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De estos planchas, uno es el provocador barato Juan Dominguez que en el Parlamento uruguayo insulta a otros legisladores y el otro el serbocroata Fritzler, terrorista ambientalista que lleva más de un año hundiendo al Uruguay.
Lo que no me queda claro cual es cual porque no los conozco, ni ganas.

Hubiera sido lindo que por lo menos se hubieran roto las narices a trompadas, pero qué va. Al menos hubiéramos visto si tenían sangre de verdad, porque Dominguez tras insultar a un legislador Blanco, se arrugó y se acabaron pegando otros; se ve que la táctica de provocar y escurrir el bulto la tiene aprendida.

Se dice que los pueblos tienen el gobierno que se merecen. En Uruguay ha sido peor, porque los comunistas (sensu lato) lograron empobrecer y destruir el país hasta dejarlo hecho una birria, transformar a los pobres orientales en orientales pobrísimos, analfabetos y desesperados delincuentes y así los votaran sus iguales.
Con lo que han logrado tener los gobernantes el pueblo que se merecen ellos.

Ah! Y otro serbocroata que mueve la reelección de Tabaré Vázquez.
No han sido nunca los serbocroatas-albanokosovares-montenegrinos un ejemplo de buen hacer y como decimos los españoles y deben recordar los descendientes de españoles «de padres zoquetes hijos mendrugos, y ladrón el padre, ladrón el hijo.»
Genética vulgar, se llama eso.

Por Armando

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