Pensamiento turbio, pobre vocabulario

Una cosa que le llama la atención al europeo que se expresa en castellano es el pobre vocabulario social de los latinochés reflejo de su poco conocimiento y reflexión, y de su pobre acceso e intercomunicación con el mundo exterior, aislamiento que se refleja a su vez en su limitado vocabulario… es un juego de reflexiones en espejos empañados.
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Recientemente un editorialista de El País de Montevideo (más bien Op-Ed, es decir, un autor de artículos de opinión que se publican en página Op-uesta al Ed-itorial, de ahí viene el nombre) intentaba exponer un concepto oculto/ocultado luchando con una expresión pobre, verbosa, oscura, por desconocimiento del ‘mot juste’, digámoslo en francés para entendernos, y para que veáis que yo estudié en el Liceo Rodó cuando el primer idioma extranjero que se aprendía era el francés, ma jolie fillette !
Transcribo parte del artículo de opinión; comprueben que lo que el periodista escribe es muy importante.

«El mapa
JUAN MARTÍN POSADAS …
Vayamos a un postulado económico-social inocente para poner a prueba el razonamiento: la modernización. Nadie discute una propuesta de modernización. El Uruguay necesita modernizar mucha cosa: el gobierno, la administración pública, los medios de comunicación, la justicia, los liderazgos políticos, las dirigencias gremiales. ¿Por qué, entonces, la sospecha? Sucede que ese postulado esquiva aspectos de la realidad uruguaya vinculados con relaciones sociales desiguales y con formaciones de poder que se entrecruzan en la trama de la sociedad. Solamente tomando en cuenta esos elementos se entiende cabalmente la realidad de una sociedad y se comprenden las relaciones entre la sociedad civil y la sociedad política y entre la sociedad política y el estado. El orden de prioridades sociales operante en toda política económica es la resultante de un conjunto de fuerzas que cristalizan en la estructura de poder. En esta composición de fuerzas el peso de quienes controlan, sea la riqueza, sea los medios de comunicación, sea las estructuras de la burocracia, sea la cultura popular o cualquier otra palanca, es decisivo. Quienes controlan son, generalmente, pocos.
El mapa del poder no está colgado en la pared, a la vista como los otros mapas. En nuestro país lo que se maneja públicamente son fantasías. … » ————

Poderes fácticos.
Ça c’est le mot juste! Que el autor no usa en todo el artículo porque no lo conoce.

Los Poderes Fácticos son aquellas fuerzas sociales que por su poder económico (‘las 500 familias’), autoridad social (la Iglesia), monopolio del uso de la fuerza (Ejército), capacidad de paralizar la vida económica (Sindicatos), y otros, tienen un gran peso en la vida política -condicionante, incluso decisivo- y no responden a una elección de la ciudadanía, a lo sumo a un proceso de selección corporativo -Iglesia, Ejército, Sindicatos, Policía, Banca, etc.

Solamente tenemos palabras, sólo con palabras podemos pensar y el concepto intuído, o descubierto, se transmite muy mal, o no se entiende, si la palabra rotunda y definitoria no se conoce.
En España nadie nos puede enseñar de Poderes Fácticos. Con una Iglesia capaz de plantar en la calle a 100.000 de su rebaño con un simple silbido de cualquier obispo; con un Ejército que por suerte es El Gran Mudo (Le Grand Muet, lo llaman los franceses: se lo he copiado) y que siga así, porque cuando el Ejército español sale a la calle, sale a la calle a matar; con un sindicato de grandes empresarios que en el pasado muy cercano, con el nunca empresario pero jefe-comunicador Cuevas, y gobernando el PSOE, causó la CEOE una debacle económica para meternos a Aznar como un supositorio deleznable; con sindicatos como los pilotos de Iberia, que meten siempe una huelga en verano, para joder bien la marrana: de poderes fácticos, un rato largo sabemos.

Como veis el Sr. Posadas tiene muy clara la música, pero la letra no la recuerda y se retuerce el concepto.
A ver si mejoráis ese vocabulario y de paso os aclarais el entendimiento, eso siempre ayuda.

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Os agrego todo el artículo, por si lo quereis leer. Dice cosas importantes.

El mapa
JUAN MARTÍN POSADAS
El País, Montevideo

Toda política económica, si no quiere quedarse en slogan, debe aclarar dos cuestiones: ¿para quién se toman las medidas? Y ¿cómo se distribuyen los costos?
Toda sociedad humana es como es, no por casualidad o por obra de la naturaleza, sino porque los hombres que la componen la han hecho así. Pero no todos los integrantes de esa sociedad intervienen con igual fuerza en ese modelado. Unos tienen más recursos, más habilidad o más conexiones que los demás. Ellos moldean la sociedad. Lo hacen de acuerdo a su criterio, preferencias e intereses. Pero las sociedades, para que sean duraderas, tienen que ser aceptables para todos. Si no lo son se fragmentan, se desestabilizan. Por eso, quienes tienen el poder y el manejo real enfrentan la necesidad de describir esa sociedad -que, en los hechos, está construida por ellos según su propia medida- como si respondiera al interés general.

De esa necesidad surge un tipo de explicación que, en parte muestra y explica la realidad de esa sociedad y, en parte, la oculta. La explicación tiene que ser verosímil para que ese discurso (y la sociedad representada en él) no sean rechazados, uno como un engaño y la otra como una injusticia. Pero, a la vez, tiene que ocultarse otra parte del asunto para que aquellos (muchos) que no han tenido oportunidad, o poder, o cabeza suficiente para marcar los rumbos, no adviertan las exclusiones que allí existen y acepten pacíficamente el tipo de sociedad de la que son parte.

Vayamos a un postulado económico-social inocente para poner a prueba el razonamiento: la modernización. Nadie discute una propuesta de modernización. El Uruguay necesita modernizar mucha cosa: el gobierno, la administración pública, los medios de comunicación, la justicia, los liderazgos políticos, las dirigencias gremiales. ¿Por qué, entonces, la sospecha? Sucede que ese postulado esquiva aspectos de la realidad uruguaya vinculados con relaciones sociales desiguales y con formaciones de poder que se entrecruzan en la trama de la sociedad.

Solamente tomando en cuenta esos elementos se entiende cabalmente la realidad de una sociedad y se comprenden las relaciones entre la sociedad civil y la sociedad política y entre la sociedad política y el estado. El orden de prioridades sociales operante en toda política económica es la resultante de un conjunto de fuerzas que cristalizan en la estructura de poder. En esta composición de fuerzas el peso de quienes controlan, sea la riqueza, sea los medios de comunicación, sea las estructuras de la burocracia, sea la cultura popular o cualquier otra palanca, es decisivo.

Quienes controlan son, generalmente, pocos.

El mapa del poder no está colgado en la pared, a la vista como los otros mapas. En nuestro país lo que se maneja públicamente son fantasías.
Insinúo algunos accidentes orográficos, sin pretensión de dar el mapa completo. ¿Quién consiguió excepciones a la reforma tributaria? ¿Quiénes son los que rechazan la reforma educativa, continuando con una vieja campaña de apropiación de contenidos, metas y presupuesto de la enseñanza? ¿Quiénes impiden, en contra de la ley, que haya generadores particulares de energía eléctrica?

Una foto: Vázquez dijo al volver de EE.UU.: la telefonía fija va a ser barrida por los avances tecnológicos y el sindicalista mayor de Sutel contestó ¡cualquier día!
¿Cuáles son los corporativismos exitosos y cuales los perdidosos?
El mapa del poder del Uruguay es secreto. Como todos los secretos, los conoce todo el mundo pero los niega todo el mundo.

Por Armando

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