Un pequeño pueblo transforma una Cabina Telefónica en Biblioteca Local

Westbury-sub-Mendip es un pequeño pueblo británico que le cerraron la biblioteca pública.  Compraron una cabina telefónica en desuso de esas tan pintorescas, roja y tal, por una libra (una cerveza en el pub cuesta tres libras) y pusieron unos estantes, donaron de sus libros.

Ahora hace de biblioteca donde intercambian de sus libros y todos cultos y felices.

Creo que es una foto muy entrañable y que mucha gente de muchos países que fabrican criminales, como Uruguay sin ir más lejos, podrían aprender de este ejemplo.

Es interesante que en Inglaterra no se ven graffitti por las calles -raramente alguno y casi sólo en barrios muy deplorables de Londres- y yo nunca he visto graffitti en los servicios públicos de lo bares con taradeces escritas por tarados.

Yo creo que la suciedad generalizada, el desorden, las pintadas inducen al crimen y al delito y eso se comprueba en Uruguay, una sociedad realmente de gente descentrada.

Antes del gobierno militar la Facultad de Medicina, todas las facultades universitarias, pero concretemos, estaba tapada de mugrientas pintadas, de cartelones de agrupaciones políticas criminales, de papeles pegados con toda clase de escritos demenciales.

Era la época de los infames Carlevaro, cuando Antonio Mas Mas, el verdugo tupamaro, fue creado y cultivado en ese ambiente que el canalla Carlevaro promovió, esos fueron sus resultados.

Cuando la Facultad fue intervenida se ordenó limpiarla.  Quedó simplemente con las paredes limpias recién pintadas, las interiores y las exteriores.

Pues bien, a muchas y muchos estudiantes les oí protestar que ahora estaba fea.

Se habían acostumbrado a la mugre, al llamado al crimen, a la exaltación y a la guerra civil.

Esos entonces jóvenes y sus maestros criminales ancianitos son los que gobiernan en Uruguay, esos son los bienes que les debemos y deberemos.  Ved en esa foto la diferencia entre un país de gente decente -pobres por cierto son los que están en la cola, no son pudientes pero son decentes- y un país tenaz en el crimen. Si en cualquier pueblo o barrio uruguayo montaran algo equivalente, robaban todo, se cagaban dentro de la cabina y le prendían fuego, como los indios salvajes, peores aún.

Por Armando

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