Cuatro bandidos, una mujer y tres hombres, asaltan un ómnibus en Guatemala. Los pasajeros se rebolican, los apalean. A la mujer la desnudan, le dan de palos y luego le prenden fuego.

Alejandra M. Torres, apaleada
Alejandra M. Torres, apaleada

Los bandidos y rapiñeros son una constante en Latinoamérica, es una forma de vida, no de supervivencia, es la cultura latinoamericana.

Según el DRAE: 2. m. y f. Persona que roba en los despoblados, salteador de caminos

Es obvio por su piel blanca -menos frecuente en Guatemala- pelo teñido, buenos zapatos y accesorios que no se trata de robar para comer, se trata de robar para no trabajar.

La cultura del bandidismo en Latinoamérica empieza en la escuela.  Constantes elogios a bandidos y ladrones que quieren llamar próceres, y que se auparon al poder tras guerras civiles y sobre una pirámide de cadáveres de sus compatriotas, celebrados en estatuas de bronce con sable matahombres al costado, en medio de una cultura que celebra la violencia -la excusa es lo de menos: la violencia revolucionaria es una excusa para matar a sus enemigos y robarles sus bienes, la contra lo mismo.

El año pasado en Guatemala hubo más de 250 linchamientos contra bandidos como ella, 40 resultaron en muerte.

A esta luego de apalearla la rociaron con gasolina y le prendieron fuego. La policía apagó las llamas y Alejandra se recupera de sus heridas. Los tres bandidos hombres escaparon.

No es fácil cambiar una cultura de violencia y Guatemala es uno de los países del mundo más violentos.

Por Armando

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