Un Café que también enseña costura y confección abren dos chicas en París

Inspiradas por sus amigas francesas, que les pedían prestadas sus máquinas de coser, Martena Duss, beauticienne, y Sissi Holleis, diseñadora de modas abrieron este café, Sweat Shop Café cerca Canal Saint Martin, Paris.

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Las clientas aprenden costura y confección, se hacen sus propios jerseys y trajes.

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Y también toman café y pastitas y la pasan bien. Otras clientas, de todas las edades, concurren para estar con las chicas y tomar café en un ambiente femenino.  A veces son señoras de avanzada edad septuagenarias por ejemplo, que van a bordar sus tapices o coser ropas.

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La idea es parecida a un Café de Internet y pueden alquilar una máquina de coser de las que hay, por  seis euros la hora e ir de tarde a clases de costura y confección.

Una idea genial y digna de ser imitada en otras partes.

Lejos del espíritu demasiado empobrecido de esos centros comunitarios argentinos que tenemos vistos, las pobres mujeres tienen a lo mejor una máquina de coser para todas, esta es una iniciativa alegre y moderna, que necesita inversión insignificante, es viable económicamente por el café y los croissants, etc., y extiende entre las señoras y señoritas unos conocimientos y habilidades muy necesarios, sin que tenga que comprarse cada una su máquina de coser y a lo mejor no tienen sitio donde ponerla.

Por supuesto tienen página web y es esta

sweetshopparis

El nombre de Sweat Shop -sudor + taller- se le aplica a los talleres fábricas de ropas, a menudos talleres ilegales, y lo del sudor está claro cómo las pobres mujeres sudan la gota gorda, cosiendo.  Y no se crean Uds. que esto es cosa de los chinos, por ejemplo los judíos que fueron de Europa a EEUU es así como trabajaban, y no de dueños, sino sudando la gota gorda.

Por Armando

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