Con el título «El Borges uruguayo» D Ruben Loza Aguerrebere en El País/Monty nos hace un elogio de este escritor fantástico. Y un poco opa. Escritor ocasional de libros impresos sin tapa y en menos que rústica Felisberto era un escritor y pianista de conventillo que sabiéndolo o no jugó un papel clave en la historia del Uruguay. Efectivamente, podemos decir que con su colaboración Uruguay fue destruído.

El Sr Ruben Loza no lo ignora. Pero como en Uruguay el ocultamiento y el escamoteo es una parte imprescindible de la vida en el País de la Cola de Paja, nos dice que se casó cuatro veces y nombra a dos de esas esposas, las más insignificantes. Y se calla que estuvo casado con una mujer muy importante, la espía soviética y coronel del KGB, África de las Heras, héroe de dos guerras (la guerra civil española y la segunda guerra mundial, en el lado ruso), cómplice imprescindible en el asesinato de Trotsky en México (por el agente Ramón Mercader, otro español), y que metió en Uruguay y Argentina numerosos agentes rusos, disimulados de serbo-croatas y otras nacionalidades, que luego darían al traste con la democracia uruguaya.

Es que lo típico del Uruguay es el «esto no conviene que se sepa, esto no conviene decirlo.» ¿No le conviene a quién? Todos los que sabemos algo de esto, lo sabemos. ¿A quién se le oculta, a quién se quiere manipular y con qué fin?
Es que si el público joven se entera, puede llegar a entender el triste papel que la generación que hoy peina canas y le tocó en la vida. Pueden concluir, igual que dos más dos son cuatro, que los supuestos liberadores del pueblo eran unos manipulados por la Inteligencia soviética que movía piezas en todos los continentes del mundo.
Capaz que hasta los mismos pringados pueden llegar a esa atroz conclusión, pero los uruguayos no pueden soportar mucha realidad.

Imaginense, jóvenes y jóvenas. África de las Heras llega a Uruguay como inmigrante ilegal, la habían encoñado con el escritor uruguayo un poco loco en París, en un cenáculo de comunistas. Les salió de testigo de la boda un profesor mío, Venus Hermes González Panizza (¿nombrete raro, eh?) y su padre Venus González (le venía de familia) que estaban en el montaje. El vil dinero necesario les llegaba por un agente importador. Ella le monta al loquito un cuarto de paredes aisladas, para que no la escuchara a ella manipular el telégrafo Morse -Montevideo llama a Moscú. Y tras un lapso prudente África se divorcia para seguir su tarea de destruir al Uruguay, y que le declare Uruguay la guerra a los EE.UU. Sino Uruguay todo, al menos muchos uruguayos, como logró la intelectualidad uruguaya, años 70.

Un éxito militar del KGB. Las bajas, los de siempre.
En elogio del pobre pianista Felisberto, escritor de a ratos que se hizo el bobeta para comer caliente todos los días, diremos que pichaboba no era, se la clavó a una buena colección de pendejas de su época.

Por Armando

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