El concepto de l’immateriel, de la industria de lo no tocable es muy francés y de gran éxito. Recuerdo haber visto una exposición de eso en el Pompidou, Paris, hace años y era impresionante. La crisis energética, el agotamiento de recursos naturales, de minerales ireemplazables (por ejemplo del platino, elemento que se usa en los filtros de gases de escape, varios gramos en cada filtro, y que «caen», digamos así sus átomos al suelo, y se pierden para siempre), el dispendio absurdo del usar y tirar se aproxima a su fin. No es de extrañar que la Francia de los escépticos filósofos postmodernos sea la primera en proponer un alivio en este consumismo disparatado.
Hoy Nicolas Hulot en Le Monde propone «Il faut sortir de la culture du jetable, dématérialiser une partie de l’économie, remettre en place une économie qui repose sur les services
Concretamente en el tema automóvil asegura que en siete años no se fabricarán en Europa coches cuya velocidad pueda superar los 110 kms/h.
[El otro dia vimos todos los españoles a Aznar, muy colorado de cara, muy alterado, en una reunión de bodegueros imbibiendo vino y decir: «¿Quién eres tú para decirme a mi cuánto debo beber y a qué velocidad debo conducir?» ¡Aznar, falangista y libertario !]

Individualmente podemos hacer mucho por salir de la cultura del usar y tirar, pero los gobiernos deben actuar reglamentado y cambiando un consumismo suicida y no dejarlo a la buena voluntad de las buenas personas, eso es abandonismo, miedo a tomar decisiones responsables.
Por ejemplo Uruguay debe prohibir las bolsas de plástico. Contaminan sus playas en un país que necesita del turismo y no tiene dinero para máquinas limpiadoras de arena y otras caras medidas. Matan la fauna. Sueltan plastificantes feminizantes del ambiente.
¿Saben cómo llaman a las bolsas de plástico en muchos países? La flor nacional, porque adorna todos los árboles, alambradas, etc.
En Irlanda te cobran un dinero importante por cada bolsa del supermercado, y hay países como Bangla Desh, Uttar Pradesh que las han prohibido bajo pena de cárcel, pues en las inundaciones tapaban las cloacas y agravaban el desastre.
En Inglaterra y muchos países europeos el público se ha mentalizado y lleva bolsas o capazos de tela, mimbres y otros materiales no perecederos.
Ahora que habrá mucha pasta de papel, volver a las bolsas de papel fuerte y a las bolsas de asas es hacer mucho por el entorno.
Yo trato de no usar bolsas del supermercado, y eso que aquí muchos dan bolsas de material biológico autodestruible, no polietileno indestructible sino un derivado del almidón. Sin fanatismo, que no siempre es posible.

¿Como desmaterializar en lo posible nuestro consumo y vivir normalmente en sociedad? Sin fanatismos y prestando atención a lo que hacemos se puede lograr mucho.

Una técnica fácil con las maquinillas de afeitar de usar y tirar es usar dos. Una más usada y otra relativamente menos usada. Afeitarse con la más usada, y si es necesario apurar con la menos usada. Con esa técnica un paquete de 10 maquinillas de dos hojas Gillete me dura casi un año y yo me afeito todos los días. Y por supuesto uso brocha y jabón de afeitar, que me compro en España por 0,60 euros la barra, me dura un año y es divino. ¿Espuma de afeitar en spray de lata, eso qué es?

Y una hoja de papel no está usada hasta que no se ha escrito por los dos lados.

En cuanto al papel higiénico, qué buenos son los librotes de Páginas Amarillas, que además los repartidores tienen la amabilidad de dejarlos tirados por ahí.

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Por Armando

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