A propósito de un escritor australiano muy conocido en su casa a la hora de comer, pero que saltó a cierta notoriedad, tiene su cuarto de hora, por una película (Koch y su El año que vivimos en peligro, de Peter Weir) el Sr Felipe Polleri se pone a lloriquear y escribir dislates como así :
» A MEDIDA QUE pasan los años aumenta mi fe en la Teoría de la Conspiración. No toleran que sepamos nada de alguna importancia. Incluso en temas insignificantes, como el arte, los Conspiradores no permiten que los sudacas de un país sepamos lo que escriben en otro país sudaca. La única literatura existente es la europea o la estadounidense; ya que los Conspiradores son los estadounidenses y los europeos o, para decirlo todo de una vez, los Ricos. Pobres, sudacas, no tenemos derecho a contar con artistas importantes; apenas servimos para limpiar el W.C., cuando no nos deportan esposados y abofeteados, y con la huella de una gigantesca suela en la nalga izquierda o la derecha. »
[El País de Montevideo, suplemento cultural, hoy 29-3-2008, día de mi cumpleaños]

Y esto escrito en el diario de los pitucos de Carrasco y los estancieros y exportadores del Uruguay. Creando entre la población des-ánimo y des-ilusión.

¡Qué llorones y cenizos que son los uruguayos!
Para tapar su incompetencia y gandulonería, estos calzonazos que no han contribuido con nada en absoluto de valor a la cultura universal le echan la culpa a los pícaros extranjeros.
Es obvio que no es así, es una verdad evidente por sí misma que no es así: Basta que un jugador de fútbol uruguayo o argentino o brasileño medio se destaque para que vuelen aviones cargados de periodistas y promotores a contar de sus patadas y negociar.
Las dos o tres películas que se han hecho en Uruguay en todo el siglo xx tuvieron una acogida en Europa, o al menos en España donde hablamos el idioma, muy superior a sus escasos o nulos méritos.
En realidad nosotros los europeos cuando vemos a un sudaca hacer algo lo jaleamos o apoyamos y ensalzamos de todo corazón. Sabemos que lo hacen muy mal, que lo de ellos no vale nada, pero es como ver caminar a un perro en dos patas.
El perro no lo hace bien, pero aplaudimos que lo intente.

La queja del Sr intelectual uruguayo tiene fácil solución y en la mano, perdón en la cartera, de El País de Montevideo se encuentra.
Basta con que lo manden a él a recorrer las capitales, pueblos y provincias de la gran creativa Latinoamerica, en avión, a hotel con todos los gastos pagos, un sueldo conmesurado con la incomodidad e importancia de la tarea, e informe a todo el mundo y parte del extranjero sobre los grandes artistas, escritores, músicos y estatuas vivientes en las aceras del continente de los llorones y pelotudos.

¡ Somos pobres, la culpa es de ellos !

Por Armando

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