“¡ Lo que aprendimos de los uruguayos !”

Leo que en Miami pescaron a cuatro guripas que apretaban al pajarito de las valijas de Chávez, Guido A. Antonini Wilson. El que repartía valijas de 800.000 dólares de Petróleos de Venezuela, PEDEVESA, y que se va a cargar a todos los presidentes latinoamericanos. Antonini ya pringó a la presidente de Argentina, la Sra. de Kirchner con el FBI, y en los próximos días podemos disfrutar el desopilante espectáculo de muchos presidentes en busca y captura por el FBI e Interpol.
Algo habrán hecho, que decía aquel. Lo que nos vamos a reír.
Pero lo que motiva esta nota es que entre los cuatro agentes de Chávez pringaos por el pajarito (que les pueden caer 30 años en cárceles americanas por agentes secretos, y en cuanto canten para aliviarse la pena Chávez queda como Noriega, ya lo había avisado yo) uno era uruguayo, un perejil.

Sois cuatro gatos locos pero cada vez que sale un uruguayo en las noticias internacionales, es un asesino, asaltante, rapiñero, pistolero, ladrón, estafador, falsificador, traficante de blancas, camello de droga, punguista, o poeta cantor del odio, todo es lo mismo.
En las noticias uruguayas lo mismo, y la Ministro del Interior dijo, amargada, que debe haber en Montevideo dos o tres casas que no han entrado los ladrones. Como si no fuera culpa de ella.
Alguna razón habrá. Yo creo que los chorros dicen, que estando nuestros colegas en el gobierno se ha levantado la veda, cómo nos van a meter en la cárcel ellos a nosotros. Es una Cultura del Delito, lo mismo que hay una Cultura de la Pobreza -y aquel habló de una pobreza de la cultura, por ahí suena el cencerro.

Y esta noticia del guripa uruguayo en Miami me recordó una conversación que tuve una vez con un comisario de policía español (retirado).
Estaba yo en un café de un barrio no de los peores, de una ciudad mediterránea, de visita ca mi hermana.
El comisario vivía en la otra urbanización (la buena, la que tiene piscina), concurría al café y la mía sorella alguna vez le comentó que habíamos vivido en Montevideo, así que vino a pegar la hebra, entre cafés y copas de áspero coñac Magno, el que beben los guardiaciviles.
-“Ah, los uruguayos”, dijo con celo profesional. “¡Las cosas que aprendimos de ellos!”.
-“¿Los uruguayos les enseñaron a Uds.” dije extrañado.
-“Sí, cuando vinieron aquí (él se refería, desde su profesionalidad, a aquellos inocentes, aquella ola posterior al 1973, cuando no era negocio ser delincuente en Uruguay; no como ahora, que hay democracia) hacían unas cosas rarísimas con travellers cheque, con órdenes de pago, con documentos bancarios, con dólares, con divisas oro. Cosas nunca vistas ni conocidas aquí en España. No sabíamos nada entonces de esas cosas, tuvimos que aprender de apuro.”
[Observar que para el comisario español (retirado) por «uruguayo» el entendía «delincuente uruguayo». Para un policía no hay otra cosa. La gente decente, si los hay, no es cosa de él.]

“Además, como no eran delitos de sangre, y era cosa documentaria, salían a la calle o con fianza, a la espera de juicio. Y desaparecían, nunca más. Agarraban otro pasaporte y adiós.”
“Qué trabajo nos dieron. Lo que tuvimos que estudiar.”

Yo le conté algo de la degradación progresiva del Uruguay por el comunismo, de la criminalidad disfrazada de alternativa política, de directoras de Liceo que no van a trabajar dicen que lo hacen “para acelerar la caída del sistema.” Gandules hay en todas partes, pero vividores que te justifican su robo con ideología comunista, eso no hay en Europa.
Creo que no me lo entendió. En España los comunistas son gente que trabaja.

-“Una cosa le quería preguntar, a Ud. que vivió en Uruguay,” me dijo con un brillo de interrogación profesional en los ojos. “En España el delincuente, seamos sinceros, es un hombre que no ha tenido oportunidades en la vida. Hay gente que ya nace marcada por una mala estrella por su ambiente, no es culpa de él. Son analfabetos, son gente totalmente inempleable. Sinceramente, dan pena; son culpables, lo que sea, pero uno sabe las circunstancias de esa vida. Por eso el lema de la Guardia civil: «Odia el delito, pero compadece al delincuente.”
“Pero estos uruguayos son gente con preparación, con estudios, gente que ha tenido oportunidades de una vida de provecho, y se tiran al delito y al crimen. Lo que hacen es dificilísimo. ¿Y entonces porqué no se dedican a trabajar como la gente?”

Yo le iba a echar la culpa a una cantidad de gente en Uruguay con mando en plaza, pero la lista me salía muy larga, la explicación imposible.
– “Nostalgie de la boue, será.”

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.