Uruguay se está perdiendo por carencia de kibbutzim una solución positiva a sus problemas

«La Salvación por los Judíos» es un libro muy elogiado por Borges, es de su tiempo.
Sin entrar hoy en consideraciones intelectuales –primo mangiare, doppo filosofare, que dijo aquel- señalaré que Uruguay es, probablemente, el país con mayor porcentaje de judíos del mundo, después de Israel. Eso es una riqueza positiva.
Una de las cosas que me gustaron de Uruguay, cuando yo era niño y me llevaron ahí, año 1959, fue la cantidad de periódicos y revistas judíos que había, en yiddish y en otros idiomas. Mis primeros compañeros de juegos de infancia eran chicos y chicas judíos -e italianos, criollos, etc- y eso me encantaba, pues vivíamos en un entorno multicultural y bien avenido.
Uruguay se está perdiendo una solución a sus problemas en no dar a esta importante población, el segmento más culto, emprendedor y trabajador de los uruguayos un papel más importante en los emprendimientos nacionales.
Podría yo referirme a las nuevas tecnologías y las empresas tradicionales o nuevas -incluyendo la jocosamente llamada ‘patria financiera’- donde los judíos juegan ya un rol preponderante, porque suelen ser personas con espíritu de trabajo, mayormente.
No creo que haya judíos guardacoches en la calle Andes, ni empujando carritos. Eso queda para los degenerados descendientes de los españoles acriollados y envilecidos por el comunismo chapa 15 y el comunismo.

Kibutzim en Uruguay. Kibutzim es plural de kibutz -hoy estoy yo así como un poco hebreo- y es uno de los experimentos sociales más intresantes del siglo xx. Aunque en relativa decadencia en Israel, sigue existiendo ahí, no únicamente en ramas agropecuarias, también en la industria incluso en industrias tecnológicas. Mientras que los sovjos y koljos de la URSS se los ha llevado el huracán de la historia, el kibutz en Israel, enraizado en una visión idealista de su pueblo, continúa bien.

Israel cabe cómodamente dentro de Tacuarembó, ya que Uruguay es un país muy grande (mal que le pese a Sanguinetti) es un país mayor que Inglaterra y Bélgica juntos -dos paises europeos donde viven y viven 20 veces mejor que en Uruguay más de 60 millones de personas en similar superficie, y peor clima.

Cuatro kibutzim que se crearan en Uruguay, dedicados a tareas agrícolas de alta mano de obra -verduras por ejemplo, en Uruguay más caras que en Inglaterra- crearían trabajo y riqueza para todos.
Sí, para todos: la economía son vasos comunicantes.

Un kibutz con 25 familias, es decir entre adultos y niños sería un polo de riqueza y empleo y un ejemplo a imitar para un entorno rural desilusionado.
Cuatro kibutzim en el país, es decir unas cien familias, puesto que un kibutz es una cooperativa, es decir una empresa, y ninguna empresa es una isla, crearía por lo menos cuatrocientos puestos de trabajo indirectos; en el empobrecido medio rural sería una bendición.
Y sin competir con nadie, ni causar perjuicios a nadie, que demasiado sabemos todos si te vas de visita al interior y quieres comer tomates, más vale que te los lleves de Montevideo. Los de allá te dirán que les subas tomates, que ni los ven por ahí.
Y así con todo lo demás.

En Israel, las cosas no van muy bien. Hay mucho desempleo y mucha pobreza en Israel, actualmente. Hay colas de la sopa boba, hay miseria. Mucha gente vieja pasa necesidades, muchos niños también. Por lo tanto la instalación de unos cuantos kibutz puede ser para muchos uruguayos idealistas una solución. Ayudándose ellos ayudan a todos los uruguayos por el efectos vasos comunicantes que dije.

¿La financiación de instalar estos kibutz? Por favor, si los judíos no saben de financiación no sé quien va a saber en Uruguay.

El Sr Ministro de Ganadería, que tiene una labia capaz de convencer a dios, lo tiene fácil: Una conversación discreta y natural con la Comunidad Israelita, con sus autoridades y valedores. En seis meses tendrá cuatro empresas que suministren verduras y otros alimentos, -no hablemos de precios, el precio es el que tiene que ser- simplemente abastecimiento que el problema de Uruguay es falta de cosas, falta de abastecimiento, falta de alternativas en la canasta de compras: les falta.

Israel puede asesorar a Uruguay en la formación de kibutzim, de empresas colectivas en producción, tecnología, servicios. En Israel viven miles de uruguayos, algunos saben y pueden volver y ayudar en crear estas cooperativas, luego todo queda librado al espíritu empresarial del uruguayo -tal cual es él, pero las cosas las hacen las personas y no hay más cera que la que arde.
Realmente los uruguayos lo teneis todo a vuestro favor para progresar, muchos países lo querrían tener tan fácil como vosotros, pero os habeis empeñado en aquello, de «para qué estar bien, pudiendo estar jodidos».

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Por Armando

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