Notable novela policial China del siglo XVIII

La novela policial china es muy anterior, siglos anterior, a la novela policial europea.  Este libro famoso su traducción tuvo gran impacto en Occidente y ha dado lugar a una línea interesante de novelas que entrarían dentro de la categoría Noire o Polar como dicen los franceses.

¿Quién fue el Juez Di, o Dee (en inglés) o Ti (en francés) que así se translitera el nombre?

El Juez  Di Renjié (o Ti Jen-chieh  vivió entre los años 630 y murió el 15 de Agosto del año 700 DdC, -cuando en España gobernaban los bárbaros visigodos- o sea durante la  Tang Dynasty   que en China fue una época de gran cultura y prosperidad  -es antes de la invasión de China por los bárbaros mongoles.

El Juez  Di, que llegó  a Duque y en su vida pasó por muchas peripecias políticas, era admirado por los chinos por su honestidad y bondad, suavizando rasgos de unos gobiernos crueles.

Las tres reencarnaciones del Juez Di.   Muchos siglos después, un anónimo autor chino en el Siglo 18 escribe una novela policial china, un género que como veremos es bastante diferente a las novelas policiales occidentales. Es el  Di Gong An   Los Casos Célebres del Juez Di  cuyo héroe es el Juez Di de aquella lejana fama de mil años antes.  Esta es la primera reencarnación del Juez Di.

Tengamos en cuenta que las novelas policiales que tanto nos gustan son un género altamente convencional.  Pertenecientes a diferentes escuelas, sea las de Casa de Campo/Country House tan trabajadas por Agatha Christie, las muy artificiosas de Nero Wolfe, el gordo detective neoyorquino que apenas sale de su casa y cultiva orquídeas, el estrafalario Sherlock Holmes, las violentas novelas americanas que transcurren en infernales metrópolis, las tristes y perversas novelas de Ian Rankin situadas en el maloliente Edinburgh, sean las parodias de Mendoza en una Barcelona cutre, o las de Borges y Bioy Casares, en que Parodi un preso en Buenos Aires soluciona los misterios desde su celda, y tantos otros tipos diferentes, la novela policial en Occidente es en sus diversos tipos un producto social extremadamente artificioso.

La novela policial china también es convencional pero de diferente manera, y satisfactoria para una manera de ser chino.

La segunda reencarnación del Juez Di.  Un estudioso de la cultura oriental, Robert van Gulik encontró este libro mientras vivía y trabajaba en Tokio, poco antes de la Segunda Guerra Mundial.  Evacuado al estallar la guerra junto con el personal diplomático, tradujo este libro del siglo 18 y lo publicó, primero a su costa luego viendo el éxito, en una edición para el público.  Así Occidente conoció el  Di Gong An   Los Casos Célebres del Juez Di  una de las novelas chinas más apropiadas al gusto occidental.

Como este personaje era muy interesante, Van Gulik  continuó  estas historias en una vena parecida, y forma parte de una colección de varias novelas de mucho éxito.

Van Gulik’s Judge Dee mysteries in order written and published

Van Gulik falleció en 1967 y la notable serie de novelas se vio interrumpida

La tercera reencarnación del Juez DiFrédéric Lenormand, es un escritor francés que desde joven tuvo una gran pasión por el este.  Coleccionista de arte japonés, muy conocedor del Asia, Lenormand continúa esta tradición de novelas sobre el Juez Ti  -en este caso el Juez Ti, que es como se le conoce en francés.

Estas novelas, títulos en francés (alguna se ha traducido al castellano, también algunas de Van Gulik se consiguen en castellano)

Série « Les Nouvelles Enquêtes du juge Ti »

Le Château du lac Tchou-an

La Nuit des juges

Le Palais des courtisanes

Petits Meurtres entre moines

Madame Ti mène l’enquête

Mort d’un cuisinier chinois

L’Art délicat du deuil

Mort d’un maître de go

Dix Petits Démons chinois

Médecine chinoise à l’usage des assassins

Guide de survie d’un juge en Chine

Panique sur la Grande Muraille

Le Mystère du jardin chinois

Diplomatie en kimono

Thé vert et arsenic

Un Chinois ne ment jamais

Divorce à la chinoise

Leyendo y analizando Los Casos Célebres del Juez Di 

El libro contiene tres misterios distintos entrelazados por la peripecia investigadora del Juez Di. 

En el primer caso dos comerciantes de seda han sido asesinados. Los cuerpos aparecen en la posada, pero el posadero insiste en que los comerciantes se habían ido, aparecen testigos que confirman esto, no hay en la posada huellas de violencia y el juez descubre que un Guardia encontró los cuerpos en el camino, y los tiró en la casa de huéspedes para perjudicar al dueño.  Esto es de entrada un delito muy grave, el Juez Di sospecha que el Guardia es el asesino, que mató a los comerciantes para robarles.

Llevado al tribunal para interrogarle el Juez Di empieza por ordenar a sus esbirros que propinen al Guardia 100 garrotazos «con la vara gruesa de bambú» -los esbirros tienen otros instrumentos de alto poder de convicción, esto de empezar el interrogatorio torturando al acusado, a veces también al acusador y a los testigos, es una herramienta de la que hoy no puede usar el Juez Garzón pero en Europa era también legal hasta no hace tanto.

El Guardian tras el tratamiento insiste en que es inocente de la muerte de los comerciantes, lo que siembra alguna duda en el Juez, que lo manda a la cárcel a la espera de posteriores hábiles interrogatorios.  La cosa se complica porque uno de los muertos no es el segundo comerciante de seda cruda, resulta ser un testigo inocente que fue asesinado. El Juez Di envía a su sargento y a sus dos esbirros a la ruta de la seda para buscar al comerciante desaparecido y averiguar cosas. 

Los dos esbirros del Juez Di habían sido antes Caballeros de los Bosques Verdes, o sea asaltantes de caminos, pero el juez los contrató para estas tareas dada su fortaleza ysu habilidad en las Artes Marciales. 

Pasan varios días sin noticias ni de su Sargento ni de los dos esbirros, así que el Juez Di se disfraza de médico itinerante y va al pueblo que es centro del comercio de la seda.  En el pueblo se le presenta otro caso, porque tras unas incidencias sospecha de que una viuda asesinó a su marido, envenenándolo.  La madre del joven muerto es muy estúpida en opinón del severo Juez, y la viuda una mujer de fuerte carácter.  También encuentra a su sargento y a los esbirros.

Aquí el Juez es ayudado por una convención china de las novelas de misterio.  el Juez Di no dispone de análisis de DNA, ni escuchas telefónicas ni otros milagros de la técnica, pero al visitar el cementerio un fantasma que ve cerca de la tumba del muerto, y mas tarde un sueño que tiene, simbólico y difícil de interpretar pero cuyos simbolismos no resisten a su perspicacia, lo inducen a creer en ;a culpabilidad de la viuda.

La hace llevar a la capital, ante su tribunal, y la interroga.  La viuda no se amilana, y empieza por llamar al juez cabeza de perro lo que no le suaviza el ánimo, así que la hace dar de latigazos.  Como no confiesa, la somete a la tortura de las tablas apretando sus brazos, como se ve en el frontispicio de la novela, arriba.

Entendamos que esto no es un cruel mandarín, que tortura a una indefensa viuda, sino un funcionario del Estado, el padre y la madre de la comunidad -como la viuda lo califica irónicamente- que trata de esclarecer un crimen muy grave con los métodos usuales de su tiempo.  Tampoco es un tirano impune, pues de todo tiene que dar cumplida cuenta a sus superiores y en caso de equivocarse y que se le muera en el hábil interrogatorio algún inocente acusado, pueden ser él y sus sicarios condenados a muerte.

Ordena que le apreten más las prensas, pero sus esbirros, asustados de verlo tan irritado y temiendo alguna desgracia las afojan y convencen al Sargento de que pida al Juez que modere su ira.

El Juez Di ordena que la sospechosa pase a prisión, y luego ordena la autopsia del cadáver de su esposo muerto  -por cierto otra cosa muy grave para las supersticiones de la época. No llega la autopsia a una conclusión clara, así que el Juez Di tiene que poner en libertad a la viuda, que no se priva de llenarlo de improperios y de amenazarlo con hacer caer sobre la cabeza del juez todo el paso de la ley.

El caso primero se va aclarando, la identidad del verdadero homicida, que involucró al inocente desaparecido se establece y el Juez Di se plantea capturarlo en un distrito cercano, antes de que escape.

En cuanto a la viuda, ordena a sus esbirros que se escondan cerca de la casa y la espíen, seguro de que aunque se jacta de su castidad probablemente recibe algún amante en la noche.

Interludio.  Aquí, entre el Capítulo 15 y 16 se intercala una cosa muy extraña.  Es una corta pieza teatral o dramática, de un par de páginas, que aparentemente no tiene nada que ver con el  curso de la novela.  Es así como una abstracción poética del conflicto planteado, absolutamente la regla convencional en las novelas chinas de crimen y misterio, y a mi me recuerda de esas películas españolas de la post-guerra, que trataban de cualquier cosa y sin venir a cuento aparece una folklórica de turno que se larga a cantar y bailar para entretener al personal.

No rompamos la incógnita del caso o de los tres casos del Juez  Dí,  por si alguien quiere leer la novela yo la compré en Amazon, versión impresa creo que no hay versión digital.

Las sucesivas aventuras del Juez Di, como inventadas por Van Gulik.  Este autor continúa la saga del Juez Di, con aventuras situadas en la China de los Tang.  Rebaja mucho el recurso del Juez a los interrogatorios cruentos y en sus novelas el Juez Di es una especie de astuto Sherlock Holmes chino.  También el socorrido recurso de la ayuda de fantasmas o dioses a Juez no se presenta, a veces el juez sueña con posibles soluciones, no siempre correctas y su complicada vida familiar -el Juez Di tiene tres esposas y varios hijos- se describe con interés.

Las novelas de Lenormand continúan esta buena línea de Van Gulik y son muy detalladas en la descripción de la vida china.

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Para saber más

 Robert van Gulik

Frédéric Lenormand,

el  Di Gong An Celebrated Cases f Judge Dee

Judge Dee stories

 ,,

Por Armando

2 comentarios en «Leyendo ‘Los Casos Célebres del Juez Di’»
  1. Autumn Air
    Li Bai

    Autumn wind clear
    Autumn moon bright
    Fall leaves gather and scatter
    Jackdaw perch again startle
    Each think each see know what day
    This hour this night hard be feeling
    The autumn air is clear,
    The autumn moon is bright.
    Fallen leaves gather and scatter,
    The jackdaw perches and starts anew.
    We think of each other- when will we meet?
    This hour, this night, my feelings are hard.

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