El salar de Uyuni, Bolivia es el mayor depósito mundial de Litio, el elemento de las Baterías de Ordenadores y de Vehículos Eléctricos.  Pero el gobierno boliviano se muestra reticente y escéptico respecto a las intenciones de las compañías mineras.

Y hacen bien, porque Bolivia ha conocido mucha minería que la ha dejado siempre muy pobre.  Al contrario de lo que mucha gente cree la Minería suele empobrecer al país productor.  Especialmente si la empresa minera no es nacional y las ganancias se las quedan en otro país, pero la  contaminación se la traga el país productor.

Otro factor negativo, es que al ser el empresario un extranjero no siente ningún afecto por los nacionales.  Eso se da menos cuando el empresario es propio del país, y por ejemplo en Inglaterra fueron frecuentes durante la época de minería del carbón, que el empresario por motivos sentimentales, o patrióticos o religiosos o por sus lazos sociales con la localidad, en fin, por una serie de buenas razones destinara parte de sus ganancias a obras sociales.

Sería bueno que el gobierno boliviano le explicara a Soros y los otros -Soros ya no es un hombre joven- que se le recordará con afecto en Bolivia si crea Vivienda Social, Escuelas e Institutos, Escuelas de Formación Profesional y no simplemente extraiga el mineral, pague un sueldo a los mineros y cuando se acabe, adiós y ahí te quedas.

Soros es judío.  Basta que se lo proponga para llevar de Israel expertos en kibbutzim y en montar empresas para que Bolivia se beneficiara mucho por vender un Elemento que puede ayudar a sacar al mundo de la crisis energética.

Recordemos que el Litio es un Elemento químico, es decir es indestructible.  Cuando la batería del coche eléctrico ya no funcione, el litio sigue existiendo y lo reciclarán, indefinidamente, los fabricantes japoneses de las baterías.  Mientras que Bolivia se habrá beneficiado, poco y una sola vez de ese Litio, los japoneses y otros se beneficiarán para siempre.

Otra razón para exigir a Soros y a los Japoneses un compromiso social que supere el mero salario.

Por Armando

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