Un recuerdo de uno de los más felices momentos de Tony Blair, cuando recibió en 10, Downing Street a Homer Simpsom y lo invitó a té -con leche!

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Han cambiado de Primer Ministro en UK, renunció Tony Blair y entró Gordon Brown, que era el Chancellor, es decir, el Ministro de Finanzas.
El proyecto de Tony Blair (perdonadme que use este palabrejo de la política, proyecto) estaba agotado por algunas pequeñeces, como la guerra de Irak, el terrorismo en casa, la corrupción en
altas esferas como la compra de nombramientos de Lord mediante donaciones al Partido Laborista, la creciente desigualdad social, y el agotamiento que una figura pública causa en el electorado tras diez años de continuo gobierno, lo que le trajo derrotas en elecciones locales y en Escocia y Gales.

Muy a favor de Tony Blair, seguramente el mejor Primer Ministro desde Thatcher, es que con él esta pequeña isla pasó a ser la quinta potencia económica mundial, la segunda potencia mundial en el plano militar, el país se enriqueció, fue la Arabia Saudí del Mar del Norte y se ha vuelto una tabla de salvación para los desesperados de toda Europa -no me duelen prendas en incluirme ahí, junto con un millón de polacos y otros gitanos nosotros varios.

Por supuesto la egoista clase media inglesa, enriquecida por este buen gobernante no se lo agradeció y es la regla oírlos que van a la inmobiliaria, a vender su casa por una fortuna hipervalorada y comprarse una mansión diez veces mejor en Francia, y vociferar que se van del país porque “no aguantan a este cabrón de Blair” I can’t stand bloody Blair, dicen.
La prensa británica, con la exageración que los caracteriza, llaman a este cambio “una Revolución” dice el New Statesman, semanario de izquierda (para lo que se lleva aquí). “Gran Bretaña ha subestimado a Brown”, advierte The Spectator, semanario de extrema derecha, propiedad del Banco Barclays, y en ese plan.
Llamar “revolution” a que el Ministro de Finanzas de Blair lo reemplace como jefe del ejecutivo es como mínimo una absurda exageración: en este país el último gobernante que reemplazó al anterior mediante revolución fue Crownwell, tras cortarle la cabeza al rey y fue en el siglo xvii.

¿Hay algo que os resulte diferente y extraño en este cambio, a vosotros uruguayos ciudadanos de una república de régimen presidencialista? Dejando aparte que la única manera admitida por las gentes y las costumbres de cambiar de Presidente a mitad de su mandato en Latinoamérica es el Golpe de Estado Militar, el Asesinato, la Asonada Política y exilio subsiguiente, digo.

En el Reino Unido y también en España, el régimen es Parlamentario, es decir, que al Primer Ministro lo nombran los Diputados elegidos por el electorado y no es el Presidente elegido
directamente como en EE.UU. o en las malas versiones de la constitución norteamericana que tienen en todos (todos) los países latinoamericanos -aunque eso tampoco es tan así en EE.UU., pues los votantes norteamericanos lo que realmente eligen es a un cuerpo de Delegados que son quienes realmente nombran al Presidente y NO SIEMPRE han nombrado al más votado.
Este sistema parlamentario es el más normal en Europa, con distintas variantes, y por ejemplo durante la Presidencia de Chirac han sido varios los Primer Ministro de Francia y de diferentes partidos, además. Sin dramas.
Y recordemos el ejemplo absolutamente notable de Margaret Thatcher, la Primer Ministro que derrotó a la dictadura fascista argentina, puso al Reino Unido en el camino a la prosperidad al privatizar las empresas públicas arruinadas, aniquiló al Comunismo junto con Reagan (y una ayudita del Papa) pero cuando se emperró que todo inglés a pagar la Poll Tax y todos la misma
cantidad, sea el Duque, sea su jardinero, la gente salió a la calle y el Partido Conservador le dio la baja sin vacilación.

Este sistema superior en la evolución de las constituciones de los pueblos europeos da flexibilidad para cambiar de cabeza del Poder Ejecutivo sin tener que cortarle la cabeza, quiero decir, sin recurrir a violencias propias de las Repúblicas Bananeras -recordemos los ejemplos inmarcesibles de Isabelita de Perón, De la Rúa, Bordaberry, Allende y un largo etc. para notar que la banana se da bien desde Yucatán a la Tierra del Fuego.

Y sin embargo …
Estos cambios desde arriba digitados por los ricos mandamases cuando detectan descontento entre la gilada -porque de eso se trata, hablando rápido y mal- no son bien recibidos por el electorado culto a quien no le van a vender los diarios la película de ninguna revolución, puesto que toda ley que firmó Blair, estaba rubricada por su vecino Brown.
Literalmente vecinos eran, pues Blair habitaba 10, Downing St. y el Ministro de Finanzas Gordon Brown el número 11 de la misma calle. Brown no ha mudado de puesto, apenas de domicilio.

Más vale que pase un tiempo antes que los laboristas se tengan que enfrentar a elecciones o sufrirán el condigno voto de castigo.

Por Armando

Un comentario en «Cambio de Primer Ministro en el Reino Unido»

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