Y marchó preso

Mr Darwin era un funcionario de prisiones, y su esposa trabajaba en dos empleos y tenian doce (12) propiedades que alquilaban por cuartos y según ellos no salían adelante.
Así que hace cinco años Mr Darwin en su canoa desapareció en el mar, un día de calma chicha.
No se fue muy lejos porque vivía en la casa de al lado, que era alquilada por habitaciones, un conventillo vamos que era suyo, y se comunicaba con la principal. Y vivía con la señora, aunque escondido que no lo descubrieran.

Como aquí es jauja Mr Darwin consiguió un pasaporte verdadero pero con otro nombre, sin problemas y legal, y andaba por el mundo, EE.UU., España, Latinoamérica. Casi se compra un yate en Gibraltar.
La señora cobró los seguros, vendió todo y se largó para Panamá. Donde ambos compraron un apartamento.

Para que veais el espíritu de Creadores de Imperios que tienen los ingleses, que a veces no se sabe si quieren crear imperios o directamente son mitómanos o una mezcla de ambos, invirtieron casi 400 mil dólares en una finca a orillas del Lago Gatún, que Olazarri conoce de cuando investigaba zoología ahí.
¡Y lo iban a desarrollar ! Montaron una empresa Jaguar Properties Corporation SA para ofrecer a canoistas y amantes de la naturaleza una experiencia tropical inolvidable.
La Sra le daba caña al ayuntamiento porque la basura afeaba el entorno paradisíaco y a ver si estos panameños limpian como se debe.
Hasta iban a construir un teleférico para bajar desde el hotel hasta la orilla.
En fin, que los panameños se han perdido unos inversores y capitanes de empresa.
Un poco chungos, eso sí.
Cuestión que la policía inglesa ya andaba tras sus pasos y Darwin, con su pasaporte a nombre de John Jones, se presenta en la comisaría inglesa aduciendo amnesia completa. Y con una tez tostada envidiable. «No me acuerdo de nada desde el año 2000», les dijo.

Gran sorpresa y alegría de su anciano padre (91 años), de sus dos hijos (uno ya se había casado) que lo daban por desaparecido -según aducen, porque yo creo que a esta familia no se le puede creer nada.

La policía, son unos aguafiestas los muy botones, en vez de saludar a estos audaces empresarios ladrones de guante blanco, le dieron unos días de cuerda, para que llamara por teléfono y escuchar lo que decía, se encontrara con complices, cuestión.
Y ahora, a la gayola, acusado de fraude, falsedad documental y otras cosas.
Y la mujer, desde Panamá, que primero dijo qué alegría cuando reapareció el amnésico, lo daba por muerto, dijo. Y yo que estaba rehaciendo mi vida, dijo.
Y luego le mostraron una foto que salían los dos en Panamá, con el de la inmobiliaria: se desinfló el montaje. Oh, my God, dijo.

Ojo con los jóvenes británicos, y no tan jóvenes, que van a asentarse por ahí porque ni son quienes dicen ser ni son gente de bien.
Pero espíritu empresarial, con dinero de otro, eso tienen.

Por Armando

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