Cuando hace cinco siglos Covarrubias estudia la palabra ‘hoto’, ésta ya era obsoleta: en fe, en fiducia, en confianza. Del latín fautus (favorecido) dice la Real Academia: “confianza, esperanza”. Ya sólo existía, y sigue existiendo en este dicho castellano, de profunda desconfianza hacia los poderosos, hacia cualquier poderoso y manipulador de necios subalternos.
Es viejo conocimiento castellano, que sabe que una vez pasado el crimen, útil para el poderoso, el ejecutante puede ser descartado y castigado.

En el Río de la Plata en los años setenta estas cosas no se sabían, estas viejas desconfianzas españolas se olvidaron, por el orgullo y la confianza en la impunidad de unos y otros.

Luego hemos visto que esa impunidad ya no lo fue tanto y que quienes tomaron la justicia por su mano quedan expuestos al menos al oprobio, su crimen declarado: y la lenta, ciega justicia amenaza a quienes se creyeron por encima de todo, a quienes confiaron en el favor del ‘conde’, del poderoso, fuera un político, fuera un militar, fuera una organización clandestina, fuera un partido o un embajador de un país poderoso.
Es bueno recordar estas cosas, treinta años después, porque los tiempos no son diferentes, los tiempos son siempre los mismos, a todos nos tocan siempre malos tiempos en que vivir.

Dos homicidas que he conocido.
Desde luego los años setenta fueron un poco peores y a todos los universitarios uruguayos de entonces nos tocó convivir con exaltados criminales, prepotentes en su impunidad y que campaban por sus respetos en una institución muy degradada. Recordaré a dos, uno de ellos puede decirse que se cargó él solo al Uruguay o al menos es difícil pensar en un individuo personalmente más insignificante y cuya acción fuera más decisiva.
Antonio Mas Mas: el verdugo tupamaro.
Mas Mas era un emigrante de las Baleares que se crió y educó en Uruguay, donde vino muy niño. Lo conocí en la Facultad de Medicina, donde daba clase en el malhadado Ciclo Básico, nefasto invento del nefasto Carlevaro. Era un enfermo mental y él no lo sabía, pero otros se habían dado cuenta.
Que daba clase es un decir, era un estudiante ignorante, no un graduado, y lo habían puesto otros exaltados militantes de la organización clandestina que destruiría nuestro país y modo de vida.

Era para mí, que también vine desde España y me crié y eduqué en Uruguay, algo indignante que otros emigrantes se involucraran de forma tan agresiva en la vida política del país que nos había acogido. Había muchos casos, recuerdo incluso a una china, Lin, también estudiante de medicina, también metedora de lío de otro grupúsculo comunista. A mí me parecían unos criminales bolcheviques, unos traidores a nuestra tradición democrática uruguaya y a la tradición democrática y liberal española, cómo no, que también existió aunque fuera aplastada por los energúmenos fascistas y comunistas.

Como es muy sabido Mas Mas asesinó a un agente de la CIA, Dan Mitrione, justificándolo su grupo con los conocidos y repugnantes argumentos bolcheviques de siempre. Esa acción le trajo a la pequeña república grandes males.
Que el Uruguay, donde no existía la pena de muerte cualquiera fuera el grave delito cometido, donde no existía el servicio militar obligatorio, un país que yo veía como de los más felices y civilizados del mundo, se deslizara por una pendiente de crimen y que encima quienes se refugiaron en Uruguay viniendo de países peores (como España en determinado momento histórico) se involucraran así, sólo puede explicarse por la acción corruptora de los profesores de historia -los talibanes de Latinoamérica- la convivencia con grupos de acción criminal, y el factor humano, nunca hay que olvidar el factor humano: el que nace idiota no se cura porque vaya a clase.
Mas Mas fue capturado, las fuerzas armadas uruguayas no lo mataron, dando muestras de una hombría de bien que su miserable grupo no puede ni entender ni imaginar, por estar fuera de la comprensión de su alma corrupta (tal como un daltónico no puede realmente ver la diferencia entre el color de un limón y de una naranja: son moralmente cegatos) y cumplió dura condena: merecido se lo tuvo.
Eventualmente salió libre de Libertad, dijeron que demente, y lo reenviaron a España (donde no nos hacía ninguna falta) dada su lamentable condición de español.
Y desapareció de la vista. A nadie le conviene recordarlo, ya había sido útil.
Mas Mas no conocía el refrán español , que en hoto del conde no mates al hombre, se había acriollado para desgracia de él.

Yo creo que Mas Mas sufrió del “efecto del converso”. Eso lo estamos viendo ahora en Inglaterra en que recién conversos al Islam se hacen bombistas suicidas, para mostrar su total dedicación a la causa.
Igualmente Mas Mas se dejó engañar por la barbarie sudaca, por integrarse en el ideario criminal sudaca. Quiso demostrar que era más tupamaro que nadie y los judas tupamaros lo manipularon al pobre esquizofrénico para que fuera el verdugo.
Porque no fueron uruguayos astutos quienes le metieron la bala en la nuca a Dan Mitrione, sino ese emigrante español desclasado, manipulado y perdido en un país en suicidio.
Supongo que su padre maldeciría la hora en que se le ocurrió emigrar de España al Uruguay, un país canallesco que creyó civilizado y pacífico, pero lleno de basura humana que llevó a la infamia a su hijo.

Es muy interesante comparar su caso con el mucho más famoso de Ramón Mercader, el español asesino de Trotsky. Estoy seguro que Mas Mas conocía el caso y para el que no lo conozca merece contarse.
Mercader fue enviado por Stalin a México, se ganó la confianza de Trotsky y lo mató con un piolet de alpinista. Cumplió cárcel y a su tiempo marchó a la URSS, donde su crimen fue premiado con honores y medallas: Le dieron un pase gratis al Metro de Moscú.
Pero pasó el tiempo,
. . . . . esto es lo que a estos energúmenos de la acción directa les es tan imposible de entender: que el tiempo pasa, la reflexión lentamente se instala en el más estúpido cerebro (pero el listo es el que anticipa). Y esto Mas Mas no lo sabía.
Nuevos gobernantes en la URSS, los crímenes de Stalin son expuestos. Y un día Mercader, hablando con otro comunista español exiliado en Rusia le dice, amargamente
–“Paco, cómo nos engañaron”.  (Esto es absolutamente histórico).
Y el otro, que no había cometido ningún crimen mandado por un miserable poderoso, se ofendió y le contesta
–“A unos más que a otros, Ramón. A unos más que a otros.”
Me temo que los sudacas bolcheviques, muy creídos de lo suyo, aún no hayan reflexionado lo bastante.

n. n. : «Autosuicidio»
Este cretino fue compañero mío del Liceo Rodó: tenía catorce años como yo pero él ya era idiota. Luego empeoró con la edad, suele pasar.
Gobernaba (es un decir: mandaba) el Goyo, y un día leo en el diario que n. n. y su mujer habían aparecido suicidados con gas. Decían que él había sido del Escuadrón de la Muerte, una calumnia: pues como todos sabemos el Escuadrón de la Muerte es una leyenda, eso nunca existió ¡no la vayamos a joder!.
Hacía muchísimos años que no sabía de él, desde que fuimos estudiantes en el Liceo donde se había metido en política: era un daño generalizado en la generación esa, quizás la generación más imbécil que ha visto luz en el Uruguay -no es nada personal, lo que se dice de la generalidad no debe ofender al particular: justo vos sos un vivo y sos la excepción, créeme, carroza.
Este pobre cretino andaba siempre con porras de goma en la valija e iba a manifestaciones a aporrear comunistas, otros cretinos como él. Eso era en los felices sesenta, que luego fueron los infaustos setenta.
No es imposible que estuviera liado con cierto profesor, que luego fue ametrallado. No es imposible que creyera su deber defender a su patria en una tarea clandestina y que lo hiciera por los mejores motivos. No es imposible, es imaginable, que pasado lo peor no obtuviera los beneficios deseados. Quizás forzara la mano, pidió mucho, quizás sabía demasiado. Quizás se dejó abierta la llave del gas: imprudencia o los remordimientos: Andá a saber: mejor dicho, no: No vale la pena saberlo.

Conclusiones.
Todos los de entonces (cuando regresé al Uruguay vi con sorna que a esos tiempos los califican de Los Años del Plomo) podemos contar historias parecidas. Deben contarse, como ejemplo a las generaciones y deben contarse sin partidismo, pues no es una historia de buenos y malos: Unos malos y otros peores, pienso yo.
Hoy vemos que quienes entonces se creyeron impunes, por poderosos o por acciones ejecutadas en la clandestinidad, son expuestos a la vergüenza pública, a la cárcel, a la infamia, tanto a uno como a otro lado del Plata. No hay que pensar que estas malas cosas no pueden repetirse
. . . . . la historia vuelve a repetirse (con música de tango)
que ya no hay criminales ambiciones ni ansias de poder
. . . . . el músculo duerme, la ambición trabaja (con música de tango).
En 1971 un partido político, una coalición de aluvión perdió una elección y largó una revolución: “Patria para todos o para nadie”, ¿se acuerdan? Hoy sus herederos, y a veces los mismos, ven más cerca el poder, quizás la venganza, sin haber aprendido las lecciones de la historia
. . . . . no he aprendido nada, ni olvidado nada

Por eso recordar ahora ese escéptico dicho castellano

que en hoto del conde, no mates al hombre.

Por Armando

10 comentarios en «En hoto del conde, no mates al hombre»
  1. muy inteligente tu articulo.
    estoy 100% a favor…

    por que tienen que seguir existiendo estos energumenos en nuestra tranquila sociedad uruguaya?

  2. Porque NO es una sociedad tranquila, para nada. Es un país violento y lleno de gente cruel y criminal y delincuente y sobre todo gandules. El país real no es Carrasco ni Pocitos, el país real son los cantegriles, es Bella Unión que los gobiernos de Sanguinetti y de Batlle llevaron al nivel africano y Tabaré, trabajando un par de horas dos días por semana lo hizo mejor: levantó Bella Unión.

  3. yo lo considero un pais y una sociedad tranquila, es verdad que el pais real no es la franja costera de montevideo y punta del este pero no hay mayores problemas con los cantegriles y los barrios mas pobres dentro de lo logico. lo que yo universitario y joven (26 años) veo es que hay mucho bolche en la facultad con ideas ridiculas y resentidas hasta hoy en dia, y eso esta de menos!!!
    abrazo y segui con tus articulos que estan a full!!!

  4. Excelente su artículo.
    Llevo ya años intentando averiguar como los «cajetillas de Pocitos y Carrasco», empresarios patrones de decenas de obreros; zurdos confesos ,logran pasar de padres a hijos un resentimiento sin razón ni base.
    No entiendo que beneficio encuentran en apoyar criminales en el poder.
    Lo cierto es que esye veneno no cede y sigue dividiéndonos.
    Creo Armando, que su teoría de que tenemos más densidad de gente jodida (unidades/m2) de la recomendable, ya es un hecho.

  5. Hacía tiempo que no tenía la mala fortuna de leer un artítulo tan denigrante , flechado y mentiroso como este . Sin duda Antonio Mas tenía mas dignidad en un cordón de su Zapato que tu en toda tu resentida humanidad. Con resentidos como tu , ni españa ni uruguay cerrarán nunca heridas. Por suerte para las nuevas generaciones , están viviendo los descuentos de vuestras vidas.

  6. Hey Kumetz, mala suerte, soy el hijo de Armando y soy uruguayo (de los que viven en Uruguay). Y también opino que muchos de esos que ahora nos quieren vender como los revolucionarios que lucharon por salvar la patria ERAN UNOS ASESINOS. Los unos y los otros (salvando excepciones en ambos bandos) solo luchando por tomar el país. ¿De que dignidad hablas?.

  7. por gente como vos, los liberales bienpensantes, no por los tupamaros que ya estaban derrotados, tuvimos mas de una decada de dictadura ,por «amantes de la libertad» que tienen en cuenta la «hombria de bien» del ejercito que torturo sistematicamente a un prisionero durante 13 años prisionero que murio de un infarto a los 54 años, mas o menos la misma edad de moran charquero y dan mitrione, asesinos de embarazadas, traficantes de bebes, ladrones lisa y llanamente,me imagino que habras votado para impugnar la ley de impunidad , los mediocres como vos nos hundieron no los tupa ni los milicos

  8. Esto es una opinión, simplemente.
    Yo nunca maté a nadie.
    Pero hace Ud bien, so cobarde, en culpar a gente inofensiva «yo y los otros liberales bien pesantes» -vamos, que según Ud ser un mal pensante y una mala persona, en su opinión es cosa buena.
    .
    «Y fueron los mediocres como yo que hundieron el país, no los tupas y a los milicos.»
    Hace bien en decir eso, el miedo no es zonzo.
    No le vaya a echar la culpa a los tupas o a los milicos, ¡esos tienen armas y matan!
    .
    Tenga cuidado, veo un niño de 13 años con una pistola que lo va a matar para robarle la cartera.
    Seguro que no es un liberal bien pensante, el chiquito asesino ese.
    Y seguro que no meten presos a sus familiares, por culpables.
    Pero claro, así pensamos los liberales bien pensantes.
    Pensamos que los padres y convivientes con un asesino tienen que ir a Campos de Reeducación por el Trabajo.
    .
    Y Ud, ¿Qué haría?

  9. […] A Dan Mitrione lo mataron, y no voy a entrar si era culpable o no de los crímenes que lo acusaron -torturador que enseñaba a la policía de Pacheco- en Uruguay no hay pena de muerte, pero el asesino que apretó el gatillo yo lo conocí, era estudiante de la Facultad de Medicina, Antonio Mas Mas, de él escribí hace tiempo, y es interesante que era un emigrante español : ► en hoto del conde no mates al hombre. […]

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