger ve volar la metralla en cámara lenta, en tiempo Tom Payne 3, o cámara lenta que se decía antes.

Complicaciones.  Ocurre que a Colette la persiguen tres extrañas mujeres pelirrojas, una de ellas ha resultado descabezada por la bomba, y un asesino o unos asesinos y rufianes así como servocroatas -recordemos que la 1ª  Guerra Mundial precisamente estalla por el atentado terrorista en Yugoeslavia en que asesinan al Archiduque de Austria, heredero de la corona del Imperio, y no tanto antes un anarquista italiano asesina al Presidente Cánovas de España -o lo ajusticia, depende de la opinión que Ud tenga de Cánovas, ese tirano, esclavista y matón que supimos tener- y los anarquistas italianos y yugoeslavos se distinguían por su afán de bomberos, no digo: de bombistas.

Intentos de secuestro, hábilmente neutralizados por el repelente niño Luc, que va dejando un rastro de radiactividad y el Dr Younger persigue la radiación con un primitivo detector de Colette, intento de asesinato de Colette: el servocroata le lanza un cuchillo, amorosamente descrito por el autor como arma letal, con tanta torpeza que mata a otra persona, que se precipita al vacío -más imágenes en slo-mo o sea, para Hollywood-

Y al Inspector Littlemore lo lían los políticos, lo intenta seducir una secretaria vampiresa, sufre las privaciones de Washington DC que era entonces lo más parecido a un chiquero de cerdos y caballos, y le hacen descubrir o lo llevan a encontrar documentos incriminatorios sobre un país extranjero, que odia a los EEUU y pretende nacionalizar las minas de petróleo americanas.

Porque el 16 de Septiembre es el día de la Independencia de México

Está claro, esto es un atentado de los mexicanos y se merecen declararles la guerra e invadirlos, que como además apenas tienen ejército va a ser un paseo militar y hará ricos a muchos ministros de la nueva administración que acaba de ganar las elecciones.

Otra complicación es que el edificio del Tesoro está conectado por un puente elevado con la Assay Office y ciertos guripas han robado cantidad de oro, que vuelven a refundir pero nuestros héroes el médico y el detective, en balacera sin par los rendirán.

Colette mientras tanto va a su rollo que poco a poco se descubre, no es que esté enamorada de un soldado alemán, sino que quiere vengarse y  matarlo por ser el asesino de su familia -para ello regresan ella y el Dr Younger a Europa, tienen varias entrevistas con Freud por el caso del hermanito mudo, va Colette a Praga pero Younger la salva de un destino sin duda peor que la muerte -con moto con sidecar colgando de precipicio y todo, pero Younger tras hacer una escabechina de centroeuropeos en el ghetto de Praga, vuelve a Viena y pretenden huir a Bremen en avión, para tomar el barco y volver a EEUU.

Pero ya en vuelo deciden ir a París, cosa que el piloto hace siguiendo la corriente del Danubio !

Les juro que dice eso.  Capítulo 18,

«Younger had refussed to give Colette any explanation of his changing their destination from Bremen to Paris except to say that he had questions only Marie Curie might be able to answer.  Far below he could see the twisting Danube, whose course the pilot was evidently following. /…/   When they finally reached Paris, they passed so close to Mr Eiffel’s tower they seemed almost about to graze it. «

Es cosa sabida la ignorancia geográfica de los americanos y su burricie pura y simple, pero se podía esperar algo más del autor, Rubenfeld es graduado en Harvard, Profesor de la Yale Law School y experto en derecho constitucional.

Por cierto, yo he sido el primero hasta donde yo sé en señalar este disparate geográfico del autor, pero debe ser porque yo he leído TODA la novela, mientras que las críticas que he leído de ella son todas copias de unas a otras o elogios que se pueden hacer sin abrirla siguiera.

Tras muchas otras peripecias rocambolescas -incluso radioactivas- y Littlemore que neutraliza con su astucia y desparpajo el plan de invadir México que hubiera hecho riquísimos a los ministros y gloriosos a los generales  -o sea, que la novela no tiene credibilidad :-)) – el policía y el médico se conforman con no revelar lo que saben, y repartirse dos millones de dólares del oro que han salvado.

Conclusión.  Curiosa novela de acción, más enredada que unas tripas de cordero pero plena de curiosos datos sobre la época, la manía radiactiva que tenían y los curiosos paralelismos con otros atentados en Nueva York, también en Septiembre …

Pero creo que no le hacen película; qué macana.  Debe ser por decir que en 1920 unos ministros americanos cometieron un atentado terrorista en New York contra su propia gente, para forrarse con la guerra y el petróleo;  para luego Hollywood va a filmar eso.

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Por Armando

Un comentario en «Leyendo ‘The Death Instinct’ de Jed Rubenfeld»

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