¿ Y si vos sos tan listo, porqué no sos millonario como él ?

Circulan entre los latinochés cartas y cachadas sobre Chávez. Lo desdeñan por razones racistas, y por envidia. Como los argentinos alguna vez se creyeron algo y pasaron de la nada a la nulidad más absoluta, y como los uruguayos su presidente Sanguinetti les miente que “en el año 1906.. y en el año 1902.. éramos un ejemplo” y no se dan cuenta que ha pasado un siglo de eso, y si antes no eran nada, ahora son menos que nada, se dedican a insultar al que vale más que ellos.

Sí, sí: se puede ser menos que nada. Si a tres le restas mil millones, eres menos mil millones menos que nada. Lo debes y lo tienes que pagar, menos que la nada. Yo soy cero, pero vos sos menos que nada.

Chávez en cambio es coronel y además millonario. Si tú eres tan vivo, plumífero, ¿porqué eres pobre?
Es coronel, y eso ya vale más que tú, que no eres coronel.
Mira Huidobro, quería ser milico pero empezando de general. De general no se empieza. Se quedó en prostático, uno que es “cenador” prostático a saquear el presupuesto nacional. Él y todos los de su ganado.
Eso son los éxitos uruguayos, de “la generación de los 70, los años del plomo”, la generación más necia que parió el Uruguay.

Chávez en cambio es Coronel, Presidente -ahí es nada-, Petrolero Millonario, Banquero, Locutor y lo que se le cante de los cojones.
Monta un banco del Sur y le van todos los muertos de hambre de sub-América a besarle el culo, a ver si cae plata.
Es tan inteligente, que en vez de contratar a Beckham para que le haga la publicidad, le sale caro, en vez le hace un homenaje al espíritu asmático de Benedetti, el aliento corto de la izquierda sudaca.
Benedetti cuando se enteró que le iba a hacer un homenaje un coronel, banquero, presidente y petrolero, se quedó sin aire y se puso muy malo -qué penita que me da.
(No te mueras nunca Benedetti: viví toda la vida enfermo.)

A Cuba le da dinero para que funcione la famosa fábrica de níquel Ché Guevara, que lleva desde 1960 y no funciona ni funcionó nunca. Les da dinero para destilar en Cuba ese asfalto que produce Venezuela y montar un centro de distribución de combustible en el Caribe. Los llama, imperioso Chávez, y ahí van todos los caribeños a besarle el culo a Chávez, a ver si cae algo.
Como Fidel está por estirar la pata (otro que yo no quiero que se muera nunca) Chávez ya se prueba el manto de líder del Tercer Mundo. Le cae bien. No se va a poner el manto un blanquito como Tabaré o Kirchner, que lucen demasiado blanquitos y civiles para el papel.

Chávez maneja a los media como dios. Llama a los reptiles de la prensa, gastos pagos, algún sobre del Fondo de Reptiles que tiene, y lo ponen por las nubes. Le manda combustible barato al alcalde de Londres el rojo Livingstone, un ex-troskista y todos lo aman: es la única persona en el mundo que le regala algo a los ingleses, que todos los tercermundistas a Londres a ver si les regalan algo a ellos.

En Venezuela un litro de nafta, regalada. Ni se puede decir el precio, llenas el tanque de gasolina por medio euro, regalada.
Tiene Chávez un país, Venezuela, que sin despreciar en el mundo no pinta nada porque aparte del petróleo y otras riquezas, muy cierto, pues nada. Y arma un quilombo Chávez en el mundo que parece el rey del mundo y parte del extranjero.

Y encima se folla a Naomí Campbell, eso es valer.
Mira, mira como se la aceitan bien a Naomí para ponérsela para Chávez como se las ponían a Felipe II.

cuerpito bolivariano

Leed, leed las cosas malas que dicen de ese pedazo de líder latinoamericano.
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Idiota no es cualquiera Sr. Director:
Se necesita vocación y entrenamiento. Sea cual sea el empaque.
Porque hay varias clases de idiotas: los invisibles y los que encandilan. Los inoloros y los que apestan. Los insípidos y los que empalagan. Hay idiotas con toga e idiotas con botas.
Hay idiotas de reciente cosecha y los hay añejados. Hay idiotas por conveniencia y hay idiotas por convicción. Todo idiota, sin embargo, tiene su equipamiento básico: una serie de rasgos peculiares que lo definen y lo separan del resto de la especie.
El idiota típico, por ejemplo, no distingue colores ni matices. Ve el mundo en blanco y negro. Alimenta su discurso con dicotomías. Pobres y ricos. Patriotas y lacayos del imperio. Buenos y malos. Capitalismo y socialismo. Bush y el otro. El idiota practica el autoengaño. Cree que maneja a los demás… y los demás lo usan. Lo ponen, verbigracia, a dar insultos a un gringo en tierra ajena, mientras el anfitrión voltea su estrabismo para desentenderse. O algún analfabeto presidente, embutido en un poncho, le organiza un acto de adulación para vaciarle la bolsa mientras habla. El idiota no sabe lo que dice. Usa la lengua pero no el cerebro. Le rinde culto a la consigna. Llama a formar ‘uno, dos, tres Vietnam’, sin recordar el sufrimiento que un solo Vietnam le causó al mundo.
O grita a todo gañote ‘Patria, socialismo o muerte’, como opciones alternativas de futuro. Como una amenaza enarbolada a los cuatro vientos, que deja sin espacio a quienes creen en la humanidad, la libertad y la vida .
El idiota no sabe sacar cuentas. Se mira en el espejo y grita ‘¡Somos dos!’.
El idiota, en efecto, asocia a su país con tres países pobres y pequeños…
y cree que el imperio está temblando. Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua se embarcaron en esa aventurilla que es ALBA. Unidos suman unos 50 millones de habitantes. La mitad de los que tiene México. La cuarta parte de los de Brasil.
La sexta parte de la población del imperio. Bush no se ha dado ni cuenta de que el ALBA respira.
El idiota no sabe que los demás lo ven. Persigue al hombre de su vida (sino existiera Bush lo inventaría) por toda América Latina, y luego dice que aquél lo anda buscando. Monta un show de bostezos y de insultos en un pequeño estadio de un barrio bonaerense y luego va a dormir en el Sheraton hotel.
Prédica y conducta por distintos rumbos. El idiota no tiene identidad política. En Argentina se proclamó hijo de Bolívar, de San Martín, de Tupac Amaru, del Che Guevara y de Perón. Cuando visita Cuba es hijo de Martí. En Nicaragua es hijo de Sandino. En Perú, de Velasco. En la China, de Mao. Esa mezcla de padres tan disímiles tal vez sea responsable del desorden ideológico que el pobre idiota carga entre verruga y ceja.
El idiota prefiere lo parejo. Le tiene miedo a la diversidad. Por eso quiere un partido único donde todos complazcan sus caprichos. Y un pensamiento único que evite la comezón de la disidencia. Y un líder único y eterno, cuyo dedo decida el rumbo el país.
El idiota no asume responsabilidades. La culpa es siempre de otro. Del neoliberalismo. Del imperialismo. De la oligarquía. De los medios de comunicación. De sus ministros, incluso.
Es un experto en el arte de lavarse las manos. El idiota se cree grande porque hay otros idiotas que lo aplauden. El idiota se cree tigre de acero. El idiota no sabe que el acero también se derrite.

Por Armando

Un comentario en «Chávez es super-inteligente»

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