Cuatro muertos ya, ante la indolencia de Cristina Vda. de Kirchner

Nada dice El País/Madrid de la situación deteriorada en los países del Río de la Poca Plata

Ya son 4 los muertos por el desalojo en Villa Soldati, un cantegril de Buenos Aires.

La violencia se cobró un cuarto muerto cuando un grupo de personas ingresó a la zona para desalojar por mano propia a los ocupantes. Mauricio Macri pidió a Cristina Fernández «trabajar juntos» para solucionar la situación.

Con el paso de las horas, aumenta la tensión en el parque Indoamericano, un lugar de donde fueron desalojadas unas 200 familias el martes por una orden judicial, pero regresaron. Anoche un grupo de gente fue al barrio a quemar las carpas instaladas por los reocupantes y un joven de 19 años falleció.
Según relató un testigo de los hechos, en el lugar «no hay ni un sólo policía». «Son vecinos de la zona que vinieron a desalojarnos por su cuenta. Están prendiendo fuego a las carpas y agrediendo a los periodistas», contó desesperado.

El jefe de Gobierno de Buenos Aires Mauricio Macri pidió temprano al Gobierno Nacional el envío de refuerzos policiales, pero el oficialismo se negó. Entonces envió una carta a la presidenta Cristina Fernández para pedirle una reunión «urgente» para resolver el problema.

«Le pido que no abandone a los vecinos del sur de la ciudad», escribió el jefe de gobierno en la misiva. «Debemos trabajar juntos, más allá de nuestras diferencias políticas, para resolver esta dramática situación en la que bandas delictivas se aprovechan de los que más lo necesitan, ofreciéndoles una falsa solución a sus problemas», agregó en el texto.

Las palabras de Macri fueron consecuentes con lo que declaró de tarde en una conferencia de prensa, donde señaló que destinará todos los recursos operativos de la ciudad para resolver la situación en el parque Indoamericano y se defendió de las acusaciones de Aníbal Fernández, que lo había tildado de «xenófobo».
Macri también se dirigió a quienes ocupan el predio del parque Indoamericano, en un conflicto que ya dejó un saldo de tres muertos: «Le pido a los trabajadores honestos de villas aledañas que se han ido sumando a estas organizaciones delictivas que vuelvan a sus barrios, que se diferencien de gente que no cree en el trabajo».

En la zona de tensión, un parque donde se instalaron unas 200 familias pero donde ahora hay cerca de 1.000 personas que piden un lugar para vivir, la jueza Elena Liberatori ordenó la «inmediata presencia estatal a fin de garantizar la vida y la integridad física de los habitantes del predio», además de exigir al gobierno porteño que entregue ayuda humanitaria a los que acampan allí.
Uno de los protagonistas de los incidentes, que fue captado por la televisión con un arma, es un barra brava de Huracán y ayer se entregó ante la Justicia.

El fiscal Cristian Longobardi pidió ayer de mañana a la jueza que lleva la causa que ordene nuevamente el desalojo del parque Indoamericano «teniendo en cuenta las circunstancias del caso». Pero la jueza aún no ha resuelto nada al respecto.

La situación de violencia que se vive desde el martes general se agravó el jueves de noche con la muerte del boliviano Juan Castañares, después que un grupo de hombres, que llevaban armas de fuego, comenzara a trepar las rejas que rodean el predio, igual que ayer.
«Los hombres nos pusimos adelante y agarramos piedras para defender a nuestras familias», contó Henry. A la falta de trabajo, casa y comida que viven las familias de la zona se suma el terror a los tiroteos. «No somos delincuentes. Queremos pagar el terreno, la vivienda y los servicios. Pero queremos vivir sin miedo y lejos de la delincuencia», relató Henry.

Un barrio donde los precios de la tierra se discuten en guaraní

La ocupación del parque Indoamericano realizada por alrededor de 1.000 familias desde el miércoles, tras el desalojo llevado adelante el martes, originó sus propios conflictos internos: violentas disputas por los terrenos loteados, su venta en valores que van de los US$ 150 hasta los US$ 250, y denuncias de que algunos ocupantes ya cuentan con una vivienda propia en otro lugar de Buenos Aires.

«Le están quitando los lugares a los paisanos para venderlos. Y hay gente que está comprando», dijo una mujer en una asamblea improvisada de un grupo de bolivianos que ocupaban parte del parque. Marta Siles, vecina de la villa 20 y delegada del grupo, tomó la palabra enseguida para calmar los ánimos: «La pelea no tiene que ser entre nosotros. Tiene que ser contra los de arriba».

Ley de la selva
Finalizada la asamblea, Reina Vargas, boliviana, de marido paraguayo, contó que tuvo que intervenir en una gresca para que dejaran de apuñalar a un hombre al que le querían sacar parte del terreno que ya había demarcado.

«El paisano había dormido dos noches en ese lugar, pero como el sitio era muy grande, unos paraguayos hicieron una ronda alrededor para que él y otro pelearan por el terreno. El paraguayo lo apuñaló tres veces en la espalda con un cuchillo, y para que frenara le tuve que dar con un palo en la cabeza. Al hombre lo llevaron a una salita y en el lugar se quedó la esposa», contó.

Después que se retiraron los efectivos de la Policía Metropolitana que custodiaban la zona, el parque fue tomado. Pero no sólo por villeros de la villa 20 y de asentamientos de los alrededores: también habían llegado desde el conurbano y de distintos puntos de la Capital. Un joven hijo de bolivianos se acercó desde el conurbano bonaerense. Según dijo, muchos de los bolivianos presentes se enteraron de la ocupación por una radio de la colectividad que se escucha en sus lugares de trabajo.

El hombre que trasladaba la ambulancia había recibido una paliza salvaje. Creyó que, por fin, estaba seguro camino del hospital. Se equivocó. Un grupo de vecinos furiosos interceptó el paso al vehículo, abrió la puerta trasera y remató con un revolver al enfermo. En ese momento, el balance de muertos del Parque Indoamericano, en la barriada porteña de Soldati, ascendió a cuatro.

El joven boliviano que todavía respiraba en la ambulancia, camino del hospital Piñero, tenía 19 años. El médico que le acompañaba estuvo al bode del infarto tras presenciar su linchamiento por los vecinos. Las ambulancias que osaban entrar en la zona de conflicto, donde los heridos se estiman en una treintena, eran recibidas a tiros. Antes que él, tres compatriotas habían caído. La ineficacia del Gobierno de Macri y la indiferencia del que preside Cristina Fernández arrojaron este escenario.

En el parque son mayoría los extranjeros. Los paraguayos se pasean hablando en guaraní, con enormes termos con tereré  -mate frío. A los bolivianos se los ve siempre reunidos, más sumisos, con muchos niños a su alrededor.

ASPECTOS CLAVE DEL CONFLICTO
ANTECEDENTES
Los incidentes tienen su origen en el déficit de vivienda: según el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, 500.000 personas tienen necesidades de vivienda y 150.000 viven en asentamientos, 50% más que en 2001. Los vecinos de la zona que rodea al Parque Indoamericano decidieron lotearlo y construir viviendas allí.

DESALOJO
A raíz de la ocupación, el gobierno porteño pidió intervención judicial. Hubo un operativo conjunto de las policías de la nación y de la ciudad. Los de la villa lanzaron piedras y murieron 2 personas por balas que no se sabe de dónde salieron. Investigan a 5 policías.

REGRESO
Unas 1.000 familias volvieron a la zona desalojada y hubo incidentes violentos que se saldaron con otra muerte.

INMIGRACIÓN
El jefe de Gobierno de Bs. As. Mauricio Macri vinculó el conflicto con la inmigración, el delito y el narcotráfico. El jefe de Gabinete del gobierno de Cristina, Aníbal Fernández, dijo que las explicaciones de Macri eran «un espanto» –y a continuación no hizo nada.

La viuda: «Nos tratan peor que a un animal»
«En la puerta del hospital murió mi esposo. Lo encontré en la morgue, desvestido, con una bala en el pecho. La bala le traspasó el corazón», contó a los periodistas Elizabeth Ovidio, viuda de Juan Castañeta Quispe, que murió el jueves de noche en los incidentes en Villa Soldati.

La boliviana y madre de tres hijos, que mostraba la remera que su marido tenía puesta cuando recibió el balazo, aseguró que los amigos del difunto, de 39 años, lo llevaron al hospital.
«Yo ya me había ido, él volvió porque necesitamos la vivienda», contó Elizabeth. «Los de la Metropolitana nos decían: `Bolivianos de mierda, ¿qué hacen en este país?, vuelvan a su país`. Él estaba saliendo y los de la Metropolitana empezaron a disparar. Los de la Metropolitana lo mataron. Nos tratan peor que a un animal», aseguró.

Tomado de La Nación, Buenos Aires y El País de Montevideo

,,

Por Armando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.