Un centenar y medio de empresas españolas fala brasileiro

Algunos analistas dudan sobre quiénes están más contentos, los brasileños o las empresas españolas, con la concesión de los Juegos Olímpicos de 2016 a Río de Janeiro. No es para menos. No ha pasado una semana desde las votaciones olímpicas en Copenhague y en tan breve periodo Telefónica se ha adelantado a Vivendi y ha lanzado una OPA por el 100% de la operadora de móviles local GVT por 2.550 millones de euros en efectivo; Santander ha cerrado una OPV sobre el 16,2% de su filial Santander Brasil y ha ingresado 5.500 millones de euros (unos 1.430 millones de plusvalías para la matriz), y Mapfre ha sellado una alianza estratégica con Banco do Brasil para distribuir seguros a través de sus 4.928 oficinas. Repsol, que se ha erigido en el primer grupo petrolero privado de exploración de crudo y gas en aguas brasileñas, hizo público su decimocuarto gran descubrimiento de hidrocarburos en doce meses.

Hay ya un centenar y medio largo de compañías instaladas en un país en el que España es, tras EE UU, el segundo inversor extranjero (absorbe el 33% de toda la inversión española en Latinoamérica en términos brutos y el 28% en términos netos). Las privatizaciones de 1995 abrieron el desembarco empresarial. Nuestras ventas al gigante latinoamericano -es la décima economía del mundo, según el Banco Mundial, y será la quinta en 2016- son aún modestas, pero están creciendo a tasas del 25% anual.

Buena parte de los resultados de algunas cotizadas españolas, como Santander y Telefónica (que pesan en torno al 22,5% y al 22% en el Ibex), OHL o Abengoa, provienen de Brasil. Además, Brasil es el país que cuenta con un mayor número de representantes en el Latibex, el mercado español de empresas latinoamericanas, con 16 de sus 33 compañías.

Infraestructuras y construcción, transporte y comunicaciones, energía y renovables, reúnen las mayores oportunidades. No en vano el Gobierno de Lula va a destinar 7.500 millones de euros a los Juegos Olímpicos, fundamentalmente al transporte y a cinco grandes proyectos: ampliación del aeropuerto de Río (270 millones), circunvalación y otras carreteras en el entorno de dicha ciudad (410 millones), ampliación del metro (890 millones), conexiones con autobuses rápidos entre las distintas zonas y sedes olímpicas (840 millones) y nuevo material rodante para la red de transporte (925 millones). Estas últimas inversiones ferroviarias son adicionales a otros programas de reforma de la red brasileña que incluyen la adjudicación de un tren de alta velocidad entre las ciudades de Río y São Paulo, proyecto en el que aspiran a participar firmas españolas como Abengoa, CAF, Talgo, Siemens España, Ineco Elecnor y la práctica totalidad de las constructoras.

-«Quiero entrar en Brasil, quería haberlo hecho el viernes. Lo que pasa es que me ha tentado mucho la India».

-«Aún tienes tiempo. El EFT (en referencia al Exchange Traded Funds) tiene rango de subida».

Esta conversación -auténtica- entre dos inversores refleja una realidad económica indiscutible
Varias promotoras españolas tienen planes a corto plazo para renacer de sus cenizas, aunque sea a más de 5.000 kilómetros de España. Lula quiere construir un millón de viviendas para familias de renta baja y media cuyo coste se estima en 15.000 millones de dólares para el erario público. El sector del ladrillo español -con un reconocido «know how»- hace tiempo que olfateó la oportunidad de negocio.

[ Tomado de El País/Madrid y ABC, que babeaban de gusto ]

¡ Brasil, aquí llegamos los españoles !!
¡ Brasil, aquí llegamos los españoles !!

Por Armando

2 comentarios en «España contribuye al desarrollo de Brasil»
  1. Y como es que llamas ahora gigante al que antes llamabas de piejoso???

    Se puede acusar una realidad social brasileña todavía con muchos problemas, pero nunca generalizar. Pués aquí hay mucha gente buena y con talento.

    Un abrazo

    Miguel Cabezas

  2. Tenés razón, se me olvidó poner «gigante» entre comillas. Claro que hay mucha gente de talento en Brasil, y también una cantidad de pistoleros y gente de mal vivir que te cagas. Creo que no notaste la ironía de la nota, bien marcada por la foto del leñador español.

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