En esta casa Charles Darwin y su editor, John Murray III se reunieron para discutir sucesivas versiones del libro más importante de la ciencia El Origen de las Especies.

«Este fue el lugar de encuentro de las más preclaras mentes de Europa al comienzo del siglo XIX», dice Murray, tataranieto de aquel editor. Aquí Darwin se encontraba con otros genios de la época, el economista Malthus, el botánico Hooker y el geólogo Lyell, todos ellos muy influyentes en su pensamiento.

Una reunión la penúltima semana de noviembre de 2009 juntó a descendientes de ambas familias para admirar recuerdos de aquel gran naturalista: uno de los originales de la primera impresión (que hoy valdría 100.000 libras si estuviera a la venta) .

En el cuarto tembién estaban seis ejemplares de los palomos de razas de fantasía, que tanto estudió Darwin, prueba viviente de que la selección, en este caso humana, crea especies.

Tambien tenían para admirar una hoja del manuscrito original de Darwin.  Le importaba tan poco que se lo dio a sus hijos para que lo usaran para escribir en la parte de atrás de las hojas, y sólo se salvó porque lo olvidaron en un armario en la casa de Darwin en Down.

Esa hoja esta valorada, hoy, en 200.000 libras, y en ella escribió

«Finally then, the facts too briefly given in this chapter, do not seem to me opposed, but rather to support the view that there is no fundamental difference between species and varieties.»

Por Armando

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