La cita anual con un escritor excelente

Siempre que voy a España de vacaciones, pocas veces ha sido más de una vez al año, me compro el nuevo libro de Trapiello, quiero decir de su obra en marcha, Salón de pasos perdidos. Del que ya lleva 17 volúmenes y aún contaría yo como relevante uno más, El escritor de diarios  interesantímo estudio sobre los autores que eligieron esta forma de expresión literaria.

Como es un autor muy en la hipermodernidad parece que tiene una página en Facebook sobre Salón de pasos perdidos.

El Salón de pasos perdidos: los diarios de Andrés Trapiello en Facebook

El que compré y estoy leyendo ahora es «Apenas sensitivo» su título, que para el culto lector le recordará inmediatamente aquellas líneas de Rubén Darío

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra, porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no ser nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror,
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adonde vamos,
ni de donde venimos…!
Rubén Darío, Cantos de Vida y Esperanza .

Lo estoy saboreando, leyendo lentamente, porque a diferencia de otros volúmenes Apenas sensitivo  no es tan grueso, tiene apenas 378 páginas, a mi todo lo escrito por Trapiello me sabe a poco.

Ahora mismo estaba leyendo  la parte en que va a Barcelona, a recibir un premio y hay unas conversaciones de lo más chuscas con el Presidente de la Generalidad  -ja, ja, así lo llama el castellano Trapiello- que ilustra a todos sobre las ventajas de un retrete que tiene, que aprieta un botón de mingitorio y sale menos agua, que cuando se trata de aguas mayores y que con eso se ahorra como para regar Etiopía.

(Este es el anterior President de la Generalitat, cambiado por el más nuevo que ya tiene harto a todo el mundo, Mas que hartos).

Trapiello es que tiene bastante mala leche en sus descripciones de la fauna española, especialmente las faunas literarias y políticas, uno se pregunta cómo es que lo siguen invitando pero se nota que a los poderosos les gusta luego verse retratados, más bien estampados, por el artista, que al menos tiene la deferencia de no poder sus nombres y llamarlos, X ó nn.

Muy buen libro, como siempre, y leerlo enseña mucho a nosotros los marginados que no pertenecemos al  club de las almendritas saladas como magistralmente bautizó Trapiello a los del reducido milieu litteraire español, cuando empezó a ser invitado a almendritas saladas y vasito de vino blanco.

El último, en You Tube

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☼  Y un libro que no estoy leyendo:  Quando eravamo povera gente, de Cesare Marchi que supe su existencia por Juliano; llamé al detective privado paraguayo (*) y supe que Amazon lo tiene por 101,4 dólares así que paso.

(*)  ¿Cómo se dice detective privado en guaraní?  ¡Averiguaré!

PS.  Carta a Trapiello, de uno de sus enamorados

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Por Armando

3 comentarios en «Leyendo ‘Apenas sensitivo’, de Andrés Trapiello»
  1. […] tiene como pretexto la última novela de Dickens, que dejó incompleta The Mistery  of Edwin Drood.Leyendo ‘Apenas sensitivo’, de Andrés Trapiello La cita anual con un escritor excelente Siempre  que voy a España de vacaciones, pocas veces ha […]

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