Sarkozy, Ségolène y LePen disputan esta primera vuelta: Una mujer socialista y dos conservadores

Francia tiene la mejor Seguridad Social de Europa, el modo de vida más envidiable, guarderías gratis y ayudas a las madres por lo tanto el más alto índice de nacimientos de Europa (España el peor, ahí no ayudan a ninguna madre, soltera ni casada), Renault, Citroen, Peugeot no son ingleses sino franceses, tienen los mejores trenes de Europa – ellos o los alemanes, pero un TGV alcanzó el otro día 575 kph París-Strassburgo, récord mundial- el programa espacial europeo con cohetes desde Sudamérica (la Guayana francesa) es francés con algunos agregados europeos, el programa de fusión nuclear (generación de energía uniendo átomos de Hidrógeno, como en el Sol) sito en Francia y la mayoría de los físicos ahí son franceses. Varias de las cosas que apunto son sistemáticamente olvidadas en la envidiosa prensa inglesa, y sobre todo la independencia francesa en temas de defensa nuclear, eso aquí silencio total, les humilla.
Los ingleses se llenan la boca con algunos pocos jóvenes franceses ilusos que vienen a trabajar a Inglaterra (de mozos de bar), se olvidan de miles de ingleses ricos, cultos e inteligentes, bien enterados de lo que les conviene, que se largan con todo a Francia porque se ven venir en GB una crisis económica y social largamente anunciada.
Los candidatos franceses (son 12, pero sólo cuentan 4) y cómo no, los envidiosos analistas ingleses, subrayan de Francia ciertos problemas: bajo crecimiento comparado con Inglaterra, alto desempleo sobre todo entre los jóvenes de color (en Inglaterra es igual, absolutamente), desengaño con la Unión Europea y su ampliación (para euroescépticos y criticones de Europa, los ingleses o al menos casi toda su opinión publicada) y en general un malestar en Francia.

A recordar que cuando algunos ingleses querían que ganara la Sra. Merkel en Alemania mentían que Alemania se hundía, y que tenía que llegar una Dama de Hierro. Ganó esa minicopia de Thatcher y parecía que Alemania había encontrado minas de oro al día siguiente, cuando nada cambió y Alemania sigue, bien porque lo llevan bien: hace años que Alemania ha superado en exportaciones a los EE.UU.: en España muy preocupados porque las empresas alemanas son el 18% de la economía española y eso por calidad alemana y saber hacer, nada que ver con Merkel que es una tía nula total.

Los ingleses (me refiero a la opinión publicada y pagada por Murdoch-Aznar y el Banco Barclays que poseen los más influyentes diarios británicos y televisiones: no es lo mismo la Opinión Pública que la Opinión Publicada, Felipe dixit) quieren que gane Sarkozy que se presenta (a veces) como hombre reformista del mercado, a estilo Blair: quitar impuestos a los ricos, quitar Seguridad Social, quitar impuestos a la clase media, quitar ayudas a los pobres, a los desempleados, a los jubilados, a las mujeres, a las empresas públicas, sobre todo vender activos del Estado a los ricos para que se pongan más gordos… en ese plan.

Ségolène presenta 100 puntos extraídos de sus consultas al electorado de izquierdas, un programa de Buenismo Social -otro día explico bien qué es eso, viene a ser la filosofía del socialista presidente español Zapatero, pero el nombre da la idea.

Ni el programa reformista de derechas de Sarkozy ni el Buenismo de Ségolène tienen la menor posibilidad de aplicarse porque en Francia los que mandan no es (perdonadme la brutal expresión española) el maricón de turno, sino los ÉNArques: los funcionarios del Estado egresados de la École Nationale d’Administration, y si Sarkozy recorta ayudas no le quemará coches la racaille como los llama él (la escoria, los gronchos), le quemarán barrios enteros y correrá la sangre, y si Ségolène viene con el Buenismo los altivos y experimentados funcionarios se le reirán señalando los errores e imposibles.

El tercero, Bayrou, es un productor rural que quiere más dinero para el campo y desde luego nunca menos que lo que da el CAP, el programa de agricultura europeo. Ni Sarkozy ni Ségolène van a recortar la ayuda al campo francés, sería un suicidio nacional.

Y el cuarto en realidad es el segundo, porque en las encuestas (suprimidas, por miedo) LePen es el segundo con gran diferencia y probablemente vuelva a disputar la final, con Sarkozy. LePen es mirado con desdén y miedo en Inglaterra, pero es que su discurso nacionalista, antiárabe y de extrema derecha ha calado en la población y Sarkozy copió al menos el discurso, quizás las intenciones, y LePen dice que él es el ganador moral, que le han dado la razón y que Sarkozy es un extranjero, hijo de un aristócrata húngaro.

Estos cuatro fenómenos se presentan como outsiders, tipos que vienen a reformar el sistema desde afuera, cuando son las cuatro mentiras de Judas: Sarkozy ministro del interior de Chirac; Ségolène, su compañero es el secretario del PS; Bayrou lleva en la política desde que usaba pantalón corto y LePen es un fracasado que lleva 50 años con la misma matraca, cuando Hitler tomó el poder en un periquete.
Ninguna posibilidad que gane el que gane adopte las políticas de Blair que se basa en el petróleo del Mar del Norte (Francia no tiene), en la guerra permanente (Inglaterra lleva tres o cuatro al mismo tiempo: Irak, Afganistán, Irlanda, y tropas por Europa y todo el globo), y en una explotación social que en Francia no se la aguantan a nadie.

Francia seguirá como va porque va bien, en una progresión moderada, e Inglaterra seguirá con estadísticas falsas y triunfalistas, y destrucción real de la poca industria que le queda, y sus periódicos (cada vez se venden menos diarios en Inglaterra, será por las mentiras que publican) hablando mal de todos los demás: es la válvula de escape inglesa.

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Por Armando

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