La Argentina siempre ha sido un país con mala suerte

La culpa la tuvo Cristina su mujer, que con su teoría de que comer carne de cerdo estimula la sexualidad lo cebaba a costillas de cerdo, chorizo de rueda, lechón, chicharrones y morcilla, para que se le pusiera morcillona y la clavara el hombre, tres polvos todos los días.

Él decía que cinco polvos sin sacarla, pero los argentinos ya se sabe.

Con tanto colesterol se le tapó las coronarias y casi la diña, qué desgracia más grande, digo, se salvó.

Por Armando

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