Las torres que desprecio al aire fueron,
a mayor pesadumbre se rindieron.

Este espantoso paisaje urbano,
esta ciudad que caerá pronto aniquilada
no por la bomba o el plomo, por la usura,
y el fuego de un sol más inclemente.

No subirán tus pasos esas torres
innumerables a las alturas encerradas.
Verás las pantallas apagadas como inmóvil
el ascensor resta entre dos pisos
y un esqueleto deshila caviloso.

Más tarde.
Pensarás que las construyeron unos dioses,
o fue obra del demonio en un instante. Fuimos
nosotros, futuro caminante. Esto fue riqueza, si papel
o plata bien sonante.  Toma y llévate lo que te sirva.
A nosotros nos sobra con el aire.

Por Armando

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