‘Without Mercy’, de Jack Higgings  -vaya mierda de novela

Jack Higgings escribió una vez una novela The Eagle has Landed que se dejaba leer.  A lo mejor Ud la leyó o más probable que viera la película.  http://es.wikipedia.org/wiki/Ha_llegado_el_%C3%A1guila

Luego ha escrito otras, cada una peor que la anterior.

En todas ellas figuran como los malos, además de los malos de turno  progresivamente reciclados al enemigo du jour  -alemanes nazis, rusos comunistas, narcotraficantes sudamericanos, ahora los talibanes- siempre figuran irlandeses del IRA, o sea católicos muy asesinos:  por la razón suficiente de que Higgings es irlandés del norte pero de las bandas criminales protestantes, no de las bandas criminales católicas, con lo que el lector se traga una cantidad de veneno contra los irlandeses, y no estoy enteramente seguro que no le paguen los que te dije por meterlo; desde luego sus lectores lo esperan y se meten en vena otra dosis de intolerancia y delito.

Pero Without Mercy acabó con mi paciencia.

El Presidente americano Jake Cazalet recibe al terrorista británico agente británico Ferguson  -que en la primera línea lo presentaron disfrutando de un whisky y soda en un lujoso hotel- y lo trae el jefe de la consabida organización secreta americana The Basement  (¿y porqué no se llama The Dungeon? ya puestos) completamente separada de la CIA, del FBI y del Secret Service, como es de rigor en estas imitativas fantasías, acompañado de un negro muy grande y muy negro, que es el SS favorito, perdón Clancy el  Secret Service favorito del Presidente.

El Presidente se pone a hablar del tiempo, porque los ingleses no pueden empezar a hablar de algo sin hablar del tiempo.Hay que llenar papel, es lo que tiene la tempera.

-«So you made it. I heard the weather wasn’t too good», Cazalet came round the desk and shook Ferguson warmly by the hand.  «Good to see you, General, as always.  I think whisky is in order, considering this damn rain.  Clancy, if you’d be kind enough to do the honours.»  He turned to the other two and said to Ferguson, «You took a bullet in the shoulder, I understand?»

– «I was lucky, Mr President.  A bad crease, thanks to the IRA mercenaries employed by Belov’s people, but that’s all.»

Larga exposición de estos peligrosísimos rusos, con nombres rusos muy feos, que por supuesto están compinchados con muchos IRAtas malos de la muerte y bajo orden directa de Putin y querían matar ¡al Presidente de los EEUU!

Menos mal que siempre contamos con los superhombres ingleses, no nos alcanza con los superhombres americanos.

Pero el asesino por supuesto norirlandés y héroe de esta birria, un tal Sean Dillon  -que para los que no estén en la pomada de estos cosos, Sean es versión escocesa de John, y no se pronuncia Sín como si fuera Jean/yin, Sean se pronuncia Sóon aproximadamente-  se ha cargado a Siete de estos, a tiros y con una bomba a distancia, le dice le cuenta al Presidente.

– «By God, he’s a ruthless bastard,» Cazalet said.  «After that, I think I could do with another one.  Clancy? Clancy obliged and recharged their glasses.

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Y aquí es donde conviene trazar línea y pasar a contar una gran diferencia entre los americanos y los británicos, porque esta birria de novela está llena del tipo de basura, o más bien de la bebida aguada, que los habitantes del Reino Hundido se tragan a litros.

La novela presenta a un Presidente americano alcohólico  -está chupando whisky en horas de trabajo-  porque el lector británico sin excepción es un alcohólico perdido, y espera encontrar alcohólicos todo el tiempo  –que lo llevan muy bien, ni se les nota, como a él.

Pero no es así, y probablemente esto sea una sorpresa para el lector español de estas líneas.

En realidad el gobernante en Washington, y no me refiero sólo al Presidente, no se pasan los americanos toda la vida en pedo como se la pasan los ingleses y eso en UK sean alcalde, Catedrático, diputado o barrendero en eso la igualdad es total, unos borrachos perdidos sin excepción todos. Y todas.

De hecho en Reino Hundido aparte de la industria petrolera y gas del Mar del Norte, ya sólo les queda la Fermentación y la Destilación y hay que hacérselo imbibir al público como sea.

En Washington DC  lo que corre en las fiestas es zumo de frutas y para sorpresa de Uds no le han metido alcohol  –de ahí esa imagen muy frecuente en las películas americanas de chicos adolescentes traviesos que le meten alcohol en el bowl del zumo de frutas, luego pasa lo que pasa.  Vino, champagne, sí pero en cantidades insignificantes y que son el desconcierto de estos que van a Washington a promover el comercio, y allá se dedican al bebercio.

Esto es tan así como lo escribo, que recientemente el corresponsal de la BBC en Washington regresó a su país, y ahí se dio cuenta que había regresado al reino de Baco, y lo contó algo indignado.  Para nada, los ejércitos del Gin & Tonic  aguado con mucho hielo ni le prestaron atención.

Gran Bretaña es una tierra donde a las cinco de la tarde todo cierra, a las siete no hay más que borrachos por las calles; y a las 11,  vaya, a las 11 sueltan a la masa zoológica.  La ministro del Interior, una tal May, una inútil total, dice que va a poner el toque de queda.  ¿Tocarán una campana y al que esté en la calle después, lo fusilarán?  No pasen cuidado, no hará nada de nada.

Esto explica en gran parte los terribles acontecimientos de la semana pasada.  ¿Y saben porqué dicen que no pasó nada en Glasgow ni Edinburgh?  No fue por buenas personas, Glasgow es la capital europea del crimen, dicen que fue porque la heroína y el alcohol en cantidades monstruosas quita las ganas de salir a la calle.

En fin, esta es la realidad de este pueblo de delincuentes no estas violentas fantasías de novelas de superhombres británicos que se empedan con el Sr Presidente, aunque a lo mejor sirven para captar jóvenes pobres del paro y que firmen los pobres ilusos de soldados profesionales.

Tiro la novela de Higgins a la basura sin acabarla, donde se merece.

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Por Armando

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