Hace unos años, (hacia 1998), a Fidel Castro le habían ofrecido retirarse a Galicia, y favorecer así una transición. El autor de esta propuesta fue Fraga, hombre fuerte de Galicia y del PP, ex-ministro de Franco y hombre dinámico e iracundo.
Con decirte que cuando era Fraga era Ministro del Interior una vez iba a haber una manifestación y vociferó:
-No pueden salir a la calle. ¡La calle es mia!

Castro estudiaba la propuesta y dice la gente que sabe que el hombre estaba tentado.
Y entonces una noticia bomba sacude al mundo.

Desciende Castro de un avión en que viajaba -esto lo vi yo en directo en la tv española- y un periodista le espeta:
– Comandante, ¿Se ha enterado que han detenido a Pinochet en Londres, por orden del juez Garzón?
Se le veían a Castro girarle las rueditas en la cabeza a toda velocidad.
– Oiga Ud, me interesa musho esa notisia ¿cómo está eso?

El periodista le informa de que al Pinocho que había ido a Londres -a tratarse de unas almorranas- lo empapeló Garzón y languidece en una cárcel de Londres, -preguntando ¿dónde estoy, quién soy, qué idioma me hablan estos cholos?-mientras los abogados de una y otra parte plantean furiosa batalla.

Habrá pensado Fidel,  «¡Cómo son los imperialistas! Caresen de escrúpulos, superan todo lo que me podía imaginar. Con lo útil que les fue el Pinocho para aplastar la revolusión popular, que desde se cargaron a Allende el mundo ya tiene claro que una revolusión sosial pasífica es imposible.  Y ahora que está vieho, hecho una eme, ha entregado el poder, lo usan y lo tiran a la basura.  Estos vienen a por mi, esto era una patraña de Fraga para ponerme en las manos de ese jues implacable.  Esto es una trampa que me montaban los gashegos. Como largue el fusil estos me hacen la boleta.»

Castro fuese, y del plan de Fraga, no hubo nada.

Además Fidel dio orden a sus secuaces en toda América, particularmente a los latinochés y en especial a los tupamaros, de oponerse fieramente a que juzgaran al Pinocho en Europa, con el argumento peregrino de que a sus criminales magníficos los sudacas les juzguen en casa.
Esa orden, obedecida por sus esbirros de toda América y el mundo, es una equivocación que le puede ser fatal. Porque un juicio en un país respetuoso de la legalidad como España, puede ser comprometido, pero siempre mejor que si te juzga un Tribunal Militar Especial de Urgencia con la pena de muerte colgando sobre tu cabeza.

En fin, que Castro pudo haber pasado sus últimos años tan tranquilo en España como los pasó Batista, gozando de sus bienes mal habidos. Cuba hubiera tenido una transición pacífica, ahora robarían ahí otra banda de gangsters diferente y todos felices, pero por la mala sombra del Pinocho no pudo ser.

Por Armando

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